domingo, 14 de febrero de 2016

TOP TEN DE PELÍCULAS PARA VER EN SAN VALENTÍN II


TOP TEN DE PELÍCULAS PARA VER EN SAN VALENTÍN II

"Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso."
Honoré de Balzac


Tal como lo prometí, les acerco hoy la segunda parte de mi Top Ten de películas para ver en San Valentín. Disfruten!


“ROMEO + JULIET” (1996) : "Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad vuestro último abrazo. Y labios, que sois puertas del aliento, sellad con un último beso".

“Romeo + Juliet”  (“ Romeo + Julieta”) es una película estadounidense de 1996 basada en la obra Romeo y Julieta de William Shakespeare. Fue dirigida por el australiano Baz Luhrmann y  protagonizada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes.
La película cuenta la conocida historia de los jóvenes Romeo (Leonardo DiCaprio) y Julieta (Claire Danes), cuyas familias están enfrentadas a muerte. La novedad es que la historia está ambientada en la actualidad. Los jóvenes viven en Verona Beach y los Capuleto y los Montesco son importantes hombres de negocios. Las espadas se suplantan por pistolas, pero el efecto es el mismo. Debe ser por sus protagonistas, tan rubios, tan bellos, tan angelicales. 


“TITANIC” (James Cameron, 1997): "Si tu saltas, yo salto, ¿recuerdas? No me alejaré de tu vida sin saber que estás bien. Es todo cuanto quiero".

“Titanic” es es una película estadounidense dramática-de catástrofe de 1997 dirigida y escrita por James Cameron. Cuenta la historia de amor de Rose DeWitt Bukater (Kate Winslet), una adolescente que viaja en primera clase junto a un prometido malísimo (Billy Zane) y el pobretón, bello y talentoso,  Jack Dawson (Leonardo DiCaprio), un bombón de tercera clase. La trama se desarrolla en el marco de la catástrofe sufrida por el lujoso barco Titanic, que se hunde tras chocar contra un iceberg. Tragedia real acaecida en 1912 que da marco a esta historia de amor ficticia.
Llevamos años discutiendo si en la tabla donde se salva Rose entraba también o no el pobre Jack, que muere congelado en las aguas de un cruento y helado océano. Unos dicen que sí, otros que no. Lo cierto es que el chico se muere y la chica se salva, y de ancianita lo recuerda amorosamente.
La película es larga, más de tres horas, pero es fácil de ver con un hombre al lado. A ellos les encanta que las cosas se hundan, se rompan, se incendien, exploten. Llorar se llora a mares (como para estar a tono). Yo salí del cine con un dolor de cabeza atroz, porque el decoro me obligó a llorar en silencio y no a los gritos, tal como lo merece la historia.
Vale destacar la preciosa canción de Céline Dion  “My Heart Will Go On” (“Mi corazón seguirá adelante”), que forma parte de la banda sonora de la película. 


“NOTHING HILL” (Roger Michell, 1999):“Pero no olvides que soy una chica, delante de un chico, pidiendo que la quiera”.

“Notting Hill (Un lugar llamado Notting Hill) es una película dirigida por Roger Michell y protagonizada por Julia Roberts y Hugh Grant. 
Cuenta la historia de  la famosa actriz Anna Scott (Julia Roberts), que entra por casualidad en la pequeña librería que regentea William Thacker (Hugh Grant), en el barrio londinense de Notting Hill. A partir de este encuentro fortuito, surge un romance que se complica bastante, ya que Anna vive rodeado de flashes, periodistas y rumores.
Preciosa película. Qué linda pareja hacen Julia Roberts y Hugh Grant. Ella es divina (aún hoy sigue siendo preciosa, pasando largamente los cuarenta). Y él tiene un no sé qué que provoca protegerlo.
Aquí también vale destacar la canción que suena al final de la película “She” (“Ella”), interpretada por Elvis Costello. Maravillosa. 


MOULIN ROUGE! (Baz Luhrmann, 2001): “Lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido”. 

