miércoles, 26 de enero de 2022

HOLLYWOOD PARANORMAL: VÍCTOR KILIAN

 HOLLYWOOD PARANORMAL: VÍCTOR KILIAN

"¿Qué es un fantasma? Algo muerto que parece estar vivo. Algo muerto que no sabe que está muerto". 
Richard Siken

Victor Arthur Kilian fue un actor estadounidense que fue incluido en la lista negra de los jefes de los estudios cinematográficos de Hollywood en la década de 1950. 


VÍCTOR KILIAN: UN POCO DE HISTORIA

Nacido en Jersey City, Nueva Jersey, el 6 de marzo de 1891, Victor Kilian comenzó su carrera en el mundo del espectáculo a los 18 años uniéndose a una compañía de vodevil . A mediados de la década de 1920, empezó a actuar en obras de Broadway y, para finales de la década, debutó en el cine. Durante las dos décadas siguientes, se ganó la vida como actor de personajes en papeles secundarios o menores en películas como "Las aventuras de Tom Sawyer" (1938). Con frecuencia interpretaba a un villano. Mientras representaba una escena de lucha con John Wayne para una película de 1942, Kilian sufrió una grave lesión que le provocó la pérdida de un ojo. 
Fue uno de los primeros residentes de Free Acres, una comunidad social experimental desarrollada por Bolton Hall en Berkeley Heights, Nueva Jersey. Durante el macartismo de la década de 1950, Kilian fue incluido en la lista negra por sus ideas políticas, pero como la Asociación de Actores se negó a aceptar la prohibición, Kilian pudo ganarse la vida volviendo a actuar en el escenario. Tras el fin de la lista negra de Hollywood, comenzó a actuar como actor invitado en series de televisión durante la década de 1970. Es conocido por su papel como el abuelo Larkin (también conocido como el exhibicionista de Fernwood) en la telenovela parodia "Mary Hartman, Mary Hartman" (1976). Su esposa, Daisy Johnson, con quien estuvo casado durante 46 años, falleció en 1961.
En 1979, Kilian apareció en un episodio de "All in the Family", "El regreso del padre de Stephanie", interpretando a un recepcionista en un hotel de mala muerte. En el mismo episodio, su también veterano actor de reparto de Hollywood, Charles Wagenheim (1896-1979), apareció como un vagabundo en el vestíbulo del hotel. Apenas unas semanas antes de la emisión del episodio, el 6 de marzo de 1979 (el 88.º cumpleaños de Kilian), Wagenheim, de 83 años, fue asesinado a golpes en su apartamento de Hollywood tras enfrentarse a su cuidadora, Stephanie Boone, a quien acusó de robarle y falsificar su firma en cheques. Cinco días después de su 88.º cumpleaños, el 11 de marzo de 1979, Kilian, que vivía solo en Hollywood a pocas manzanas de Wagenheim, también fue asesinado a golpes por ladrones en su apartamento tras regresar a casa de hacer la compra. 
El 25 de marzo de 1979, "All in the Family" emitió póstumamente el episodio "El regreso del padre de Stephanie", con las últimas apariciones de Wagenheim y Kilian en pantalla. 
Los restos incinerados de Victor Kilian fueron esparcidos en la rosaleda del cementerio Westwood Village Memorial Park.


EL FANTASMA DE VÍCTOR KILIAN

El Teatro Chino es famoso por albergar estrenos de películas, algunas ceremonias de los Oscar, y por dlas huellas de manos y pies de los famosos en el cemento de la acera. Además de oír ruidos extraños, sentirse observados y ver luces extrañas, los trabajadores y propietarios del teatro tienen que convivir con algunas apariciones más concretas. El teatro presenció un asesinato en su más inmediato vecindario, cuando el actor Victor Killian fue asaltado en su propia casa y muerto por un desconocido al que nunca se detuvo. El fantasma de Killian aún busca a su asesino, siempre enfrente del Teatro Chino. Los reportes describen a un hombre mayor solitario, con una expresión de frustación y tristeza que parece buscar algo o a alguien, y que desaparece sin dejar rastro.

Hasta aquí, amables lectores, todo lo que tenía para contarles hoy. Me despido de ustedes con un poema de Salvador Díaz Mirón:

El fantasma

Blancas y finas, y en el manto apenas
visibles, y con aire de azucenas,
las manos —que no rompen mis cadenas.

Azules y con oro enarenados,
como las noches limpias de nublados,
los ojos —que contemplan mis pecados.

Como albo pecho de paloma el cuello,
y como crin de sol barba y cabello,
y como plata el pie descalzo y bello.

Dulce y triste la faz, la veste zarca…
Así, del mal sobre la inmensa charca
Jesús vino a mi unción como a la barca.

Y abrillantó a mi espíritu la cumbre
con fugaz cuanto rica certidumbre,
como con tintas de refleja lumbre.

Y suele retornar y me reintegra
la fe que salva y la ilusión que alegra,
y un relámpago enciende mi alma negra.

Buenos días.
 

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