miércoles, 14 de febrero de 2024

SEIS HISTORIAS DE AMOR PARA RECORDAR EN SAN VALENTÍN


SEIS HISTORIAS DE AMOR PARA RECORDAR EN SAN VALENTÍN

“Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?”
Fernando Pessoa

El mundo está en constante cambio y, en los últimos tiempos, el amor romántico ha sido denostado y demonizado. Trampa del capitalismo, instrumento opresor del patriarcado o invento ridículo de los libretistas de las novelas de Verónica Castro, es señalado hoy en día como uno de los responsables de los grandes males que aquejan a la humanidad y se lo considera fuente de insatisfacción y desgracia. Puede ser que así sea, cómo no. Pero yo, pequeño dinosaurio aferrado con uñas y dientes a mi tiempo jurásico, me resisto a renunciar a las mieles y hecatombes de un buen romance. Y haciendo gala de mi proverbial espíritu de contradicción decido festejar hoy San Valentín con seis historias de amor inolvidables, más populares unas, menos conocidas otras, pero todas dignas de ser recordadas. Pasen y lean. 



-ANTONIO Y CLEOPATRA: "El tiempo no puede marchitarla, ni la costumbre secar su infinita variedad. Otras mujeres empalagan al apetito, pero ella te da todavía más hambre cuando la mayoría ya te han dejado satisfecho." - William Shakespeare, "Antonio y Cleopatra"

