sábado, 20 de noviembre de 2010

YENDO DE LA CAMA AL LIVING (Y OTRA VEZ A LA CAMA)


 YENDO DE LA CAMA AL LIVING (Y OTRA VEZ A LA CAMA)

“Ya sufriste cosas mejores que ésta.” 
"Un ángel para tu soledad", 
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Generalmente, la gente dice que está deprimida cuando se siente apesadumbrada, desconsolada, desmotivada, nostálgica y sobreexigida. Yo me siento todo eso a la vez, así que debo estar deprimidísima. Tal como postula Sylvia Plath en uno de sus prodigiosos poemas, soy vertical pero preferiría ser horizontal. Preferiría ser horizontal y tener debajo mi precioso cuerpecito un lindo colchón y, como sostén de mi cabecita elucubradora, una feliz almohada de plumas de ganso. Vivir un ininterrumpido romance con el lecho, gozando del control remoto de la TV y de unos cuantos libros selectamente elegidos. Porque estoy deprimida, pero tampoco es para tanto.

Mi idilio con el catre suele ser obstaculizado por mi intempestiva progenitora, quien no comprende mis escarceos amorosos con las sábanas.
-¿Otra vez estás acostada?
-Estoy cansada, ma. Además estoy mirando la tele.
-No te podés pasar toda la vida mirando la tele.
-¿Ah, no? Qué cagada.
-Yo no sé qué te pasa. Tenés que poner voluntad (para la gente que no está deprimida, todo pasa por la voluntad). Salir. Vos antes salías.
-Antes. Pero ahora no tengo ganas.
-Vos antes escribías, ibas a lugares, participabas en concursos…
-Mamá, todavía escribo. Pero no pienso ir a un lugar donde me vea obligada a sobarle el lomo a un tipo que no es mejor que yo. Ni pienso participar de un concurso donde juzgue mi trabajo alguien que no es mejor que yo. Ni pienso ir a un taller dictado por una gansa que no es mejor que yo.
-Al final, sos una soberbia.
-Ya sé. Todos los escorpianos somos soberbios. Mirá Maradona. Además, ¿qué querés? ¿Qué me meta en la movida literaria de Avellaneda? Avellaneda es un asco: abren un Centro Cultural y le ponen el nombre de un funcionario político en ejercicio. Y el tipo ni siquiera tiene el buen gusto de morirse antes de la inauguración.
-………………………………………………………………………..
-Además, está lleno de viejas cacatúas que no saben un carajo y a las que se les rinde pleitesía como si fueran… no sé. Como si fueran Alejandra.
-Y dale con Alejandra.
-Yo no sé quién les hizo creer a esas viejas de mierda que escriben bien. Avellaneda es un asco.
-El mundo no se acaba en Avellaneda.
-Ya sé. Pero los otros lugares quedan muy lejos.

Mi pequeño retoño tampoco entiende mi sempiterno tête à tête con el colchón.
-¿Otra vez estás en la cama?
-Sí. Estoy cansada.
-Si estás cansada no mirés televisión.
-¿Sabés qué pasa, nene? Estoy cansada del cuerpo no de la mente, ¿enténdés?
-Yo no sé por qué estás cansada del cuerpo si no hacés un carajo.
-¡Claro! ¡Las camas se hacen solas, los platos se lavan solos, la ropa se plancha sola! Mirá, haceme un favor. Si me llama alguien por teléfono, decile que me morí. Pero que no me velan, ni me entierran, ni nada. A ver si todavía aparece un desubicado con un ramo de flores.
-¿No te vas a levantar?
-No. Andá a comer de la abuela.

Mi benemérito esposo es otro… ¿cómo decirlo? Hincha pelotas. No puede verme de decúbito dorsal sin intentar sacarme del tálamo por todos los medios habidos y por haber.
-¿Te acostaste otra vez?
-Sí. Estoy un poco cansada.
-¡Estás cansada porque tenés anemia! ¡Por eso estás cansada! La doctora te dijo que comieras churrasco. Y vos no le hiciste caso. ¿Cuándo tenías que ir de la doctora?
-Esa doctora no sabe un carajo. Que coma ella churrasco. A mí la carne me hace mal. Ya tendría que haber ido a verla, pero no fui porque yo tenía anotado cuando me tocaba en un papel. Y el papel lo perdí, ¿te acordás?
-Y los análisis ni siquiera te los hiciste…
-No, me dio fiaca. Levantarme tan temprano para que me pinchen.
-¿Y qué pensás hacer?
-Nada pienso hacer. Nada.
-¿Por qué no te levantás y salís un poco? Andá a ver a tus amigas.
-No tengo amigas.
-Sí que tenés amigas.
-Bueno, tengo, pero trabajan todo el día, viven muy lejos o están más deprimidas que yo.
-Ok. No vayas a ver a nadie. Pero levantate. Aunque sea para comer.
-Está bien.

