“Algún día tendrás la edad suficiente para volver a leer cuentos de hadas”.
C. S. Lewis
Buenas tardes, mis queridos. Aquí estoy nuevamente para ofrecerles otra entrega de la saga “Las verdaderas historias detrás de los cuentos y las películas infantiles”, esta vez dedicada a “Blancanieve y Rojaflor".
BLANCANIEVE Y ROJAFLOR
"Blancanieve y Rosaflor" o "Blancanieve y Rosa Roja" ("Schneeweißchen und Rosenrotes") es un cuento de hadas que aparece en los "Cuentos infantiles y familiares" de los Hermanos Grimm de la 3.ª edición de 1837. Wilhelm Grimm publicó por primera vez "Blancanieve y Rojaflor" en 1827 en el "Almanaque de cuentos de hadas" de Wilhelm Hauff Está basado en "El enano ingrato" de las "Fábulas, cuentos de hadas y cuentos infantiles" de Karoline Stahl de 1818. La diferencia clave entre ambos es que los hermanos Grimm añadieron el elemento romántico entre Blancanieve y el oso. También desarrollaron la historia de las hermanas y las hicieron más adultas. Los cuentos de Stahl tendían a centrarse más en la moraleja y los mensajes, mientras que los Grimm solían incluir un elemento romántico en sus cuentos. En la versión de Stahl, las chicas conservan el tesoro del enano después de que el oso lo mata, lo que ayuda a sacar a su familia de la pobreza.
Una madre tiene dos hijas muy queridas, Blancanieve y Rojaflor. Se parecen a los rosales blancos y rojos de su jardín. Blancanieve es más tranquila y se queda en casa más a menudo, mientras que Rojaflor prefiere recoger flores en el bosque. Las niñas no corren peligro alguno ante los animales del bosque, e incluso cuando duermen junto a un precipicio, su ángel de la guarda las protege . Un invierno, noche tras noche, un oso busca refugio con ellas, y las niñas, aunque asustadas al principio, ganan confianza y juegan con él, lo que complace al oso. Cuando la situación se vuelve demasiado difícil para él, gruñe: "Déjenme con vida, niñas. Blancanieve, Rojaflor, matarán a su pretendiente".
En primavera, el oso debe partir para proteger sus tesoros de los enanos. Se rasga el pelaje con el marco de la puerta, y Blancanieve cree ver oro brillando debajo. Más tarde, las niñas se encuentran tres veces con un enano en el bosque. Su barba se engancha en un árbol talado, luego en un sedal, y finalmente un ave rapaz intenta llevárselo. Lo ayudan en cada ocasión, pero él es desagradecido y las regaña por dañarle la barba. En el cuarto encuentro, el enano se enfada cuando Blancanieve y Rojaflor lo sorprenden frente a un montón de piedras preciosas. El oso llega y mata al enano. Luego se convierte en un príncipe cuyos tesoros fueron robados por el enano quien le echó una maldición. Blancanieve se casa con el príncipe, y Rojaflor, con su hermano.
INTERPRETACIÓN
El contraste entre las niñas inocentes y el enano codicioso es particularmente pronunciado, incluso para un cuento de hadas. Los personajes del oso fuerte y la buena madre también son sorprendentemente cliché. A pesar de su cercanía, las dos niñas tienen un simbolismo contrastante. Las bayas que recogen en el bosque, donde a Rojaflor le gusta retozar, son rojas. En contraste, la paloma y el cordero en la habitación de invierno, son blancos. Rojaflor abre la puerta, Blancanieve la cierra y se despide del oso. La barba que las niñas recortan en el enano significa fuerza en muchas historias antiguas, como la de Sansón en el Antiguo Testamento y también fue un signo de dignidad real en la Edad Media.