Cleopatra Filopator Nea Thea, conocida como Cleopatra VII, fue la última reina de Egipto. Con ella llegaron a su fin la Dinastía Ptolemaica y la Era Helenística de Egipto, que habían comenzado con Ptolomeo I Sóter, general de Alejandro Magno, casi dos siglos antes. Desde pequeña, Cleopatra vivió en un ambiente de crueldad y desconfianza: a los once años tuvo que huir a Roma con su padre,  Ptolomeo XII Auletes, escapando de su cruel medio hermana, que había asesinado  a su madre y a su marido, y usurpado el trono del progenitor de ambas. Cleopatra, que estaba completamente decidida a ocupar el poder y devolverle a Egipto su antiguo esplendor, no dudó jamás en utilizar su inteligencia y capacidad de seducción en la búsqueda de los mejores aliados para su causa.
Luego de regresar a Egipto con su padre y un numeroso ejército con el que recuperó el trono, Cleopatra no podía arriesgarse a ser apartada de sus sueños y por eso, cuando Ptolomeo XII Auletes murió, se casó con su hermano Ptolomeo XIII, para poder reinar. Cuando se enteró de que su marido pensaba deshacerse de ella, huyó a Siria para salvar así su vida.
Al saber que Julio César estaba en Egipto persiguiendo a su enemigo Pompeyo, Cleopatra viajó de incógnito desde Siria para poner en marcha un plan orientado a recuperar el poder. La leyenda cuenta que Cleopatra se presentó ante Julio César enrollada en una alfombra para entrar en palacio sin ser reconocida, con el fin de ganar su simpatía, sumarlo como aliado y  recuperar el trono de Egipto. Julio César cayó rendido ante los encantos de Cleopatra, una mujer muy sensual y muy culta, que hablaba nueve idiomas, se interesaba por la astronomía y era amante de los libros que llenaban la Biblioteca de AlejandríaNo era tal que deslumbrarse o dejase parados a los que la veían; pero su trato tenía un atractivo inevitable, y su figura, ayudada por su labia y por una gracia inherente a su conversación, parecía que dejaba clavado un aguijón en el ánimo. Cuando hablaba, el sonido mismo de su voz tenía cierta dulzura, y con la mayor facilidad acomodaba la lengua como un órgano de muchas cuerdas al idioma que quisiese”, escribió Plutarco acerca de la reina. 
Cleopatra consiguió su objetivo: pasó la noche con César y el romano lo arriesgó todo para embarcarse en una guerra con el fin de posicionar  a Cleopatra al trono. Ante la necesidad de que hubiera también un rey, se casó con otro de sus hermanos, Ptolomeo XIV.  Luego de pasar un tiempo en Egipto, Cleopatra y César se instalaron en Roma, donde él fue asesinado por un grupo de familias senatoriales republicanas que trataban de frustrar sus planes políticos.Tras el asesinato, Cleopatra, que había tenido un hijo suyo durante su convivencia en Roma, Cesarión, vio peligrar su vida y no tuvo más remedio que regresar a Egipto. Temiendo que su hermano-esposo Ptolomeo XIV, que ya contaba con quince años de edad, quisiera tener más poder del que a ella le convenía, lo envenenó y estableció a Cesarión como su corregente cuando el niño tenía cuatro años.
Marco Antonio, un apuesto militar y político romano que había estado al servicio de Julio César .y que por aquel entonces luchaba con Octavio Augusto por el poder en la región, le pidió ayuda a la Reina de Egipto para librar sus batallas, pero Cleopatra no quería que Egipto entrara en una guerra civil de los romanos y tampoco confiaba en él. Finalmente, cedió a una reunión con él, con la condición de que ésta se desarrollara en su propio barco, considerado, donde fuere que estuviese anclado, suelo egipcio.
Tal como narró Plutarco, la reina "remontó el río Cydnos en un barco con la popa de oro, las velas púrpura y los remos de plata. El movimiento del barco sigue la cadencia del sonido de las flautas, se casa con el de las liras y de los caramillos. Ella misma, tocada como se suele pintar a Afrodita, está tendida bajo una tienda bordada de oro y los niños, parecidos a los amores de los cuadros, la rodean abanicándola”. La reunión entre Marco Antonio y Cleopatra duró cuatro días con sus cuatro noches y propició, no sólo una alianza política, sino un romance histórico que duró catorce años.
Marco Antonio, por amor a la reina, abandonó sus obligaciones tanto familiares como políticas y militares. Se instaló junto a ella en Egipto para llevar una vida  fastuosa y fue declarado enemigo de Roma y de Octavio Augusto, que por entonces regía los destinos del Imperio. La pasión de Marco Antonio por Cleopatra se impuso de tal manera a sus deberes militares y a las necesidades de su patria que los historiadores de la época, incluido el propio Plutarco, aseguraron que  Antonio "no estaba en posesión de sus facultades, parecía estar bajo los efectos de una droga o brujería. Estaba siempre pensando en ella, en vez de pensar en vencer a sus enemigos". Cleopatra no fue inmune a los encantos de Marco Antonio y también se enamoró de ese hombre fuerte y valiente que, aunque no tan inteligente como Julio César, le ofreció todo su poder para mantenerla al frente de un reino que ella soñaba cada vez más próspero.
El amor de la pareja estuvo plagado de rupturas, reconciliaciones y luchas por el poder y el control. En la plenitud de su romance, Marco Antonio tuvo que regresar a Roma para casarse con Octavia, como parte del acuerdo político con Octavio. Con ella tuvo dos hijas, Julia Antonia la Mayor y Julia Antonia la Menor, pero ni siquiera ellas consiguieron hacerlo olvidar a Cleopatra y, cuatro años después, repudió a su esposa y regresó a Egipto para reencontrarse con su reina y casarse con ella. El amor de la pareja se materializó en los tres hijos que nacieron fruto de su unión. Los primeros en llegar fueron los gemelos, Alejandro Helios y Cleopatra Selene. Más tarde nació Tolomeo Filadelfo.
El final de esta historia  de amor fue trágico: en medio de su lucha con Octavio, que había declarado la guerra a Egipto, Marco Antonio decidió quitarse la vida tras recibir la falsa noticia de que ​Cleopatra había muerto. Lo hizo clavándose su propia espada, el 1º de agosto del 30 a.C. Cuando Cleopatra, a la que Octavio Augusto pretendía llevar a Roma como botín de guerra, se enteró de la muerte de Marco Antonio quiso dejarse morir, rota de dolor por el amor perdido. Pero el sentimiento de supervivencia de la Reina de Egipto fue más fuerte y en una desesperada última jugada intentó seducir a Octavio, cosa que no consiguió. El mito sostiene que a Octavio no le gustaba su nariz, leyenda que recogió Blas Pascal en su célebre frase: “Si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta, la historia del mundo hubiera cambiado.”
Cleopatra, entonces, se vistió con sus mejores galas, y se quitó la vida cumpliendo con el procedimiento ritual egipcio de hacerse morder por un áspid (una cobra egipcia). Corría la mitad del mes de agosto del año 30.a.C. Cleopatra aún no había cumplido los cuarenta años de edad. Antes de morir, pidió que su cuerpo fuese sepultado junto al de Antonio.



