lunes, 28 de junio de 2021

GLORIA Y DECADENCIA DEL VAMPIRO II


GLORIA  Y DECADENCIA DEL VAMPIRO II

"Los vampiros arrastrados por antiguos temores se repugnaban a sí mismas, corriendo un tupido velo en la mente. Se convertían, pues, en esclavos solitarios de la noche, almas perdidas y agobiadas, que buscaban descanso en la tierra nativa para sentirse unidos a algo, a cualquier cosa."
Richard Matheson

Aquí me tienen de vuelta, mis queridos, dispuesta a ofrecerles la segunda y última parte de mi Top Ten vampiros cinematográficos que prueba, para tristeza de muchos, que la hórrida y divina criatura se encuentra en franca decadencia gracias a las estupideces que se han escrito en los últimos y lamentables años. Estupideces que privaron al vampiro de su misterio y sensualidad y lo convirtieron en un galancete de escuela secundaria. Pasen y vean.


DRACULA (1979, EE. UU)

De la mano de Frank Langella regresó a la pantalla grande un Conde Drácula sensual, elegante, seductor y, para regocijo de las damas, sumamente romántico. John Dadham fue el director de “Dracula”, de 1979, también basada muy libremente en la novela de Bram Stoker, aunque el filme obvia las clásicas escenas en los Cárpatos y se desarrolla por completo en la ciudad inglesa de Whitby.
Frank Langella no será Robert Pattinson pero tiene (o mejor dicho, tenía) lo suyo. Si ustedes están buscando vampiros y romance, esta es la película ideal. Olvídense de cualquier otra.


LOVE AT FIRST BITE (1979, EE. UU.)

“Love at First Bite” (“Amor al primer mordisco”) es una comedia de terror de 1979 dirigida por Stan Dragoti, que se hace entrañable de tan delirante. El Conde Drácula (interpretado por George Hamilton, con lunar a lo Marilyn y todo) es expulsado de su castillo en Rumania por el gobierno comunista, que planea convertirlo en un centro de entrenamiento de gimnastas. Emigra al Nuevo Mundo y se instala en Nueva York, donde descubre con regocijo los bancos de sangre y se dedica a perseguir a una modelito hueca a la que considera la reencarnación de su antiguo amor, Mina Harker. Nuestro vampiro favorito tiene tan mala pata que el novio de la chica (quien además es su psicólogo) resulta hijo de un antiguo enemigo, el cazavampiros Van Helsing.
“Amor al primer mordisco” no es una obra maestra, pero merece ser vista. En ésta también hay romance. Y la historia es casi tan traída de los pelos como la de "Crepúsculo".


FRIGHT NIGHT (1985, EE. UU.)

“Fright Night” (“La hora del espanto”), comedia de terror vampírico, fue dirigida en 1985 por Tom Holland. Cuenta la historia de un adolescente aficionado a las películas de terror que descubre, por casualidad, que su nuevo vecino es un bebedor de sangre. Cuando el vecino se entera de que ha develado su tenebroso secreto e intenta asesinarlo, el chico recurre a Peter Vincent (personaje cuyo nombre es un abierto homenaje a dos grandes del cine de terror: Peter Cushing y Vincent Price), antiguo actor de películas de vampiros.
“La hora del espanto” no es un largometraje con grandes pretensiones, pero entretiene. Como nota de color les diré que el vecino vampiro fue interpretado por Chris Sarandon, el actor que prestó su voz a Jack Skellington en la maravillosa fábula de Tim Burton “Pesadilla antes de Navidad” (otra gran excusa para cortarla con Kristen Stewart, damita menos apetecible que un caramelo Media Hora pegoteado y lleno de pelusa). 


BRAM STOKER'S DRACULA (1992, EE. UU.)

