EL BAÚL DE LOS RECUERDOS XI
"Se llama nostalgia, y sirve para recordarnos que, por suerte , también somos frágiles".
Cesare Pavese
Buenas noches, amables lectores. Las traigo hoy la undécima parte de esta nostálgica lista de recuerdos que remiten inmediatamente a tiempos mejores. Pasen y lean.
Los Corazoncitos Dorin's son nos trasladan directamente a nuestra infancia. Cuando salieron al mercado se los vendía en una coqueta lata que hoy es objeto de deseo de los coleccionistas. En la latita venía un puñado de caramelos con forma de corazón cuyos únicos ingredientes eran azúcar y gelatina. Se presentaban en múltiples sabores: naranja, frutilla, menta, limón, mandarina y anís. Se los promocionaba con frases como "refrescan la boca", "quitan la sed" y "perfuman el aliento".
Después de un tiempo, las latitas fueron reemplazadas por cajitas de cartón envueltas en celofán para evitar que los caramelos se humedecieran.
Los Corazoncitos Dorin's salieron al mercado en 1950 y durante muchos años fueron fabricados por Molino Nuevo en su planta de Azul, provincia de Buenos Aires, que en realidad se dedicaba a la molienda de granos y la elaboración de harina, pero es muy poco lo que se sabe sobre su origen.
Molino Nuevo entró en crisis a partir de 2008 y nueve años después se declaró en quiebra. En 2019 se remató la fábrica y también entró en subasta la conocida marca de pastillas. Esta pasó a manos de Smint SA.
Como curiosidad vale decir r que en una entrevista de 2019 la reconocida bartender Ines de los Santos contó a "Clase Ejecutiva" que su primer trago de autor estaba inspirado en los Corazoncitos Dorin's. Su Dorin's Martini era parecido al Cosmopolitan y llevaba jugo de mandarina, vodka, Grand Marnier y pastillas con forma de corazón nadando en el vaso.
"Manuelita" es una canción infantil creada por la cantautora argentina María Elena Walsh, interpretada por primera vez por el dúo Leda y María en el álbum "Doña Disparate y Bambuco" (1962). La protagonista del tema musical es la tortuga Manuelita, quien desea conquistar a "un tortugo que pasó". Para embellecerse se fue caminando despacito hasta París, donde "la pintaron con barniz/ la plancharon en francés/ del derecho y del revés/ le pusieron peluquita/ y botines en los pies". Pero tardó tanto tiempo en volver a Pehuajó que llegó al pueblo "vieja como se marchó".
"Manuelita" es una de las canciones más populares de María Elena Walsh y también una de las canciones infantiles más conocidas y queridas de la Argentina.
A fines del siglo XX y basándose en la letra de María Elena Walsh, el dibujante, escritor y cineasta Manuel García Ferré y su equipo produjeron y realizaron, casi artesanalmente, un largometraje de dibujos animados con el llamado "Manuelita" que fue estrenado el 9 de julio de 1999.
"La mujer biónica" ("The Bionic Woman") es una serie de televisión estadounidense que nació como un spin-off de la popular "The Six Million Dollar Man" ("El hombre nuclear" en Hispanoamérica o "El hombre de los seis millones de dólares" en España). Al final de la segunda temporada, se presentó en el episodio doble "The Bionic Woman" la historia de la tenista Jaime Sommers (Lindsay Wagner), novia de Steve Austin, con quien planeaba casarse hasta que un severo accidente en paracaídas la dejó al borde de la muerte. Ante la insistencia del protagonista, se autorizó el reemplazo biónico (un oído mejorado ultrasensible, un brazo artificial de enorme fuerza y ambas piernas biónicas), pero Jaimie falleció víctima del rechazo biológico. El capítulo tuvo el mayor índice de audiencia de la temporada y el público rechazó la muerte de Jaime en cientos de cartas que abogaban por su regreso. En el primer episodio de la tercera temporada, "The Return of the Bionic Woman", se reveló que Jaime no había muerto y era mantenida en animación suspendida mediante un proceso criogénico. Recuperada y a consecuencia de este proceso, Jaime no recuerda su pasado ni su relación con Steve.
El primer episodio de "La mujer biónica" fue transmitido en los Estados Unidos en enero de 1976. La serie tuvo tres temporadas.
-LA LAPICERA "303"
La lapicera 303 es una pluma estilográfica (o "lapicera de tinta") que fue muy popular en Argentina y otros países de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX. Se caracteriza por su punta de metal, similar a una pluma fuente, pero con un cartucho de tinta recargable.
La 303 fue muy utilizada en escuelas primarias y secundarias como instrumento de escritura, especialmente para aprender a escribir a mano. Utilizaba tinta a base de agua, que se aplicaba con la punta de metal. Podía ser recargada con cartuchos de tinta, lo que la diferenciaba de los bolígrafos de tinta líquida. Su punta de metal permitía una escritura fluida y precisa, ideal para la enseñanza de la caligrafía. Era común usar papel secante para evitar que la tinta se corriera o manchara las manos.
A mediados de la década del '20, el bioquímico Francisco Suárez Zabala se asoció con el perfumista Blas Dubarry. Juntos dieron origen al laboratorio Suarry y en 1927 lanzaron al mercado la marca Geniol. Se trataba de un analgésico cuyos insumos para producirlo venían de diversos países, entre ellos Alemania, Francia e Italia. El nombre Geniol fue elegido por Suárez Zabala y dio origen al slogan "Geniol es genial".
Las publicidades de la época aseguraban que Geniol acababa con resfríos y dolores de cabeza. Se vendía en paquetes de cuatro pastillas cada uno. Pero Suárez Zabala pensaba que el producto necesitaba un impulso de marketing, por lo que en la década del '50 se contrató con Lucien Achille Mauzan, un reconocido afichista francés instalado en Buenos Aires, para encargarle el proyecto. Mauzan trabajó con el dibujante italiano Sergio Sergi y ambos crearon una imagen que representaba el alivio al dolor que provocaba este analgésico. La dupla presentó a la famosa cabeza de Geniol, una escultura con cuerpo de chapa de zinc batida policromada y aplicaciones metálicas.
La figura de la cabeza pasó a protagonizar los afiches de la marca. A esto se le sumó una campaña con un pegadizo jingle en tiempo de milonga: "Venga del aire o del sol,/ del vino o de la cerveza,/ cualquier dolor de cabeza,/ se quita con un Geniol". Durante un tiempo se dijo que la canción era interpretada nada menos que por Carlos Gardel, aunque el verdadero cantante era Juan Carlos Marambio Catán.
Varias leyendas y mitos circularon a lo largo de los años en torno a la llamativa cabeza. Incluso sobrepasó en popularidad al producto que promocionaba. El calvo sonriente con clavos y tornillos en la cabeza pobló las farmacias argentinas durante décadas, estimulando la imaginación de niños de varias generaciones. La escultura original fue donada al Museo de Buenos Aires en el año 2000.
Hasta aquí, amables lectores, este puñado de recuerdos entrañables. Me despido de ustedes con unas palabras de la gran Chavela Vargas: “Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida.”
Buenas noches.











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