-SHAH JAHAN Y MUMTAZ MAHAL:"Una lágrima de amor en las mejillas del tiempo." - Rabindranath Tagore

Shah Jahan I nació en enero de 1592 con el nombre de Yurram en la ciudad de Lahore, cuando aún reinaba su abuelo Akbar. La leyenda cuenta que,  en el año 1607, conoció en un bazar de la ciudad india de Agra, capital del imperio mogol entre los siglos XVI y XVIII, a la bella Arjumand Banu Begum, de sólo catorce años. Supuestamente, la joven estaba probándose un collar de diamantes que costaba 10.000 rupias y el príncipe pagó sin dudar la joya, conquistando de inmediato el corazón de la muchacha. Lo  cierto es que Arjumand Banu Begum era hija de Asaf Khan, Primer Ministro de la Corte, y sobrina de la esposa favorita de su padre, Nur Jahan, y le fue prometida a Yurram ese mismo año. Sin embargo, la pareja imperial debió esperar hasta el 20 de mayo de 1612 para poder llevar a cabo la ceremonia nupcial, ya que dicha fecha fue considerada por los astrólogos de la corte propicia para aportar felicidad al matrimonio. Después de la celebración de la boda, Yurram "...encontrándola con una apariencia y carácter superior a las mujeres de su tiempo", le otorgó  a su nueva esposa el título de Mumtaz Mahal Begum (La Elegida de Palacio). ​
Antes de casarse con la joven, Yurram ya había tomado otras tres esposas. Sin embargo, el emperador se quedó tan prendado de Mumtaz que mostró poco interés en el ejercicio de sus derechos maritales con ellas. Según el cronista oficial de la corte Mótamid Khan, la relación con sus otras esposas "no tenía nada más que el estado de matrimonio. La intimidad, la atención, el afecto y el favor que Su Majestad tuvo para la Cuna de la Excelencia (Mumtaz Mahal) superó en mil veces más de lo que sentía por cualquier otra mujer".
Mumtaz Mahal se convirtió en el amor incuestionable en la vida de Shah Jahan y tuvieron una relación muy estrecha y muy profunda. Ella fue su gran aliada y confidente y, aunque no tenía aspiraciones políticas, a menudo solía intervenir en favor de los pobres y desamparados, influyendo positivamente sobre su esposo.
En aquella época era muy común que las mujeres de la nobleza del Imperio Mogol se encargaran de la arquitectura. La emperatriz diseñó su propio jardín junto al río, en Agra.
A pesar de sus numerosos embarazos, Mumatz Mahal acompañó a Shah Jahan durante sus campañas militares y en la posterior rebelión contra su padre. Tuvieron catorce hijos, siete de los cuales fallecieron al nacer o durante la infancia. En 1631, tras diecinueve años de feliz matrimonio y durante una visita a la campaña de Burhanpur, donde se encontraban las tropas de Shah Jahan con el objetivo de sofocar una rebelión, Mumtaz Mahal falleció repentinamente a los treinta y nueve años, al dar a luz al décimo cuarto hijo de la pareja, una niña llamada Gauhara Begum. Antes de morir, Mumtaz le pidió a su rey que cumpliera con las siguientes promesas: que construyera su sepulcro, que se casara nuevamente, que fuera amable con sus hijos y que visitara su tumba cada año en el aniversario de su muerte. El cuerpo de la emperatriz fue sepultado temporalmente en Burhanpur, en un jardín amurallado conocido como Zainabad originalmente construido por el tío de Shah Jahan, a orillas del río Tapti.
El emperador y amante esposo sintió un dolor tan intenso que deseó morir junto a su Mumatz Mahal. Su tristeza era tan profunda que se encerró en sus habitaciones ocho días con sus ocho noches, sin comer ni beber. Cuando salió, ordenó que se cumpliera el luto en todo el reino prohibiendo que se usaran vestimentas de colores, perfumes y joyas, y que se tocara música. Incluso llegó a prohibir que sus súbditos sonrieran. Luego, se recluyó nuevamente en su palacio,  y no reapareció hasta un año después, muy envejecido. Su pelo y barba se habían vuelto blancos.