"Moulin Rouge!"  es una película de 2001, dirigida por el australiano Baz Luhrmann, basada libremente en gran parte en la ópera de Giuseppe Verdi “La Traviata” (18539, inspirada,  a su vez,  en la novela  “Dame aux camélias” (“La dama de las camelias”, 1848),  del escritor francés Alejandro Dumas (hijo).
Año 1900, París. El bohemio Christian (Ewan McGregor) se enamora de la estrella más rutilante del afamado cabaret Moulin Rouge, Satin (Nicole Kidman). Sus caminos terminan por cruzarse y viven un intenso romance: él la encanta con su poesía y ella lo hechiza con su impresionante belleza. Pero todo cambia cuando ella descubra que Christian, a quien supone un millonario duque  capaz de financiar una obra teatral, es sólo un muchacho pobre. Se debate, entonces, entre el amor que siente por él o  su sueño de convertirse en una gran actriz de la mano del duque (Richard Roxburgh). Cuando se decide por el amor, se muere. Cachetada para todos.
La película es visualmente espectacular y, además, es un musical. A mí me encantan los musicales. Pero a los hombres en general les fastidia que la gente se ponga a cantar ante parejas que quieren concretar y catástrofes diversas.
Bellísima película. Bellísimo Ewan McGregor.


“THE NOTEBOOK” (Nick Cassavetes, 2004):"Quiero volver a esos días donde sólo hacía falta una mirada para hacernos sonreír, donde el tiempo pasaba sin que nos diéramos cuenta y todo lo demás no importaba, sólo nosotros".

“The Notebook” (“El diario de Noah”)  es una película dirigida por Nick Cassavetes  en el año 2004 y protagonizada por Ryan Gosling y Rachel McAdams,  basada en la novela homónima de Nicholas Sparks.
En una residencia de ancianos, un hombre (James Garner) lee a una mujer que lo desconoce (Gena Rowlands) una profunda historia de amor escrita en su viejo cuaderno de notas. Es la historia de Noah Calhoun (Ryan Gosling) y Allie Nelson (Rachel McAdams), dos jóvenes de Carolina del Norte que, a pesar de vivir en dos ambientes sociales muy diferentes, se enamoran y pasan juntos un verano inolvidable. Y que son separados, primero por sus padres, y más tarde por la guerra. Pero ya sabemos que el amor es más fuerte, así que, después de mil peripecias Noah y Allie se casan, son felices y comen perdices
¿Y el viejito que cuenta la historia? Es Noah, claro. Y la viejita, Allie, Que recupera la conciencia para morir abrazada a su amado. Que también muere. Abrazado a su amada. Ahhhhhhhhhhhh.
Lindísima película con miles de fans (mujeres) a lo largo del mundo. Ryan Gosling es tan lindo que debe dolerle la cara. Rachel McAdams es preciosa también. Y, bueno, está bien. Para feos estamos los de la vida real.
Romántica de punta a punta.



BONUS TRACK: UNA PARA AMARGARSE

"BLUE VALENTINE" (Derek Cianfrance, 2010): “Salgamos de aquí. Tenemos que salir de aquí. Tenemos que salir de esta casa. Vamos a emborracharnos y hacer el amor. Ahora, ¿Quieres la Cueva de Cupido o la Habitación del Futuro?”

“Blue Valentine” es una película estadounidense independiente de drama romántico de 2010,  dirigida y escrita por Derek Cianfrance.
Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams) son un matrimonio joven.  Llevan siete años juntos y tienen una hija en común. Cindy pierde el interés por su marido. Dean, en un intento desesperado de recuperar la pasión en su relación, le propone pasar una noche en un hotel temático. Allí se hospedan en la “Habitación del futuro”  y mediante flashbacks recuerdan  cómo se conocieron, de qué manera se enamoraron y cómo, irremediablemente, lo que empezó como un romance incendiario desembocó en una inmunda rutina. Triste, triste. E incomprensible. Él está algo gordo, algo calvo y es bastante patético… pero sigue siendo Ryan Gosling, carajo. Cuántas minas hay que se marchitan al lado de tipos feos como sapos feos (con el perdón de los sapos).
Se van a amargar con ésta, seguro.