Llegado a este punto, suele suceder algo trágico: me levanto, mi marido me obliga a comer un churrasco y a los diez minutos estoy en el baño vomitando. Porque a mí la carne me hace mal. Yo tengo que comer sushi, sándwiches de miga o pulpo a la gallega. Carne, no. ¿Es tan difícil de entender?

Estar deprimida es deprimente, valga la redundancia. Gracias a Dios, aún en los momentos más lúgubres conservo mi talante belicoso y mi veta creativa.
Espero que esta luctuosa temporada llegue pronto a su fin. Mientras tanto seguiré con mi escandalosa rutina: cama, “Dexter”, cama, puteada a los Kirchner, cama, Stieg Larsson, cama, “Supernatural”, cama, piquete contra el churrasco, cama, etc.

Creo que ahora me toca cama.

jueves, 11 de noviembre de 2010

MAYBE I'M AMAZED


MAYBE I'M AMAZED
  
"Uno compone en soledad. Graba en soledad. Hace un disco en soledad. Lo escucha en la radio en soledad. Pero un recital es la recompensa". 
Paul McCartney

“Cuanto más lo miro, más lindo me parece.” 
Mi amiga Adriana
.
“Y… un tirito le hago.” 
Yo 

Corría marzo de 1981 y yo empezaba a cursar mi primer año en la escuela secundaria. Ya era una beatlemaníaca confesa y, como muchos, todavía estaba shockeada por la trágica e injusta muerte de John Lennon. En esa época, una no podía elegir qué idioma quería estudiar en la escuela, así que por sorteo me tocó francés, noticia que recibí con la indiferencia típica de los 14. Había pocas cosas en el mundo que me importaran menos que el francés. Lo único que me interesaba saber era el significado de la frase sont les mots qui vont très bien ensemble. Así que en la primera clase se lo pregunté a mi profesora, la enorme  Madame Tortonese, que inspiraba más miedo que respeto. Era una frase que Paul McCartney repetía con voz dulcísima en la balada “Michelle”. La profesora, un ataque de deferencia, me respondió que la frase en cuestión, traducida al castellano, era son las palabras que van muy bien juntas.
La chica que se sentaba adelante mío se dio vuelta y me preguntó:
-¿A vos también te gustan Los Beatles?
-¡¡¡¡Sí!!!!, respondí vehementemente (para esa época y para esa edad, Los Beatles eran una antigüedad, y era raro encontrar a alguien que compartiera mis gustos musicales).
A partir de ese momento, Adriana y yo fuimos inseparables. Íbamos juntas para todos lados. Éramos Lennon y McCartney y compartimos los mejores años de nuestra adolescencia. Al finalizar la escuela, naturalmente, la vida de cada una tomó su rumbo y dejamos de vernos. Nos reencontramos más de diez años más tarde y reanudamos una amistad que después de un tiempo volvió a interrumpirse por mi marcada tendencia lennoniana a responderle intempestivamente a los demás cuando me salta la térmica.
Pero la vida va y viene. Y, hace casi dos años, volvimos a encontrarnos.
Hoy, ni yo soy tan Lennon ni ella es tan McCartney. Quizás porque, junto con la adolescencia, dejamos atrás la manía de etiquetarnos y de etiquetar a los demás. Y, porque, después de muchos años de Beatles y de Lennon, McCartney, Harrison y Starr como solistas, comprendimos que el asunto del beatle incisivo, el beatle diplomático, el beatle silencioso y el beatle simpático, era una pavada enorme inventada por la prensa sesentona que basaba sus especulaciones en preguntas tan pavotas como “¿Cuál es tu color favorito?” y en un análisis muy superficial de las canciones que escribían cada uno de los Fab Four.
Paul McCartney, el beatle diplomático, el menos jugado, el romanticón y el de la canción fácil,  fue injustamente subestimado durante muchos años. A medida que la figura de Lennon se agigantaba, acicateada, por supuesto, por su terrible muerte, la de Paul se consolidaba como la del beatle más comercial. A tal punto que, en el sentido artículo que Gabriel García Márquez escribió tras el asesinato de John Lennon, le adjudicó al beatle incisivo” la autoría de la canción "Eleanor Rigby", dando por sentado que Paul era incapaz de escribir semejante obra maestra: “En Eleanor Rigby -con un bajo obstinado de cielos barrocos- queda una muchacha desolada que recoge el arroz, en el atrio de una iglesia donde acaba de celebrarse una boda. “¿De dónde vienen los solitarios?”, se pregunta sin respuesta. Queda también el padre Mac Kenzie escribiendo un sermón que nadie ha de oír, lavándose las manos sobre las tumbas, y una muchacha que se quita el rostro antes de entrar en su casa y lo deja en un frasco junto a la puerta para ponérselo otra vez cuando vuelva a salir. Estas criaturas han hecho decir que John Lennon era un surrealista, que es algo que se dice con demasiada facilidad de todo lo que parece raro, como suelen decirlo de Kafka quienes no lo han sabido leer”, escribió García Márquez. No sé si alguien le señaló en ese momento al escritor colombiano que esa criatura maravillosa y solitaria era hija de McCartney. A mí me hubiera gustado hacerlo, aunque cualquiera pueda suponer que corregir a García Márquez es un atrevimiento imperdonable.