“Bram Stoker's Dracula” (“Drácula, de Bram Stoker”) es, hasta la fecha, la adaptación cinematográfica más fiel a la novela del escritor irlandés. Exquisitamente ambientada, con un vestuario y un maquillaje sorprendentes y un Gary Oldman inolvidable en la piel del Conde, esta película de Francis Ford Coppola significó, no sólo el retorno al éxito del talentoso director, sino un regreso triunfal al monstruo original, el que asusta y enamora. Pero asusta. Cosa que los vampiros inocuos de “Crepúsculo” y compañía no logran hacer aunque se pongan la máscara de Ghostface y nos acorralen con un Tramontina. 
“Drácula, de Bram Stoker” es una película estupenda, imposible de pasar por alto. Gary Oldman es un actor excelente, pero además es tan hot. Como Sid Vicious, como Drácula, como Beethoven, como Sirius Black... Impresionante.


INTERVIEW WITH THE VAMPIRE: THE VAMPIRE CHRONICLES (1994, EE. UU.)

“Interview with the Vampire: The Vampire Chronicles” (“Entrevista con el vampiro”) es una película de 1994 dirigida por Neil Jordan y basada en la novela homónima de Anne Rice, publicada en 1976.  Narra la historia de Louis de Pointe du Lac (Brad Pitt), sabroso pero melancólico rubio que se topa con el vampiro Lestat de Lioncourt (Tom Cruise), quien lo transforma en uno de los suyos. Lestat y Louis comparten una epopeya que abarca más de cien años. La novela de Anne Rice no es mala y la película tampoco lo es, pero significan, de alguna manera, un punto de inflexión (quizá no del todo afortunado) en lo que a historias de vampiros se refiere. No sólo se deja de lado la clásica parafernalia vampírica (ajos, cruces, estacas, agua bendita): se transforma al bebedor de sangre en un ser ateo, dueño de sí mismo. Lo que otrora era satánico ya no lo esEl vampiro pierde así su calidad de mito y se convierte, simplemente, en el eslabón más fuerte de la cadena trófica. Un eslabón bellísimo, eso sí, porque los vampiros de Anne Rice son divinos.
“Entrevista con el vampiro” es, sin dudas, un recreo para los ojos femeninos. Yo me quedo con Gary Oldman, pero no se puede negar que Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas les  pasan el trapo sin  piedad a todos los varones de la familia Cullen.


TWILIGHT (2008, EE. UU.)

“Twilight” (“Crepúsculo”), película de 2008 dirigida por Catherine Hardwicke, nos introduce de lleno en la vida de los anodinos vampiros del Siglo XXI. Es la primera parte de la eterna saga escrita por Stephenie Meyer, que narra las vicisitudes de una pareja interracial: él es vampiro, ella humana… ¡pero se casan y tienen bebés como si fueran vecinos de los Ingalls! Todo lo demás es aderezo para hacer un poco más atractiva una historia de amor de lo más comunacha. Así como Béla Lugosi marcó la hora de gloria del vampiro, Robert Pattinson marca su decadencia total. Vale aclarar, mis queridos, que yo no tengo nada contra Pattinson: es más, me parece sumamente atractivo, a pesar de su poco gusto por el shampoo y sus ojos sanpaku. Pero lo prefiero cien mil veces como Cedric Diggory. Contra Kristen Stewart tampoco tengo nada, aunque la chica me resulta tan insulsa como una ameba en coma. Stephenie Meyer es, sencillamente, una mala escritora. 

Imagino que, después de leer este panfleto, los fanáticos de “Crepúsculo” escupirán sobre mi tumba. Están en todo su derecho pero déjenme decirles, caros lectores, que cuando yo hablo de vampiros sé de lo que hablo. Recuerden que a los ocho años ya dormía con un cuchillo debajo de la almohada por si alguno en formato murciélago se me metía por la ventana (hubiera sido mucho más pío dormir con un crucifijo o un rosario, pero yo ya era una loquita de chica). El vampiro, además de seducir, debe asustar. En esa ambivalencia reside todo su atractivo. Las mujeres queremos ser deseadas y aterrorizadas. Ya lo dijo el mítico Lugosi: “Son las mujeres quienes aman el horror. Se regodean con él. Se alimentan de él. Y el horror se nutre de ellas. Las mujeres se estremecen, se encogen, gritan y siempre vuelven por más.”

Siempre. 

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