Hasta aquí, gente bella, mi Top Ten de películas para ver en San Valentín, con dos yapas imperdibles. Me despido de ustedes con unas bellas palabras  de Achile Tournier: "No existe nada más interesante que la conversación de dos amantes que permanecen callados.".

Buenas tardes.  


miércoles, 10 de febrero de 2016

TOP TEN DE PELÍCULAS PARA VER EN SAN VALENTÍN I


TOP TEN DE PELÍCULAS PARA VER EN SAN VALENTÍN I

"El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia."
William Shakespeare

Se acerca San Valentín, esa empalagosa celebración foránea que ha llegado a nuestras pampas para quedarse, y ahí andan los solos y solas lamentándose y defenestrando el festejo, y los comprometidos, preparándose para enfiestarse como Dios manda. Para unos y otros, he confeccionado un adorable Top Ten de películas para ver en San Valentín, una más romántica que la otra. De nada.


GHOST (Jerry Zucker, 1990):"No te imaginas cuánto amor me llevo".

"Ghost" es un drama-thriller fantástico y romántico con un toque de comedia (bah, lo tiene todo), escrito por Bruce Joel Rubin y dirigido por Jerry Zucker en 1990.
Cuenta la historia de una pareja que se ama profundamente y estrena convivencia, Sam (Patrick Swayze) y Molly (Demi Moore) y un amigo que los traiciona, Carl Bruner (Tony Goldwyn). Carl contrata a Willy López (Rick Avilés) para atacar a Sam. El ataque se pasa de rosca y Sam muere. Pero no quiere seguir su camino. Y se quedará en la Tierra hasta saber que su chica está a salvo y que los responsables de su muerte pagan por lo que hicieron. Para comunicarse con Molly es auxiliado por la médium Oda Mae Brown (Whoopi Goldberg).
Film que ya es un icono de la cultura pop, muy entretenido y sumamente romántico. La película ideal para ver en pareja: el toque de thriller hace que los hombres se la banquen mucho mejor mejor que a “The Bridges of Madison County” (“Los puentes de Madison, Clint Eastwood, 1995). La banda sonora, en la que se destaca la maravillosa “Unchained Melody” (“Melodía desencadenada") interpretada por Righteous Bothers, es increíble.  Patrick Swayze y Demi Moore están en su mejor momento, radiantemente bellos.
Para ver una y otra vez, emocionarse y suspirar. 


“SLEEPLESS IN SEATTLE” (Nora Ephron, 1993): “Era un millón de pequeñas cosas que, cuando las sumabas, resultaba que nuestro destino era estar juntos... y yo lo sabía. Lo supe la primera vez que la toqué”. 

“Sleepless In Seattle” (“Sintonía de amor”), dirigida en 1993 por Nora Ephron, cuenta la historia de Sam Baldwin (Tom Hanks), un hombre que lleva una vida solitaria y triste con su pequeño hijo, después de haber enviudado. Jonah (Ross Malinger), el hijo de Sam, no quiere juguetes como regalo de Navidad, sino una nueva madre que los acompañe a él y a su padre. Por eso  llama a un programa de radio y cuenta su historia. Al otro lado de los Estados Unidos, sus palabras son escuchadas por Annie Reed (Meg Ryan), una joven periodista a punto de contraer matrimonio, quien queda profundamente sobrecogida con las palabras del niño y decide viajar hasta Nueva York para conocer a padre e hijo en el legendario Empire State, convirtiendo a esta increíble historia que empezó a través de la radio en un sucedáneo de su película favorita (“An Affair to Remember”).
Pocas parejas han funcionado tan bien en pantalla como Meg Ryan y Tom Hanks. La película es sencillamente encantadora, para reír, llorar y enamorarse.