El emperador nunca tuvo la intención de dejar sepultada a Mumtaz Mahal en Burhanpur. El cuerpo de la emperatriz fue exhumado en el año 1631 y transportado en un ataúd de oro, escoltado por su hijo Sha Shuja y la Princesa Imperial Jahanara Begum, hacia la ciudad de Agra. Una vez allí, fue inhumado en un pequeño edificio a orillas del río Yamuna 
Shah Jahan  se propuso que su amada tuviera la tumba más hermosa que el mundo hubiera visto jamás y comenzó a planificar el diseño y la construcción de un mausoleo funerario y un jardín adecuados para el descanso eterno de su esposa. Fue una obra que tardó más de veintidós años en terminar: el Taj Mahal, nombre que se que se traduce generalmente como Palacio de la Corona o Corona del Palacio, aunque los historiadores afirman que su designación no es más que una abreviatura del nombre de Mumtaz Mahal. La ubicación elegida fue la  curva que el río Yamuna, que llega a Agra desde el norte, para que sus aguas reflejaran los cambios de luz de los muros de mármol blanco del palacio. Más de veinte mil obreros participaron en la construcción del Taj Mahal según los planos de un consejo de arquitectos procedentes de India, Persia y Asia central.  El maestro de obras fue el turco Listad Isa y, cuenta la leyenda que, cuando el edificio estuvo acabado, Shah Jahan ordenó que le cortaran la mano para impedir que pudiese repetir una obra semejante.
Para la construcción del Taj Mahal se emplearon materiales de excelencia, procedentes de diversos lugares. Una leyenda dice que fueron más de mil elefantes los que transportaron el finísimo mármol blanco de sus paredes que se trajo de las canteras de Rajastán. Carretas tiradas por bueyes, búfalos y camellos llevaron hasta Agra las turquesas del Tíbet, el jade y el cristal de la China, el lapislázuli de Afganistán, las ágatas del Yemen, la crisolita de Egipto, los diamantes de Golconda, los zafiros de Ceylán, el coral de Arabia, el cuarzo del Himalaya las amatistas de Persia, la malaquita de Rusia y el ámbar del océano Indico para decorar las paredes y estancias del mausoleo.
Este majestuoso homenaje tuvo, sin embargo, nefastas consecuencias para Shah Jahan quien, en su afán por venerar quien fuera el amor de su vida, no reparó en los costos. Los cincuenta millones de rupias que gastó en la construcción del Taj Mahal (según la valoración actual, más de quinientos millones de dólares) y la voluntad de construir un palacio gemelo para su descanso casi provocaron la ruina económica de la familia real y desembocaron en la pérdida de su trono, en 1658, a manos de su hijo Aurangzeb, quien lo declaró insano y lo confinó al encierro en el Fuerte Rojo, desde donde, enfermo y derrotado, contemplaba el monumento. Sólo era visitado por su última hija, la que nació cuando murió su esposa. Su encierro, que se prolongó durante ocho años, le impidió completar su sueño, que incluía la construcción de su propio mausoleo en mármol negro a imagen y semejanza del de su esposa, al otro lado del río Yamuna. Shah Jahan pretendía unir ambos monumentos mediante un puente de oro. Frente al Taj Mahal queda hoy un resto, en piedra roja, de lo que, según otra leyenda, fue el inicio de la construcción del edificio gemelo.
Cuando Shah Jahan murió, a los setenta y cuatro años, su hijo Aurangzeb rompió la simetría que regía en todo el complejo del Taj Mahal enterrando a su padre al lado de Mumtaz Mahal. La tumba de la emperatriz se encontraba en el centro exacto de la sala principal, por lo que al añadir la de su esposo todo el conjunto quedó desplazado hacia un costado.
Aunque el emperador tuvo otras tres esposas, siempre le guardó fidelidad a Mumtaz Mahaly se cuenta que, ya en su lecho de muerte, pidió un espejo para poder ver la tumba de su amada en sus últimos segundos de vida. Otra leyenda asegura, en cambio, que lo hizo a través de un diamante incrustado estratégicamente en un punto determinado de la habitación. Lo cierto es que el Taj Mahal es el símbolo de la historia de amor más famosa de la India.