“Buenas noches, Buenos Aires. Buenas noches, porteños”. A las 21 hs., con típica puntualidad inglesa, Paul McCartney abrió el primero de los dos conciertos que ofrecerá en el estadio River Plate, en el marco del "Up and coming tour". Adriana y yo estábamos ahí para gritar “¡Buenas noches!”, lanzar globos celestes y blancos en señal de bienvenida y  compartir con más de 45 mil personas un concierto maravilloso y un momento único en nuestras vidas. Y, aunque Paul no cantó “Michelle”, volvimos a tener 14 hermosos años. McCartney se tomó un rato para recorrer el escenario y mirar a su público -¡mirarnos!-como si quisiera encontrar entre tantos fanáticos embelesados las caras de viejos amigos. De saco, camisa y pantalón con tiradores, con los 68 años mejor puestos que vi en mi vida, Paul arrancó el concierto con “Venus and Mars” y recorrió, durante casi tres horas ininterrumpidas, su prolífica carrera. El primer tema beatle con el que se lució fue “All my loving”. Gente de todas las edades, abuelos, padres, hijos, Adriana y yo, coreamos la canción, gritamos, saltamos, lloramos y tocamos con las manos el cielo perfecto de una noche perfecta. Después del quinto tema, el calor y la pasión se sentían en el cuerpo. Habíamos especulado con morirnos de frío, pero ahí estaba McCartney, con su mix encantador de inglés y castellano, diciendo que tenía calor y sacándose el saco.
-¡Ah, bueno!, dijimos mi amiga y yo al unísono. Porque Paul sigue siendo Paul, a pesar de los años. Un artista excepcional y uno de los hombres más bellos que vi en mi vida.
- ¡Cuanto más lo miro, más lindo me parece!, suspiró Adriana.
Yo, siempre más atenta a los asuntos carnales, respondí enardecida:
-Y… un tirito le hago.
-¡Estamos muy contentos de estar de nuevo aquí!, gritó McCartney. Y contó, además, que a los 11 años, en Liverpool, había estudiado castellano, para recitar luego un versito infantil que hablaba de tres conejos que tocaban el tambor en un árbol. Adorable.
Conociéndonos como nos conocemos, Adriana y yo habíamos hecho un buen acopio de pañuelos descartables. El momento de las primeras lágrimas (que enseguida se convirtieron en un llanto convulsivo difícil de contener) fue para mí el de “My Love”. Paul contó que había escrito esa canción (una de mis indiscutibles favoritas)  para su esposa Linda, pero que esa noche la dedicaba a todos los enamorados presentes. Seguí llorando con “Here Today”, y su emocionado recuerdo para su compañero John Lennon. Y redoblé la apuesta con “Something” y la evocación de George Harrison. Mi amiga de la adolescencia me abrazó cuando Paul cantó “Here Today”, la canción que McCartney escribió para el hermano que se fue, aquel que hubiera dicho al escucharlo que pertenecían a mundos diferentes, pero que él amaba profundamente. Ella supo por qué y yo también.
“Rock Show”, “Jet”, “Got To Get You Into My Life”, “Highway” “Let Me Roll It”, “Long and Winding Road”, “Hey Jude”, “Ob la di, Ob la da”, “Day Tripper”, “Get Back”, “Yesterday”, “Band on the Run”, “Blackbird” , “Helter Skelter”, "Give Peace A Chance" y “Sgt. Pepper’s”, fueron algunas de las canciones que Paul McCartney nos regaló. Cada una de ellas significó un momento único e irrepetible.
Tres horas pasan volando. Sobre todo si una está frente a un artista que, además de ser una leyenda viviente, es excepcional. Sobre todo si una está frente a un hombre enamorado de lo que hace. McCartney disfrutó del concierto tanto como su público, con el que logró una conexión impresionante.
“The End” marcó, obviamente, el final del concierto. Salíamos de River, enamoradas, emocionadas, conmovidas, y los 43 años me alcanzaron sin que me dieran cuenta. Entonces, muy dentro de mí, le di gracias a Paul McCartney por la mejor noche de este año tan difícil y por haber conseguido que recibiera con una sonrisa este nuevo cumpleaños que, de no haber sido por mi adorado beatle, hubiera recibido con lágrimas. De las amargas. Y le di gracias a la vida por haber compartido ese tiempo mágico con mi amiga de la adolescencia, la que hace casi 30 años también quiso saber qué significaba sont les mots qui vont très bien ensemble.
¿Qué más decir? Todavía estoy bajo el influjo de Sir Paul. Más convencida que nunca de que billetera mata galán y guitarra mata billetera.

