domingo, 4 de mayo de 2025

EL BAÚL DE LOS RECUERDOS III


 EL BAÚL DE LOS RECUERDOS III

"Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces".
 Marco Valerio Marcial 

Buenas tardes, amables lectores. Las traigo hoy la tercera parte de esta nostálgica lista de recuerdos que remiten inmediatamente a tiempos mejores. Pasen y lean.


-EL CEREBRO MÁGICO

El Cerebro Mágico fue un juego de mesa de preguntas y respuestas compuesto por un caja de cartón con un cableado básico en su interior alimentado por pilas comunes, una lamparita pequeña, dos cables terminados en conectores y un grupo de láminas de cartónLas temáticas cambiaban según la lámina utilizada que contaba con con un lateral donde figuraban las preguntas y otro donde se indicaban las posibles respuestas. Cuando una pregunta se conectaba con su respuesta correcta, la lamparita se encendía señalando el acierto. 
El juego fue creado por Sergio Timone alrededor de 1942, inspirándose en alguno de los juegos preexistentes. Inició este proyecto con su familia y la contribución económica de un inversor y montó su taller en su propia casa, ubicada en la calle Zabala 3055. Contratató los servicios del diseñador Alfredo Corace.  Es en su estudio, Pólux, donde surgió tanto el nombre del Cerebro Mágico como la memorable imagen que acompañaba al juego, que en la siguiente década fue transformada ligeramente. 
Hacia 1947, Timone se asoció a Balbachan, a quien finalmente vendió los derechos de fabricación y la marca. El juego se siguió fabricando hasta mediadodos de la década del setenta.
El Cerebro Mágico cautivó la imaginación de los niños porque parecía combinar dos mundos antagónicos: la ciencia y la magia.



-LOS SEA MONKEYS

Sea Monkeys (en español Monos marinos) es la marca comercial para la venta de artemias salinas como mascotas. Fue patentada por Harold von Braunhut. En general, se venden en peceras de plástico, las cuales incluyen un purificador de agua y comida. Son de tamaño muy reducido y pueden vivir varios en una misma pecera. Este crustáceo es una especie que entra en criptobiosis, un estado natural de animación suspendida, que se modifica para que puedan vivir durante un mayor tiempo hasta su venta al público.​ Pueden estar en este estado hasta 2 años. Cuando son introducidos en agua que contiene los ingredientes para su supervivencia, abandonan este estado y emergen de sus quistes. A la variación genética de la artemia salina, se la llamó Vida Instántanea para reflejar la eclosión instantánea que sucede cuando los quistes son añadidos al medio acuático.
El paquete de vida instantánea consistía en una cartulina impresa muy atractiva en donde venían tres sobres, una mini-cuchara y un catálogo, cubierto por un blíster plástico. El primer sobre tenía impreso un número 1 y era conocido como preparador de agua. El segundo sobre marcado con el número 2 contenía lo llamado plasma viviente donde se encontraban los huevecillos de la artemia en estado latente, en forma de polvo seco. El tercer y último sobre impreso con el número 3 era el alimento para las artemias.
Los Sea Monkeys se empezaron a vender en los Estados Unidos por Honey Toy Industries en 1960,​ cuando se lanzó el primer paquete, por 49 centavos de dólar, bajo una gran campaña de marketing,​ realizada a través de cómics y dibujos animados, que se enfocaba en conceptualizar el producto como una mascota inteligente. Se incluía un catálogo de accesorios y estanques especiales, como por ejemplo un estanque acondicionado como un parque de diversiones que tenía una montaña rusa, una rueda de la fortuna y otros juegos, donde los Sea Monkeys podían entretenerse. Otro accesorio curioso era la pista Derby en la cual los Sea Monkeys actuaban como caballos de carrera y competían entre sí. El auge de este producto se vivió a mediados de la década de 1980.
Por supuesto, los promocionados Sea Monkeys que nada tenían que ver con la imagen  antropomórfica con la que los presentaban. Y no utilizaban ni el parque de diversiones ni la pista de carreras. Además de ser diminutos. Los Sea Monkeys estuvieron de moda pero no dejaron de ser una gran decepción.