ISIDOR STRAUS E IDA BLUN: "Hemos estado viviendo juntos muchos años y dondequiera que vayas, yo voy."  - Ida Blum

Isidor Straus nació en Otterberg (Kaiserslautern, Alemania) el 6 de febrero de 1845, primogénito de Lázaro Straus y su esposa Sara, ricos terratenientes judeo-germanos de Baviera. Tuvo 4 hermanos: Nathan, Hermine, Oscar y Jacob.
En 1854, la familia Straus emigró a Estados Unidos y se estableció en Talbotton, Georgia del Sur, gracias al apoyo de otros judíos inmigrantes. Allí fundaron un pequeño almacén de abarrotes, algodón y telas.
En 1871, Isidor Straus se casó con Rosalie Ida Blun, una judía alemana nacida en Worms también el 6 de febrero, pero de 1849. El matrimonio tuvo siete hijos, uno de los cuales murió en su primera infancia. En 1896, Isidor se asoció con su hermano Nathan bajo la firma L. Straus & Sons.  Juntos adquieren los derechos de la tienda "RH Macy & Co", en Nueva York, cuya principal fuente de ingresos era la cristalería. Los hermanos transformaron a "Macy's" en una exitosa tienda por departamentos y se convirtieron en personajes muy respetados por la comunidad judía de Nueva York.
En febrero de 1912, los Straus y una de sus nietas, Beatriz, viajaron a Alemania en el SS Amerika de la Hapag junto a su valetJohn Farthing, y su doncella, Ellen Bird. El matrimonio dejó a su nieta en Alemania, se trasladó a Inglaterra, y decidió aprovechar el viaje inaugural del RMS Titanic, para regresar a Nueva York. Lo abordaron en Southampton el 10 de abril de 1912 junto a su personal.
En la noche del  14 de abril de 1912, el Titanic colisionó con un iceberg que lo dañó fatalmente. June Hall McCash, autora del libro “A Titanic Love Story: Ida and Isidor Straus (2012), cuenta que cuando el imponente barco chocó contra la masa de hielo que desencadenó su hundimiento, la pareja se despertó sobresaltada. De inmediato, Ida comprendió que estaban en peligro, comenzó a vestirse e instó a Isidor a que hiciera lo propio. En medio de la angustia, la mujer rescató sus anillos de compromiso y de boda, y una pequeña bolsa con regalos especiales de Isidor, incluido un monedero que le había comprado días atrás en París. Minutos más tarde, estaban en cubierta, donde algunos pasajeros embarcaban en los escasos botes salvavidas. Al matrimonio Straus se le asignó el bote número 8. En un principio, sólo las mujeres y los niños podían subir a los botes, pero el oficial al mando quiso hacer una excepción con el señor Straus debido a su edad avanzada. Isidor se negó categóricamente: "No subiré a ese bote antes que cualquier otro hombre", dijo. Su esposa Ida, que ya estaba ubicada junto a su doncella en el bote salvavidas, abandonó su puesto y le respondió: "Hemos estado viviendo juntos muchos años y dondequiera que vayas, yo voy."  
Según cuenta June McCash en su obra, los náufragos que se alejaban en las pequeñas embarcaciones contemplaban a los Straus “asidos a la baranda, sosteniéndose el uno al otro y llorando silenciosamente”. Archibald Gracie, un pasajero que se salvó, contó que cuando el barco estaba a punto de sumergirse por completo en las aguas del Atlántico Norte, una ola engulló a los Straus y nadie volvió a verlos.
El cuerpo de Isidor pudo ser recuperado en los días posteriores a la tragedia, pero el cadáver de Ida nunca fue encontrado. Una ceremonia celebrada en su memoria un mes más tarde reunió a más de seis mil personas en el Carnegie Hall de La Gran Manzana. La historia del matrimonio causó gran conmoción en la comunidad y es usada hasta el día de hoy como un ejemplo de valentía y fidelidad.
Antes de finalizar 1912, el gobierno de Nueva York decidió cambiar el nombre del parque situado en la intersección de la calle 106 y Broadway, rebautizándolo Straus Park en honor a la pareja, que había tenido su residencia en la calle 105. Tres años más tarde, se convocó un concurso para erigir un monumento en el parque en memoria del matrimonio Straus. Se presentaron cincuenta y nueve proyectos. El ganador fue un diseño presentado por el escultor Augusto Lukeman en colaboración con el arquitecto Evarts Tracy, que incluyó un pequeño estanque alimentado por una fuente a dos niveles y, por encima de ella, la figura de bronce de una mujer reclinada.
El memorial, sufragado en su totalidad por donaciones públicas, fue inaugurado el 15 de abril de 1915, tres años después del hundimiento del  Titanic. Fue restaurado en 2007 y se sustituyó la fuente por un lecho de tierra con flores para facilitar su mantenimiento.
En el Woodlawn Cemetery, en el Bronx se halla un cenotafio en el mausoleo de los Straus en cuya inscripción puede leerse: "Ni todas las aguas pueden aplacar el amor, ni las inundaciones anegarlo."
En la entrada de las tiendas "Macy's" una placa recordatoria homenajea a la pareja: "Sus vidas fueron hermosas y sus muertes, gloriosas."