Se agradece un combo como Mc Cartney, que viene con las tres cosas.

sábado, 30 de octubre de 2010

TUMBAS XI


TUMBAS XI

"A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd."
Alphonse de Lamartine

Buenas noches, mis queridos. Aquí estoy para ofrecerles un nuevo tramo de este recorrido por los monumentos funerarios más curiosos del mundo.


 -FAMILIA ONETO ("Cimitero monumentale di Staglieno", Génova, Italia)

El "Angelo di Monteverde"  ("Ángel de Monteverde") o "Angelo della Resurrezione" ("Ángel de la Resurrección"), es una maravillosa escultura de un ángel que adorna una de las tumbas monumentales más famosas, la de la familia Oneto, en el "Cimitero monumentale di Staglieno", en Génova, Italia La estatua es una de las obras más famosas del escultor italiano Giulio Monteverde (1837-1917). Entre las obras escultóricas que representan ángeles, el "Angelo di Monteverde", que data de 1882, es considerado uno de los puntos altos de la escultura de género. El trabajo se hizo a pedido de Francesco Oneto, un rico comerciante, presidente de la "Banca Generale", para honrar la memoria de su familia.



-ETTA GRIGSBY PARTEE ("Elmwood Cemetery", Memphis,  Tennessee, EE. UU.)

Etta Grigsby Partee nació en 1884 en Memphis,  Tennessee, en 1884, y falleció en la misma ciudad en 1911, alrededor de los 26 años. Está enterrada en el  "Elmwood Cemetery". En el libro "Elmwood Cemetery", de Kimberly McCollum, Willy Bearden, se cuenta que la joven murió a causa de la enfermedad de Bright, un trastorno renal, el día de su boda.
La escultura que remata el sepulcro de Etta la muestra sentada, con expresión tranquila, con un vestido suave que se desliza sobre de su hombro y flores en su regazo. Una cúpula de cristal  cubría originalmente el monumento, pero se rompió durante una tormenta en la década de 1940. 
La escultura, de mármol italiano sobre una base de granito, tiene dos inscripciones. Además del nombre y las fechas de nacimiento y muerte de la muchacha, en el memorial puede leerse la siguiente inscripción: 

"Warm summer sun shine brightly her
Warm southern wind blow gently here
Green sod above lie light lie light
 Good night dear heart, good night, good night"

("Caliente sol de verano brillar intensamente en ella 
Viento cálido del sur sopla suavemente aquí 
Verde césped sobre la mentira de la luz. la mentira de la luz 
Buenas noches querido corazón, buenas noches, buenas noches")



-ANNA MAHLER ("Highgate Cemetery", Londres, Inglaterra)