“THE BRIDGES OF MADISON COUNTY” (Clint Eastwood, 1995): "Creo que los lugares en que he estado y las fotos que he hecho durante mi vida me han estado conduciendo a ti".

The Bridges of Madison County” ("Los puentes de Madison) es una película estadounidense de 1995 dirigida por Clint Eastwoode e interpretada por el propio Eastwood junto a Meryl Streep. El guion, escrito por Richard LaGravenese, es una adaptación de la novela homónima de Robert James Waller.
La película está ambientada en 1965. Relata la historia de Francesca (Meryl Streep), nacida en Bari, Italia, una solitaria ama de casa residente en Iowa, casada con un soldado estadounidense. La pareja emigró a Estados Unidos, para vivir en una granja una vida apacible pero absolutamente carente de emoción.
Mientras su esposo e hijos se encuentran fuera, en la Feria del Estado de IllinoisFrancesca conoce a Robert Kincaid (Clint Eastwood), fotógrafo de la revista National Geographic, que visita el condado de Madison (Iowa) para fotografiar sus viejos puentes. Cuando Francesca invita a Robert a cenar, un amor verdadero y una pasión imparable nacerá entre ellos. Estarán juntos sólo cuatro días. Se amarán por el resto de sus vidas.
Para llorar, llorar, llorar y llorar. Sobre todo en la escena en la que Francesca puede bajarse de la camioneta de su marido para correr a los brazos de su amor y no se baja.
Maravillosa película.


DON JUAN DeMARCO (Francis Ford Coppola, 1995): "Cada vez que nos estrechábamos, entre nuestros brazos el tiempo se detenía”.

“Don Juan De Marco” es una película estadounidense de 1995, producida por Francis Ford Coppola y dirigida por Jeremy Leven. Está protagonizada por Johnny Depp, Marlon Brando y Faye Dunaway en los papeles principales.
Un hombre joven (Johnny Depp), vistiendo una máscara y una capa negras, se balancea sobre la estrecha cornisa de una valla publicitaria, en lo que parece el preludio de un suicido. Es rescatado por la policía y enviado a un consultorio psiquiátrico, donde entra en contacto con el doctor Jack Mickler (Marlon Brando) un maduro psiquiatra a punto de jubilarse. El paciente sostiene que es realmente el gran amante Don Juan DeMarco, conquistador de 1.500 mujeres, que ha caído en una depresión por no haber logrado enamorar a la mujer de sus sueños. El doctor Mickler tiene un plazo de diez días para tratarlo. En esos diez días, y gracias a las historias del muchacho, revivirá la pasión con su esposa (Faye Dunaway) y dudará sobre el maravilloso relato Don Juan DeMarco, ¿es sólo el delirio de un joven enfermo o la verdad relatada con aderezos fantásticos?
Película realmente imperdible, con un Marlon Brando increíble y un Johnny Depp más bello que nunca. La banda de sonido es estupenda, destacándose la bellísima canción de Bryan Adams “Have You Ever Really Loved a Woman?” (“¿Has amado a una mujer de verás?”). La malograda cantante mexicano-estadounidense de tex-mex, Selena, hace una pequeña aparición cantando en un restaurante.
Para ver, emocionarse, conmocionarse, enamorarse, enloquecerse.


“THE ENGLISH PATIENT” (Anthony Minghella, 1996): Estamos muertos, hemos muerto, ricos en amores, en sabores y en sensaciones que hemos disfrutado, cuerpos que hemos penetrado y ríos que hemos nadado, temores que hemos escondido en cavernas oscuras como esta, quiero todo esto marcado en mi cuerpo. Nosotros somos las naciones.

