sábado, 8 de agosto de 2026

¡BANG! ¡BANG! ESTÁS LIQUIDADO: VÍCTOR JARA


 ¡BANG! ¡BANG! ESTÁS LIQUIDADO: VÍCTOR JARA

 "No nos podrán quitar la canción, ni la memoria".
Víctor Jara

Buenas días, amables lectores. Les traigo hoy la trágica historia de uno de los bajistas más reconocidos de todos los tiempos y uno de los pioneros del jazz fusión: Jaco Pastorius.


VÍCTOR JARA: UN POCO DE HISTORIA

Víctor Jara Martínez, nacido en La Quiriquina, San Ignacio, en 1932, fue un cantautor chileno. Fue también director teatral, folclorista, actor, dramaturgo y libretista, pero alcanzó la mayor trascendencia como cantante y compositor popular.
De origen campesino, heredó de su madre el amor por la música. Su padre los abandonó y  la familia se trasladó a Santiago, a una cité en la población Los Nogales. A los 15 años quedó huérfano e ingresó en el Seminario Redentorista de San Bernardo. Allí permaneció dos años. En 1957 entró en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. En 1960 recibió el título de director teatral y pasó a formar parte del directorio del Instituto del Teatro de dicha casa de estudios. 
En 1967 publicó su primer álbum musical, "Víctor Jara". Su segundo álbum, "Pongo en tus manos abiertas", de 1969, coincidió su respaldo a la candidatura de la Unidad Popular de Salvador Allende como militante de las Juventudes Comunistas. En 1970 publicó "Canto libre, "El derecho de vivir en paz" y "La población". Fue uno de los representantes más emblemáticos del movimiento músico-social llamado "Nueva canción chilena", y uno de los pilares en la música latinoamericana.
Durante el período de gobierno de Allende fue nombrado Embajador Cultural del gobierno, en cuyo cargo desarrolló una amplia labor. Estaba casado con la bailarina inglesa Joan Turner, quien había sido su profesora de expresión corporal en la Universidad de Chile.


LA MUERTE DE VÍCTOR JARA

​El Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, encabezado por una Junta Militar contra el presidente Salvador Allende, lo sorprendió en la Universidad Técnica del Estado, donde fue detenido un día después junto a otros profesores y alumnos. Lo llevaron al Estadio Chile, convertido en campo de concentración por los militares donde permaneció cuatro días. Lo torturaron durante horas, le fracturaron las manos a culatazos, lo sometieron a simulacros de fusilamiento y lo mantuvieron aislado sin alimentos. Según relatan testigos, mientras le propinaban insultos y en medio de la brutal golpiza, sus verdugos se burlaban de él pidiéndole que tocase ahora su guitarra. El 16 de septiembre lo acribillaron y el cuerpo fue encontrado el día 19 por vecinos de la Población Santa Olga en las cercanías del Cementerio Metropolitano, con 44 impactos de bala,​ junto a los cuerpos de Littré Quiroga, Director de Gendarmería, y Eduardo Paredes, Director de la Policía de Investigaciones. Durante su detención en el Estadio Chile escribió su último poema y testimonio "Somos cinco mil", también conocido como "Estadio Chile". 
La tumba de Víctor Jara en el Cementerio General de Santiago es un lugar de peregrinación para chilenos y extranjeros.


EL ÚLTIMO POEMA DE VÍCTOR JARA

Somos cinco mil 

Somos cinco mil aquí.
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil.

¿Cuántos somos en total
en las ciudades y en todo el país?

Somos aquí diez mil manos
que siembran y hacen andar las fábricas.

¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!

Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.

Un muerto, un golpeado como jamás creí
se podría golpear a un ser humano.

Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores,
uno saltando al vacío,
otro golpeándose la cabeza contra el muro,
pero todos con la mirada fija de la muerte.

¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!

Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroísmo.

¿Es éste el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?

En estas cuatro murallas sólo existe un número que no progresa.
Que lentamente querrá la muerte.

Pero de pronto me golpea la consciencia
y veo esta marea sin latido
y veo el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona lleno de dulzura.

¿Y Méjico, Cuba, y el mundo?
¡Que griten esta ignominia!

Somos diez mil manos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?

La sangre del Compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.

Así golpeará nuestro puño nuevamente.
Canto, que mal me sales
cuando tengo que cantar espanto.

Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto.

De verme entre tantos y tantos momentos del infinito
en que el silencio y el grito son las metas de este canto.

Lo que nunca vi, lo que he sentido y lo que siento

hará brotar el momento…

Hasta aquí, amables lectores, el recuerdo de este cantautor excepcional. Me despido de ustedes con sus palabras: "Yo soy un trabajador de la música, no soy un artista. El pueblo y el tiempo dirán si yo soy artista. Yo, en este momento, soy un trabajador. Y un trabajador que está ubicado con conciencia muy definida". 

Buenos días.

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