Anna Mahler, nacida en Viena, el 15 de junio de 1904 y fallecida Londres, el 3 de junio de 1988 fue una escultora austriaca, hija del compositor y director Gustav Mahler y su esposa, Alma Mahler-Werfel. Su padre falleció cuando ella tenía 7 años.
Anna se casó con un músico, Rupert Koller, a los 16 años. El matrimonio no duró mucho y pronto se mudó a Berlín, donde conoció al compositor Ernst Krenek. Se casaron en 1924, pero ella lo dejó antes del año. Comenzó a tomar clases de arte con Giorgio de Chirico y pronto descubrió que  la escultura era el medio con el que mejor podía expresar su creatividad. Se convirtió en una escultora establecida en Austria, y, años después, llegó a Inglaterra huyendo de los nazis. Allí tuvo otros dos matrimonios fallidos. Uno de sus maridos fue el director de orquesta ruso nacionalizado británico Anatole Fistoulari. Tuvieron una hija, Marina Fistoulari, nacida en 1943. Anna pasó años felices con Anatole y Marina, muy fructíferos para su trabajo. Después de la guerra, vivió en California por algunos años, regresando a Inglaterra al final de su vida. Se casó de nuevo y dejó a su quinto marido a los 75 años. 
Además de esculpir con éxito en piedra, Anna produjo cabezas de bronce de muchos de los gigantes musicales del siglo XX, incluidos Arnold Schönberg, Alban Berg, Artur Schnabel, Otto Klemperer, Bruno Walter y Rudolf Serkin.
Anna Mahler murió en  Londres,  el 3 de junio de 1988. Fue enterrada en el "Highgate Cemetery". Su tumba está decorada con una reproducción en bronce de su escultura titulada "Vision" (1974).



-LUSIA  RACIBOROWSKA  ("Cmentarz Powązkowski", Varsovia, Polonia)

Lusia Raciborowska murió el 12 de enero de 1899 a los 18 años, y está enterrada en el "Cmentarz Powązkowski", en Varsovia, Polonia. Su tumba está rematada por un exquisito monumento tallado en mármol blanco, obra de Donato Barcaglio, reconocido artista italiano. 
La escultura representa un sarcófago elegantemente decorado con una tapa abierta, del que escapa una delicada figura femenina. Sus manos están colocadas en un gesto de oración y, al mismo tiempo, deleite. Su rostro, lleno de dicha, mira hacia el cielo.
En el "Cimetiere du Vieux Chateau", en Menton, Francia, la tumba de Janina Lewandowska, presenta una escultura similar. Janina era prima de Lusia.



-MAUD  MUN ("Mount Pleasant Cemetery",  Newark, Essex County, New Jersey)

Maud Munn nació en Newark, Essex County, New Jersey, el 9 de enero de 1881, hija de Albert Courtlandt MunnMary Sanford, quienes estuvieron entre los primeros pobladores del área de Newark. Alentada por sus padres, amantes del teatro, Maud tomaba clases en una escuela de baile de Newark, y acababa de aparecer en un recital de Navidad antes de morir a causa de la escarlatina el día de Año Nuevo de 1882, sólo ocho días antes de su cumpleaños número once.
Maud Munn fue enterrada en el "Mount Pleasant Cemetery", en Newark. Para homenajearla, su padre encargó una escultura de la niña de tamaño natural, que la representa simbólicamente sentada en un tocón de árbol, metáfora de la vida truncada. Maud lleva su largo cabello arreglado en rizos, y las zapatillas y el vestido que había usado para el recital de Navidad.  



-THEA CANONERO ALTIERI ("Kensal Green Cemetery",  Londres, Inglaterra)