“The English Patient” (“El paciente inglés”) es una película británica británica de 1996, dirigida por Anthony Minghella, basada en la novela homónima de Michael Ondaatje.
La película está ambientada a finales de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Un hombre malherido (Ralph Fiennes) viaja en un convoy sanitario por una carretera italiana, pero su estado es tan grave que tiene que quedarse en un monasterio deshabitado y semiderruido, donde se encarga de cuidarlo una dulce enfermera, Hana (Juliette Binoche). Aunque su cuerpo está totalmente quemado a consecuencia de un accidente sufrido en África, aún conserva  ánimo para contarle a Hana la trágica historia de su vida y su amor por Katherine Clifton (Kristin Scott Thomas), una mujer casada. Después de muchas idas y venidas, los amantes parecen encaminados a la felicidad, pero la fatalidad trunca sus ilusiones. Katherine muere después de un accidente de aviación, esperando malherida en una cueva la ayuda de su amado que no llega a tiempo. Y el conde László Almásycartógrafo húngaro (tal era la verdadera identidad del paciente), después de muchas otras idas y venidas, termina desfigurado y casi muerto también.
Paralelamente a esta historia se desarrolla la del romance de Hana con Kip (Naveen Andrews), un zapador indio de origen sij perteneciente a las filas del ejército británico.
Película digna de verse. Otra que puede atrapar a los varones por su ambientación y sus intrigas relacionadas con la guerra. Una se sorprende enamorada de Ralph Fiennes después de haberlo aborrecido en “Schindler's List” (“La lista de Schindler”, Steven Spielberg, 1993). Cosas del cine.


BONUS TRACK: UN CLÁSICO

“BREAKFAST AT TIFFANY’S : "No entregues nunca tu corazón a un ser salvaje, porque si lo haces, más fuerte se vuelve. Hasta que tiene la suficiente fuerza para volver al bosque o volar hacia un árbol. Y luego a otro más alto hasta que desaparece".

“Breakfast at Tiffany's (“Desayuno en Tiffany”)  es una comedia romántica rodada en 1961 y dirigida por Blake Edwards. La película es una adaptación bastante libre de la novela del mismo título escrita por Truman Capote.
El aspirante a escritor Paul Varjack (George Peppard), mantenido por una mujer mayor, conoce a  Holly Golightly (Audrey Hepburn), un extravagante una aspirante a actriz que acostumbra a desayunar frente a la famosa joyería  porque cree que, en ese lugar tan glamoroso y sofisticado, no puede pasar nada malo. Paul y Holly se enamoran, pero ella se resiste a la relación, porque aspira a casarse con un hombre adinerado. Al final, con lluvia y gato de por medio, Holly se da cuenta de que el amor es lo más importante y decide quedarse con Paul.
Comedia rosadísima y absolutamente imperdible, con una  Audrey Hepburn encantadora y un George Peppard para chuparse los dedos.
Una joyita.

Hasta aquí, la parte de este Top Ten de películas súperhiperrománticas para desgustar en San Valentín, solas u acompañadas. Si están acompañadas, congratulaciones. Si no lo están, no desesperen. A cada chancho le llega su San Martín.
Me despido de ustedes con unas románticas palabras del poeta portugués Fernando Pessoa: "Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?"