-LA REVISTA "ANTEOJITO"

"Anteojito" fue una revista infantil argentina para niños en edad escolar, creada por Manuel García Ferré. El primer número fue publicado el 8 de octubre de 1964 y fue, junto a "Billiken", la revista de consulta enciclopédica de todo niño argentino durante décadas. En sus momentos de esplendor alcanzó tiradas de cientos de miles de ejemplares. Por sus páginas desfilaron personajes como Anteojito, Pi-Pío, Trapito, Hijitus, Larguirucho, Profesor Neurus, Pucho, Calculín, Sónoman, Pelopincho y Cachirula, el hada Patricia, la bruja Cachavacha y Antifaz, el tío de Anteojito, quien también tuvo su propia revista.​ La revista también incluyó personajes internacionales como la Familia Telerín  y  Lucky Luke y una página con sencillas recetas de cocina escrita por Blanca Cotta llamada "Comiditas". En la primera página de "Anteojito" aparecía un poema infantil con su correspondiente ilustración.
Los temas escolares eran el contenido de la revista y por sus páginas desfilaron una serie de personajes que se convertirían en referentes de la historieta y el cine de animación local: grandes ilustradores como Roberto Bernabó, José Luis Salinas, Juan Arancio, Carlos Roume y Oswal, Jorge de los Ríos, Hugo Casaglia, Myriam Méndez, Nello Pallmiolli, Fabián de los Río y  Roberto Barrios Angelelli, entre otros, y diversos guionistas y escritores, como Alejandro Pose Mayayo, encargado de la sección de historia y experimentos.
Debido a la crisis económica de la Argentina en el año 2001, la revista dejó de publicarse luego de 37 años​ de permanecer en los kioscos del país y países limítrofes. Tuvo en total 1925 números publicados y su última edición fue el 28 de diciembre de 2001. Sin dudas "Anteojito" es uno de los recuerdos más queridos de muchos argentinos.



-TITANES EN EL RING

“Titanes en el Ring” era un programa televisivo argentino de lucha libre, creado por Martín Karadagián en 1962. Los luchadores eran una serie de personajes, muchos de ellos sumamente carismáticos, que hacían las delicias de los niños en las décadas del ’60 y del ’70. Los más destacados eran “El Caballero Rojo”, “Gengis Khan”, “Yolanka” (que promocionaba un yogurt), “Ulises el griego”, “Pepino el payaso” y “El ancho Rubén Peucelle”. Y estaba, obviamente, “La Momia”. Se suponía que “La Momia”, tal como rezaba la canción con la cual este atípico gladiador entraba en escena, “castigaba a los malos y defendía a los buenos”. Más tarde apareció “La Momia Negra” que era su contraparte maléfica.  
Además de los luchadores había en el programa una serie de personajes que le daban una nota de color, como “La Viudita Misteriosa”, que le llevaba flores a Martín Karadagián y “El Hombre de la Barra de Hielo”.
El árbitro más famoso era William Boo, detestado por todos. La última pelea del programa era la de Martín Karadagián que, como era el “dueño” del circo, ganaba siempre.



-EL CHOCOLATÍN "JACK"

El chocolatín "Jack" fue una golosina amada por los niños de varias generaciones: era un pequeño chocolate que venía con una sorpresa.
Carlos Augusto, hijo de Felipe Fort, el dueño de la fábrica "Fel-Fort",  tuvo la idea de fabricar un chocolate con sorpresa. En Argentina se vendía un chupetín con regalo, el "Topolín", pero Fort pretendía un producto de mayor calidad, al igual que la sorpresa.  En Norteamérica halló las máquinas que necesitaba y también viajó a China para comprar bijú, anillos y pulseras al por mayor. Cuando "Fel-Fort" lanzó el chocolatín "Jack", la respuesta del público fue excelente. La próxima tanda de sorpresas fueron animalitos. 
Fort contrató al dibujante Manuel García Ferré. Los personajes de Hijitus y Anteojito superaron las expectativas, ya que el público estaba familiarizado con estos personajes, conocidos por las revistas y la televisión. La relación comercial entre Fort y García Ferré duró siete años.
Fort siempre tuvo en claro que el chocolatín era apenas el contenedor del muñequito. Hubo colecciones muy exitosas como los personajes de García Ferré o los luchadores de "Titanes en el Ring". 
Darío Cattalano, coleccionista e investigador de la historia de la creación los chocolatines "Jack" sostiene en una entrevista realizada por Daniel Balmaceda que los muñequitos del chocolatín "son parte de la Cultura Argentina, son juguetes que le dieron felicidad a muchas generaciones de niños argentinos. Esas pequeñas miniaturas reflejan la cultura de esa época. Empezando por García Ferré, el gran animador de Argentina por no decir de Latinoamérica. Los Titanes en el ring que fue programa infantil más exitoso de la televisión nacional. Los personajes autóctonos como Patoruzú y los tempranos personajes de la historieta argentina".


Hasta aquí, mis queridos, esta lista de recuerdos entrañables. Me despido de ustedes con unas palabras de Angela Carter: "Nostalgia, el vicio de la gente mayor".

Buenas tardes.

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