"Spirit of Ecstasy" ("Espíritu del éxtasis") es el nombre de una pequeña escultura, utilizada como adorno de capó en los automóviles fabricados por Rolls-Royce. Tiene la forma de una mujer inclinada hacia adelante con sus brazos extendidos sobre ella hacia atrás. Una sutil de tela ondulada recorre sus brazos y atraviesa su espalda, emulando un par de alas.
La escultura, también llamada "Emily", "Silver Lady" ("Señorita de Plata") o "Flying Lady" ("Señorita voladora"), fue diseñada por Charles Robinson Sykes y lleva consigo una historia de pasión secreta entre John Walter Edward Scott-Montagu, (segundo Lord Montagu de Beaulieu después de 1905, pionero del movimiento automotriz y editor de la revista especializada "The Car" desde 1902) y su amor secreto y modelo del emblema, Eleanor Velasco Thornton. Eleanor era la secretaria de John Walter, y su amor mutuo permaneció escondido, limitado a su círculo de amigos, durante más de una década. El motivo de este secretismo era el estatus social y económico de la muchacha, que suponía un obstáculo para la relación. John-Walter, sucumbiendo a las presiones de su familia, se casó con Lady Cecil Victoria Constance, pero su relación amorosa secreta siguió adelante.
Cuando Montagu encargó a su amigo Sykes la escultura de una estatuilla personal para el capó de su Rolls-Royce Silver Ghost, el artista eligió a Eleanor Thornton como su modelo y creó, originalmente,  una figurita basada en ella con su ropa revoloteando por el viento, presionando un dedo contra sus labios para simbolizar los secretos de su amor. Esta escultura se llamó "The Whisper" ("El susurro") y fue el prototipo de "The Spirit of Ecstasy".
Eleanor murió el 30 de diciembre de 1915, ahogada, luego que el "SS Persia", la nave en la que viajaba hacia la India con Lord Montagu, fue torpedeada cerca de Creta por un submarino alemán. Su amante sobrevivió al naufragio.
"Spirit of Ecstasy" aparece en el "Kensal Green Cemetery", en Londres, como remate de la tumba de Thea Canonero Altieri, nacida el 21 de junio de 1910 y fallecida el 29 de octubre de 2006, a los 96 años. La inscripción, que la acompaña, "Al di la delle stelle ci sei tu", puede traducirse como "Más allá de las estrellas, allí estás tú". Es una línea de una canción llamada "Al di la", que fue la entrada italiana en el "Festival de Eurovisión" de 1961.



-CLARA I. SULZER ( “Woodlawn Cemetery” , Nueva York, EE. UU.)

Clara I. Sulzer, nacida el 25 de octubre de 1884, era la acaudalada y, según se dice, hermosa hija del propietario de "Sulzer's Harlem River Park and Casino", un popular centro turístico de Nueva York de la época. Estaba comprometida para casarse y un mes antes de la boda cayó enferma y se sometió a una operación de apendicitis.  Clara falleció unos días después por complicaciones, el 8 de agosto de 1904, a los 19 años. Fue sepultada con su vestido de novia, en el “Woodlawn Cemetery”, en el Bronx, en Nueva York, y con él se la representó en la estatua que adorna su lugar de descanso final.


-VICENTE HUIDOBRO ("Casa Museo Vicente Huidobro", CartagenaRegión de Valparaíso, Chile)

Vicente García Huidobro Fernández, más conocido como Vicente Huidobro, nació en SantiagoRegión Metropolitana de Santiagoel 10 de enero de 1893, y falleció en CartagenaRegión de Valparaíso, el 2 de enero de 1948. Fue un destacado poeta, iniciador y exponente del movimiento estético denominado creacionismo. Es considerado uno de los más importantes poetas chilenos, junto con Gabriela MistralPablo Neruda Pablo de Rokha.
En 1938, Vicente heredó de su madre el predio "Lo Huidobro", en Cartagena, y allí construyó una casa con una vista imponente hacia el mar, rodeada de un paisaje que se convirtió en una constante fuente de inspiración, y escenario de memorables tertulias con sus amigos de la élite intelectual de la época. 
En 1946 tras, su regreso definitivo a Chile, después de un largo periplo por Europa, se instaló en la casona de Cartagena junto a su tercera esposa, Raquel Señoret, y algunos de sus hijos, con el objetivo de seguir escribiendo. Pocos días antes de cumplir 55 años falleció a causa de un derrame cerebral.
Cumpliendo con su voluntad, Huidobro fue sepultado en la colina detrás de la casa, mirando al mar. Su tumba fue declarada Monumento Histórico por decreto supremo del 2 de abril de 1992 y hoy se enmarca en el recorrido de la "Casa Museo Vicente Huidobro". El monumento funerario consta de dos lápidas y dos relieves representando libros abiertos, uno con un poema, otro con una imagen de Huidobro. La lápida vertical del conjunto tiene inscripto el epitafio escrito por su hija mayor, Manuela, y el poeta Eduardo Anguit, que dice: "Aquí yace el poeta Vicente Huidobro. Abrid la tumba. Al fondo de esta tumba se ve el mar".