BONNIE PARKER Y CLYDE BARROW: “No te preocupes cariño, porque voy a hacer todo lo que esté en mi mano, y si al final no te sueltan, seré buena mientras estés encerrado, y esperaré, esperaré, esperaré, hasta que vuelvas conmigo. Te quiero.” – Bonnie Parker

Bonnie Parker nació el 1 de octubre de 1910 en Rowena, Texas, como la segunda de los tres hijos de Emma y Charles Parker. Su padre murió cuando ella tenía apenas cuatro años y su madre regresó con sus hijos a la casa de sus padres en un barrio humilde de Dallas. Bonnie asistió a la escuela local, donde fue una estudiante modelo, destacándose en literatura. En el instituto conoció a Roy Thornton, con quien se casó a los dieciséis años. Pero su esposo resultó ser maltratador y delincuente, y el matrimonio fracasó. En 1929, cuando Thornton fue condenado por robo a cinco años de prisión, Bonnie regresó a casa de sus abuelos y nunca se volvieron a ver.
En enero de 1930, trabajando de camarera, Bonnie conoció a Clyde Barrow, un joven de veinte años de carácter inseguro, el quinto de los siete hijos de otra humilde familia texana y ex-convicto que había jurado que nunca volvería a la cárcel. Sin embargo, unas semanas después regresó a prisión por robo de vehículos. Condenado a catorce años de prisión, fue trasladado al Eastham State Farm, uno de los penales con peor fama del país, donde fue acosado sexualmente por otro recluso, que más tarde apareció muerto. Bonnie, muy enamorada, y en contra de la opinión de su madre, le pasó un arma en secreto a Clyde durante una visita, y con ella, él y algunos compañeros huyeron el 11 de marzo de 1930, sólo para ser recapturados una semana más tarde.
En febrero de 1932  Clyde obtuvo la libertad condicional. Para evitar los trabajos forzados se había cortado el dedo gordo de un pie, por lo que cojeaba y debía conducir en medias. El muchacho siguió por el camino  del robo y Bonnie se unió a él. Fue capturada en un robo fallido y llevada a prisión, donde pasaba el tiempo escribiendo poesía. Obtuvo la libertad después de jurar que había sido secuestrada por la banda de Barrow y obligada a delinquir. Inició entonces, junto a su amante, un itinerario sangriento que duró hasta mayo de 1934, cuando murieron acribillados por seis policías durante una emboscada en una carretera secundaria cerca de Bienville Parish (Louisiana).
Bonnie y Clyde encarnaron un romanticismo de bandoleros del siglo XIX trasladado a principios del siglo XX. Tiempos duros en los que se inmortalizaba al bandido heroico y rural, opuesto al urbano. Un héroe fuera de la ley, que para el historiador inglés Eric Hobsbawm proviene de aquellas sociedades que "produjeron riqueza y pobreza, sujetos que imponen reglas y sujetos que las cumplen". Fueron, además, la primera generación de ladrones que creció con el cine y la radio, siguiendo el modelo de figuras mediáticas que alentaba la prensa amarilla, a la que le llamó la atención el profundo amor que se tenían. En su artículo "Bonnie and Clyde: Romeo and Juliet in a Getaway Car", el escritor Joseph Geringer explica que Bonnie y Clyde gozaron de la simpatía de muchos norteamericanos,  ya que representaban a todos los trabajadores en paro y a parte de la sociedad desencantada con los Estados Unidos de la Gran Depresión, que vio en la pareja a un dúo similar a Robin Hood, el antiguo héroe enfrentado a un gobierno corrupto.
Bonnie y Clyde  deseaban ser enterrados uno junto al otro, pero la familia Parker no lo permitió. Clyde Barrow descansa en el Western Heights Cemetery, y Bonnie Parker, en el Crown Hill Memorial Park, ambos en Dallas, Texas. Las siguientes palabras (extraídas de un poema escrito por Bonnie) están inscriptas en su lápida: “Así como las flores son endulzadas / por el sol y el rocío, / este viejo mundo es más brillante / por las vidas de gente como tú.” En la de Clyde se lee: “Perdido pero no olvidado.”
Cada año, en el aniversario de la muerte de los amantes, se celebra en Gibsland, Luisiana, el "Bonnie and Clyde Festival". El lugar donde se produjo la matanza, situado en la Autopista 154 al sur de Gibsland, es conmemorado con un hito de piedra donde se dejan recuerdos.  El famoso coche acribillado puede verse muy cerca de Las Vegas, concretamente en el Whiskey Pete's Hotel & Casino, en la ciudad de Primm, en Nevada. Allí se exhiben también varias cartas intercambiadas por la pareja e, incluso, la camisa que llevaba Clyde cuando fue asesinado.