Particularmente encantadora en "Blancanieve y Rojaflor" es la doble imagen de las hermanas, en la que ambas son igualmente bellas y buenas. Este aspecto es extremadamente raro en los cuentos de hadas sobre dos hermanas. En estos cuentos de hadas, se suele encontrar una hermana es buena y vulnerable y otra maliciosa y envidiosa, generalmente apoyada activamente por su álter ego, la malvada madrastra. Gracias a esta posición especial, "Blancanieve y Rojaflor" se ha convertido en un arquetipo de una relación fraternal, en la que ambas pueden definirse positivamente, incluso en sus diferencias, sin dañarse mutuamente.
El hecho de que Blancanieve se case con el príncipe y Rojaflor con su hermano enfatiza la unidad de las protagonistas. Mientras la mujer rechace el deseo sexual, su pareja seguirá siendo animal.
El totemismo o simbolismo psicológico de los dos rosales muestra la unidad de la naturaleza y el hombre, la inocencia y el anhelo, la perseverancia y la devoción, la gracia y la dignidad, el crecimiento en la infancia, que prospera en un entorno sin miedo. Así, solo se percatan del abismo al final de la infancia en retrospectiva. La integración del oso salvaje debe atemorizar inicialmente al mundo maternal unilateral. Según Freud, esto es la angustia del ello; según Jung, la paternal es la cuarta función, aún no desarrollada; nótese el simbolismo sexual de sus juegos alrededor del fuego. La conciencia de su ángel guardián infantil se ha convertido en un enano mayor, al que ya no se toma tan en serio, pero que, sin embargo, debe mantenerse con vida por un tiempo, hasta que el amor adulto florezca.
El totemismo o simbolismo psicológico de los dos rosales muestra la unidad de la naturaleza y el hombre, la inocencia y el anhelo, la perseverancia y la devoción, la gracia y la dignidad, el crecimiento en la infancia, que prospera en un entorno sin miedo. Así, solo se percatan del abismo al final de la infancia en retrospectiva. La integración del oso salvaje debe atemorizar inicialmente al mundo maternal unilateral. Según Freud, esto es la angustia del ello; según Jung, la paternal es la cuarta función, aún no desarrollada; nótese el simbolismo sexual de sus juegos alrededor del fuego. La conciencia de su ángel guardián infantil se ha convertido en un enano mayor, al que ya no se toma tan en serio, pero que, sin embargo, debe mantenerse con vida por un tiempo, hasta que el amor adulto florezca.
Jack Zipes, folclorista, cree que la historia es biográfica. Los hermanos Grimm vivían solos en un bosque con su madre, al igual que las hermanas del cuento. También tenían una maravillosa relación entre ellos: un profundo respeto y amistad. Al igual que las hermanas del cuento. Jack Zipes dice: "Las niñas, al igual que los hermanos Grimm, son como la noche y el día, pero inseparables y se apoyan mutuamente [...] Los tesoros de un reino son devueltos a sus legítimos dueños. Las niñas entran en nuevas uniones, pero permanecen inseparables. Su madre, como cultivadora de su hogar y herencia, permanece con ellas, y su tradición florece".
Bruno Bettelheim, psicoanalista y sicólogo, ve la historia en términos psicosexuales. Los dos personajes masculinos, el oso y el enano, representan el lado opuesto de la naturaleza humana: el bien y el mar. A su parecer el cuento implica "aspectos tanto amistosos como repugnantes de nuestra naturaleza, y cuando nos deshacemos de estos últimos, todo puede ser felicidad. Al final de la historia, la unidad esencial del protagonista se reafirma con el matrimonio de Blancanieves con el príncipe y Rojaflor con su hermano". Bettleheim continúa diciendo que los protagonistas se han dividido en dos y que las chicas y los hombres se complementan. Las mujeres primero deben superar el mal para llegar al bien. Por ejemplo, primero deben cuidar del enano para poder cosechar la recompensa de un príncipe. Sugiere que este tipo de historias tratan sobre una chica que necesita cambiar su actitud hacia el sexo, de "rechazarlo a aceptarlo". Anteriormente afirmó que “es el afecto y la devoción de la heroína lo que transforma a la bestia en su forma humana” [...] Son mucho más populares y numerosos los cuentos que, sin hacer referencia alguna a la represión que causa una actitud negativa hacia el sexo, simplemente enseñan que para amar es absolutamente necesario un cambio radical en las actitudes previas sobre el sexo. Lo que debe suceder se expresa, como siempre en los cuentos de hadas, a través de una imagen impactante: una bestia se convierte en una persona magnífica".