Buenas tardes

martes, 2 de febrero de 2016

SÍNDROME DE PETER PAN: QUISIERA SER CHICO


SÍNDROME DE PETER PAN: QUISIERA SER CHICO 

“Yo soy Peter Pan, no quiero crecer.” 
Michael Jackson

Que casi todos los hombres son unos inmaduros es una verdad contante y sonante que está fuera de toda discusión.  Esta aseveración, que podrá fastidiar a algunos señores sesudos, es fácilmente comprobable: cuando un hombre se enferma se convierte en el más quisquilloso de nuestros hijos. Hay que mimarlo, atenderlo, arroparlo y aceptar que, lo que para la dama es un simple resfrío, para el caballero es una neumonía estafilocócica con complicaciones. Porque los hombres -enfermos o no- siempre acarrean complicaciones.
Pero entre todos los inmaduros hay uno que se pasó de rosca: el masculino que padece lo que los que saben han dado en llamar el síndrome de Peter Pan.  Estos señores que se resisten a sacarse las calzas verdes y ponerse los pantalones, son aquellos que idealizan la juventud de forma exagerada,  buscan como parejas a señoras que los contengan, los mantengan y los entretengan,  y tienen serias dificultades para comprometerse y mantener una relación duradera.
El término para referirse a este síndrome fue adoptado en 1983 por el psicólogo Dan Kiley, ya que estos hombres, patológicamente inmaduros,  comparten pensamientos y aspiraciones con el personaje del cuento infantil del escritor escocés James M. Barrie, aquel Peter Pan inmortalizado por Disney, un niño que se niega a crecer y vive aventuras con una serie de secuaces tan despreocupados como él, los Niños Perdidos, en el mágico País del Nunca Jamás. 
Un Peter Pan es, casi obligatoriamente, un masculino encantador. Alegre, seductor, simpático y siempre listo para salir de juerga y ser el alma de la fiesta.  Pero esa pátina dorada que lo hace tan atractivo desaparece cuando una -la ilusa de siempre- intenta establecer una pareja con tan jacarandoso señor, que resulta incapaz de asumir responsabilidades y de generar proyectos en común y a largo plazo. Además de carecer completamente de autocrítica.
Los Peter Pan  se niegan a dejar de ser hijos y asumir el rol de padres. Son eternos adolescentes: rebeldes, narcisistas, dependientes y manipuladores, sufren terribles inseguridades y no saben (ni pueden) estar solos. Cambian de pareja como de calzones y suelen presentar alguna disfunción sexual. Sus relaciones amorosas suelen carecer de erotismo: el leitmotiv  de sus vidas es mucha PlayStation y poco sexo.  Nada de Venus y sobredosis de Cartoon Network.  Algunos (aquellos que tienen un menor sentido del ridículo) hasta se visten como adolescentes.
Las necesidades del hombre Peter Pan están en primer lugar y suelen ser satisfechas por otra persona. Su núcleo social está formado por personas más jóvenes que él. Y necesita cataratas de afecto. Es propenso a sufrir crisis de ansiedad, a angustiarse y a sumirse en estados depresivos pasajeros. Según los expertos, estos hombres que no se deciden a sentar cabeza, esconden un entramado inconsciente intrincado, de angustias, viejos temores y culpas que les impiden asumir responsabilidades adultas.
Ya sé lo que están pensando, mis queridos: que la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer. Y quién le da de comer es, cómo no, la pavota que vive sacándole las castañas del fuego a este impresentable y padece otro síndrome: el de Wendy (recordarán ustedes que Wendy, la mayor de los tres hermanos Darling, que llega al País del Nunca Jamás fascinada con la idea de ser una madre y, a pesar de tener doce tiernísimos años, pretende hacerse cargo de Peter Pan y de los Niños Perdidos, y se toma este pesado trabajo tan en serio que es capaz de soltar frases como “Dios mío, a veces pienso que las solteras son de envidiar” o “A veces los niños son más una maldición, que una bendición”). La mujer Wendy es aquella que tiene una necesidad imperiosa de  aceptación y aprobación. Toma bajo su responsabilidad a un hombre inmaduro e incapaz de hacerse cargo de sí mismo porque, al lado de un varón con estas características, tiene la ilusión de ser imprescindible. Su comportamiento está orientado a agradar y complacer y entiende el amor como un sacrificio. Estas conductas llevan implícitas un complejo de inferioridad que las lleva a perdonar y a justificar todo, aunque sufran y se sientan humilladas por su partenaire.
Dicho ya lo que tenía que decir acerca de este tema (que no era mucho), pongo fin a este opúsculo absolutamente prescindible y me preparo mental y físicamente para la trascendental tarea de pelar un kilo de papas.  Antes de despedirme y, para salvaguardar un poco el honor de los varones, diré que también hay mujeres que sufren el síndrome de Peter Pan. Lamentables  señoras de 40 que se compran borcegos en 47 Street sin un atisbo de vergüenza.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.