-EVELINA GERTRUDE DE ROTHSCHILD Y FERDINAND JAMES VON ROTHSCHILD ("West Ham Jewish Cemetery", Londres, Inglaterra)

Evelina Gertrude de Rothschild, nacida el 25 de agosto de 1839, fue una socialite inglesa, miembro de la familia de banqueros Rothschild de Inglaterra. Era hija del barón Lionel de Rothschild (1808-1879), el primer judío abiertamente inconverso que se sentó en la Cámara de los Comunes británica, y Charlotte von Rothschild (1819-1884).
El 7 de junio de 1865 Evelina se casó con su primo segundo Ferdinand James von Rothschild (1839-1898). Debido a la posición prominente de sus padres como una de las familias más ricas e influyentes de Inglaterra, los invitados a su banquete de bodas incluyeron a Benjamin Disraeli, los embajadores de Austria y Francia, y el Príncipe George, Duque de Cambridge. Después de una larga luna de miel en  Europa, Evelina y su esposo se establecieron en  Londres, y al poco tiempo la muchacha descubrió, para gran alegría de Ferdinand, que estaba embarazada. Pero un accidente ferroviario precipitó el parto y Evelina murió el  4 de diciembre de 1866, después de dar a luz a un niño muerto. 
Ferdinand nunca superó la pena por la pérdida de su esposa. Encargó para su descanso la construcción en el "West Ham Jewish Cemetery" del elaborado mausoleo donde su nombre, Eva, se repite sin fin como un motivo decorativo en letras inglesas y hebreas. También fundó al "Evelina Hospital for Sick Children" in Southwark, en su nombre. Cuando su padre murió en 1874, liquidó su participación de £ 2 millones en el banco familiar, renunció a sus negocios y compró una propiedad destartalada en Buckinghamshire. En la finca construyó una casa señorial donde vivió por el resto de su vida con su hermana menor soltera, Alice. Nunca se volvió a casar y, a pesar de su famosa hospitalidad, a menudo comía tostadas frías y agua, mientras que a sus invitados se les servían comidas abundantes. Poco antes de morir, escribió a su primo Lord Roseberry: "Soy un individuo solitario, sufriente y ocasionalmente muy miserable a pesar de las habitaciones doradas y de mármol en las que vivo". Cuando murió en 1898, finalmente se reencontró con su joven esposa y fue enterrado a su lado en el mausoleo.



-JULIETA CAPULETO ("Museo degli affreschi G.B. Cavalcaselle", Verona, Italia)

Verona,  llamada la ciudad de los enamorados, 
es una de los destinos turísticos más famosos de Italia, sobre todo porque es el escenario de la obra más famosa de William Shakespeare, “Romeo y Julieta” (“Romeo and Juliet” o “The Most Excellent and Lamentable Tragedie of Romeo and Juliet”, 1597), probablemente la historia de amor más conocida de todos los tiempos. Además, la ciudad se caracteriza por poseer un patrimonio arquitectónico e histórico muy bien conservado. osee un edificio denominado "Casa di Giulietta", un palacio medieval  ubicado en Via Cappello, a poca distancia de la céntrica Piazza delle Erbe, lugar  donde la tradición popular, mezclando realidad y fantasía, sitúa la casa de la protagonista de la famosa obra de Shakespeare. Podría haber pertenecido a una familia de apellido Cappello o Cappelletti. En el interior de la construcción, convertida en museo,  existe una estatua de bronce de Julietafrescos de la obra y una especie de contador con la biografía de Shakespeare.​ La leyenda de que quien toque el pecho derecho de la estatua tendrá suerte en el amor.
Un poco más alejada del centro de Verona, fuera de las murallas y sin tanto ajetreo turístico, se encuentra la tumba donde la tradición dice que fue enterrada Julieta Capuleto. Está dentro de lo que dentro de un antiguo convento de frailes capuchinos que data del siglo XIII, actualmente "Museo degli affreschi G.B. Cavalcaselle".
El aspecto del lugar, tal como lo vemos hoy en día, se remonta a 1937 cuando el responsable de los museos veroneses,  Antonio Avena, que también participó en la reconstrucción de la "Casa di Giulietta", quiso darle un aspecto más cercano a las expectativas de los turistas que buscaban la tumba de la heroína  Shakespeare.


Hasta aquí, amables lectores, todo lo que tenía para ofrecerles hoy. Los dejo con unas palabras de Herman Hesse: Algo más, algo menos, mi querido muchacho, las voces de los hombres son todas un engaño; sólo somos honestos cuando niños, y ya después en el sepulcro.” 

Buenas noches.