Maria Tatar, académica estadounidense especializada en literatura infantil, literatura alemana y folclore, adopta un enfoque diferente. Cree que es útil comprender cómo la historia les habla a los niños desde una perspectiva moral. Por ejemplo, los lectores de "Blancanieves y Rojaflor" verán a dos niñas con un comportamiento ejemplar. La historia también muestra una dinámica familiar saludable.
El "novio animal" aparece en un grupo de cuentos populares y de hadas que versan sobre una mujer que se casa o se compromete con un animal. El animal se revela como un príncipe humano disfrazado o bajo una maldición.
Como consecuencia del auge de la recopilación de cuentos populares y los inicios de la folclorística como disciplina en el siglo XIX, los académicos y coleccionistas de estas historias compararon muchas versiones de el "novio animal" con la historia de Cupido y Psique.
El estudioso del folclore Stith Thompson aclaró que el "novio animal" puede haber nacido debido a los deseos de sus padres, o alternar entre formas humanas y animales. En algunos cuentos el "novio animal" corteja a una princesa, pero su padre exige un precio por ella. En algunas versiones, el padre entrega a su hija como rescate. En otras, es la madre quien entrega o promete a su(s) hija(s) al monstruo, y es también por la insistencia de la madre que la heroína rompe el tabú sobre su marido: no debe verlo de noche o no debe revelar su verdadera naturaleza a sus parientes.
El erudito Jack Zipes describe estos relatos como una selección de pareja en la que la doncella humana se ve obligada a casarse con un "novio animal" por insistencia de su familia o debido a su destino. En otra obra, Zipes escribe que, en estos relatos, el esposo sobrenatural (en forma animal) pasa por un proceso de civilización, mientras que para la esposa humana la unión representa un viaje iniciático.
La investigadora Barbara Fass Leavy mencionó que estos cuentos se interpretan desde una perspectiva feminista, que "aplaude" la voluntad de la heroína principal, en contraste con heroínas pasivas como Blancanieves y la Bella Durmiente. Leavy, al igual que la académica Wendy Doniger, también afirmó que el "novio animal" es la contraparte masculina de la "Doncella Cisne", ya que ambos conceptos aluden al matrimonio entre una persona humana y un ser mítico.
Richard MacGillivray Dawkins sugirió que su permanencia como mito y cuento popular se debía a que la historia refleja "mucho de las relaciones entre marido y mujer".
Para Donald Ward, este tipo de cuentos son, por un lado, historias eróticas que representan la unión entre la sexualidad masculina divina y la virginidad femenina mortal, pero, por otro, también son relatos de "amor, devoción y disposición al sacrificio". De igual manera, Wendy Doniger ve, en este ciclo de relatos, un contraste o una "tensión" entre "lo humano y lo sobrehumano" (ya que el "novio animal" puede poseer grandes poderes), y entre "lo animal y lo divino".
En su libro "¡Que les corten la cabeza! Cuentos de hadas y la cultura de la infancia", en el capítulo sobre los novios animales y las mujeres humanas que se casan con ellos, la académica Maria Tatar concluye que la heroína de estos cuentos forma parte de un complejo conjunto de acciones y emociones. Por ejemplo, Tatar interpreta el episodio de la traición de Psique a su identidad de Cupido (y, por extensión, a todas las demás heroínas y sus maridos animales) como un contraste entre la búsqueda de la heroína de una mayor intimidad y conocimiento de su marido, y su apego a su familia, lo que provoca el episodio de la separación.
