domingo, 16 de agosto de 2026

POESÍA DE PATTI SMITH

  POESÍA DE PATTI SMITH 

"La mujer tiene que ser lo suficientemente fuerte para pedir el espacio que necesita, y el hombre tiene que ser lo suficientemente fuerte para dárselo."

Patti Smith 

Patricia Lee "Patti" Smith, nacida en Chicago, Illinois, el 30 de diciembre de 1946, es una cantante, compositora, artista visual y escritora estadounidense. Apodada habitualmente la madrina del punk,​ Smith construyó una sólida carrera dentro de ese movimiento a partir de su álbum debut "Horses" (1975), que le hizo convertirse en una de las artistas más influyentes de la música rock.
Desde entonces, ha publicado once álbumes de estudio y recibido numerosos premios y reconocimientos. En 2010, la revista Rolling Stone la situó en el puesto 47 de la lista de los 100 mejores artistas de todos los tiempos y en 2007 fue incluida en el Salón de la Fama del Rock and Roll. En 2007 obtuvo el Premio de Música Polar, concedido anualmente por la Real Academia Sueca de Música, un año después un doctorado honoris causa por la Universidad Rowan. En 2021 su álbum "Horses" fue incluido en el Grammy Hall of Fame.
En 2005 fue nombrada Comendadora de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y en 2022 Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor. En 2019 recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes, otorgada por el Gobierno de España.​ Además de su faceta como cantante y compositora, Smith ha escrito más de veinte libros de poemas y narrativa. En 2010, ganó el National Book Award por sus memorias "Éramos unos niños", en las que cuenta cómo se conoció con su amigo, el famoso fotógrafo Robert Mapplethorpe.


Patti Smith - Poemas

Devociones
A Arthur Rimbaud

 
Él era joven. Él era muy joven.
Era demasiado maldito.
Se emborrachó con la sangre de jóvenes muñecas.
Con el poder de esas risas locas.
Corriendo codo a codo
con la visión de su propio demonio.
Rápidamente penetró a las jóvenes muñecas.
Clavó alfileres en inocentes cabezas.
Su tristeza dorada producía una mala semilla.
Ja ja. Fue el último en reírse.
Cabellos rubios enredados con tu aliento vital.
Hidrógeno blanco. Rimbaud.
Salvador de los científicos olvidados: los alquimistas.
La alquimia de la palabra.
El poder de la palabra.
Los disparos de los rayos del amor
en las ceremonias obscenas
no dejan marcas doradas de prueba.
Detrás, Rimbaud,
bendito Rimbaud herido Rimbaud
ángel con mangas de cabello azul (NO) luz sin sombra.
Rimbaud,
¿fue una piedra rodante
perseguida como todos los profetas?
Fue un joven demasiado maldito.
 
Mariposas
No puedo caminar
no puedo ver
más allá de lo que está
frente a mí
me recuesto
pero no lloro
transportada en el espacio
por las mariposas
Sobre mi cama
otro cielo
con las alas que enviaste
a mi vista
todo el dolor se disuelve
en otra luz
transportada a través del tiempo
por la mariposa
Me llegó esta cancioncita
como un pequeño regalo
mientras me paré
junto a la cama de Frida
se las regalo
con mucho
amor

Al Dalai Lama
Una pequeña súplica
puede que no sea nada
excepto la cáscara de un loto
llenando de papel la distancia
para la planta de tus pies
una piel solitaria
para levantar y transformarse
en una gorra para acunar
tu cabeza reverente
un oído para oír
el gran cuerno
una zapatilla para montar
los escalones del templo
una piel solitaria
desnudando este deseo
que tus manos
se llenen de nada
que tu juguete
se esparza por el cielo
pequeños ramilletes amarillos
explotando estrellas
como sonrisas
y la risa de una campana
El muchacho que amaba a Miguel Ángel
A Robert Mappelthorpe

 
El muchacho que amaba a Miguel Ángel
decían tenía el rostro de un Dios
otros veían un demonio con sandalias de esparto
y un zarcillo de vid enredado en los rizos
venas fluían por su brazos de mármol que cantaban
esculpiendo montañas como niebla cubriendo
una grieta en el corazón y la áurea honda
creaba de una manera que ni soñamos
cuchilla que raspa el dorso del deseo
músculo expuesto de un amor no cosechado
somos el búfalo una raza moribunda
remolcados en carros huesos augustos
vergüenza un éxtasis que nadie puede poseer
esclavos abrazados mientras clama la sapiencia
volúmenes de nada escritos en piedra

Séptimo Cielo
Oh, Rafael, ángel guardián. En el amor y en el crimen
todo se mueve en sietes. Siete compartimientos
en el corazón. Las siete elaboradas tentaciones.
Siete demonios expulsados de María Magdalena,
ramera de Cristo. Los siete maravillosos viajes de Simbad.
pecado/maldad. Y el número siete marcado para siempre
en la frente de Caín. El primer hombre inspirado.
El padre del deseo y del asesinato. Pero el suyo no fue
el primer éxtasis. Piensa en su madre.
El crimen de Eva fue la curiosidad. Como dice el refrán:
mató al gato. Una manzana podrida arruinó
todo. Pero asegúrate de que no era una manzana.
Una manzana parece un trasero. Es la fruta de los maricas.
Debe haber sido un tomate.
O mejor aún, un mango.
Ella mordió. ¿Debemos culparla? ¿Abusarla?
pobre dulce perra. Tal vez hay más en la historia.
piensa en Satanás como un semental.
tal vez sus rodillas estaban abiertas.
satanás se desliza entre ellas.
se abren más
se desliza por sus muslos
se frota contra ella por un rato
más que el árbol del conocimiento estaba a punto
de ser comido… ella se estremece por primera vez
placer jardín de placeres
¿lo lamentó?
¿lo lamentamos alguna vez chicas?
¿era buena en la cama?
Sólo Dios lo sabe.

Pájaros de Irak

El 20 de marzo 
se despierta la primavera. 
Los pájaros no cantan. 
Ocurre una vez más. 
Me levanto pero no puedo levantarme. 
Me acerco a la cama 
me enrollo la sábana 
alrededor de la cabeza. 
Se aproxima 
una tormenta nerviosa 
que accionará 
la actual 
fuente de sufrimiento 
piedras que salpican 
el primaveral manantial humano. 
Y yo soy yo. 
Y yo soy otra. 
Y ahora mi madre 
se estira y vomita 
en un cubo 
el ventilador da vueltas sobre su cabeza 
sus hijos en fila
observando desde la puerta
con asombro científico
ya lo han visto antes.
Ni cena ni cuento.
Aporreando la pared
retales mojados y ungüento
mechones con henna
empapados en sudor
se suelta el vestido sin mangas
que apenas oculta la carne magullada
gritando Jesús
María y José
mi cabeza mi cabeza.
Yo la mayor
controlo
en aplicado silencio
condenada 
igual que ahora
me controlo a mí misma
agarrando la toalla
la tormenta en el ambiente
también es mi frente.

 


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