EROS Y PSIQUE
Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia. Afrodita, celosa de su belleza, ordenó a su hijo Eros que intercediera para hacer que la joven se enamorase del hombre más horrendo y vil que pudiera existir. Pero Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar y, cuando Psique se durmió, la raptó y se la llevó volando hasta su palacio.
Para evitar la ira de su madre, Eros se presentó de noche, en la oscuridad, para amar a Psique y le prohibió cualquier indagación sobre su identidad. Fue pasando el tiempo y, cierta noche, Psique le dijo a su amado que extrañaba a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero le advirtió que las mujeres querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique vio a sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, incapaz de explicarles cómo era su esposo, puesto que jamás lo había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era ni conocía su aspecto físico.
Las hermanas de la joven la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría mantener oculta su verdadera apariencia. Psique así lo hizo y una gota de aceite hirviendo cayó sobre la cara de Eros dormido, quien despertó y, decepcionado, abandonó a su amante.
Psique comenzó entonces una búsqueda desesperada para encontrar a Eros, que culminó con su llegada al Templo de Afrodita. La diosa, llena de ira y deseos de venganza, rasgó las vestiduras de la joven y, para que pudiera recuperar a su amante, le encomendó tareas imposibles como clasificar miríadas de semillas distintas. Psique recibió ayuda de distintos dioses y fuerzas de la naturaleza y pudo completar los desafíos. Afrodita, entonces, ideó una nueva prueba para la muchacha: internarse en el inframundo en busca de Perséfone, reina de los Infiernos, rogarle por un poco de su belleza divina y llevársela a Afrodita dentro de un cofre.
Sorteando varias dificultades, Psique cumplió con la tarea y emprendió su viaje de vuelta hacia la luz. En el camino, cayó nuevamente presa de la curiosidad. Seducida por el deseo de ser más atractiva a los ojos de su amado adornándose con la belleza divina, abrió el cofre e inmediatamente cayó en un sueño mórbido.
Eros, recuperado de su decepción, salió en búsqueda de su amada esposa. Visitó a Zeus y le rogó que tuviese compasión de Psique y la convirtiera en un ser inmortal, para que pudiese vivir con él en los cielos. Zeus se compadeció de Eros, y apaciguó a Afrodita, y ordenó la unión eterna de Eros y Psique, ya inmortal.
Hasta aquí, amables lectores, todo lo que tenía para contarles hoy. Me despido de ustedes con unas palabras de Nicola Yoon: "De pequeña, los cuentos de hadas eran mis libros favoritos porque incluso antes de abrirlos sabías cómo terminarían. Felices para siempre".
Buenas tardes.
Ilustración 1: Alessandra
Fussi
Ilustración 2: Layla
Ilustración 3: Lisa
Falzon
Ilustración 4: Lisa
Ferguson
Ilustración 5: Kerry
Darlington
Ilustración 6:
William Adolphe Bouguereau






Excelente!!! muy desarrollado y buena bibliografia. A nuestros ojos actuales, ese arquetipo de bestia o animal, hoy se ve a la inversa donde muchas veces despertamos del hechizo del hombre principe, y se nos revela la bestia salvaje , capaz de atrocidades inimaginables. Cuando era muy niña, tenia una edicion bastante antigua de los cuentos de Perrualt y todos tenian un final extendido. Sin embargo el que mas me impacto fue Barba azul. hermoso material, para releerlo varias veces y descubrir mas capas
ResponderEliminarMuchas gracias por la lectura, Elena! Te dejo el link al post sobre Barba Azul. A mí también me impactó ese cuento de niña, como Las zapatillas rojas. Abrazo y buena semana!
Eliminarhttps://venacapacaborja.blogspot.com/2018/01/las-verdaderas-historias-detras-los_25.html