-EDUARDO VIII Y WALIS SIMPSON: "Si conocieras a Wallis comprenderías por qué no puedo renunciar a ella. En mi opinión la cuestión no está en saber si es una mujer posible para mí, sino en discernir si yo soy digno de ella." - Eduardo, Duque de Windsor

Eduardo VIII del Reino Unido (Edward Albert Christian George Andrew Patrick David), más tarde conocido como Duque de Windsor, fue Rey del Reino Unido y los Dominios de la Mancomunidad Británica y Emperador de la India, desde la muerte de su padre, Jorge V, el 20 de enero de 1936, hasta su abdicación el 11 de diciembre del mismo año.
Antes de su ascenso al trono, Eduardo ostentó sucesivamente los títulos de Príncipe Eduardo de York, Príncipe Eduardo de Cornualles y York, Duque de Cornualles y Rothesay y Príncipe de Gales. En su juventud sirvió en la Primera Guerra Mundial y realizó varias giras por el extranjero en representación de su padre y fue asociado con una sucesión de mujeres casadas de mayor edad que la suya.
Eduardo fue  un niño huérfano de amor paterno. Arrastró siempre problemas de anorexia nerviosa y diversos tics, y su reloj se ancló en una eterna adolescencia. Era un bon vivant de carácter despreocupado, atractivo, delgado y deportista hasta lo patológico, bebedor, con una marcada inclinación romántica por las mujeres casadas y haragán en los asuntos de despacho. Un pequeño dandy de 1,70 de altura, probablemente estéril por unas paperas, que marcó época en el gran mundo frívolo y dejó como legado sus innovaciones en la moda, donde relajó la etiqueta victoriana. 
A sólo unos meses de iniciar su reinado, Eduardo causó una crisis constitucional cuando le propuso matrimonio a la socialité estadounidense y dos veces divorciada Wallis Simpson. Los primeros ministros del Reino Unido y los Dominios se opusieron al matrimonio, argumentando que el pueblo nunca la aceptaría como reina.  En lugar de renunciar a su amor por Wallis, el rey decidió abdicar. Fue sucedido por su hermano menor, Alberto, que eligió usar el nombre de Jorge VI. 
"Yo, Eduardo VIII de Gran Bretaña, Irlanda y los Dominios británicos de Ultramar, Rey, Emperador de la India, por la presente declaro mi decisión irrevocable de renunciar al trono para mí y mis descendientes, y mi deseo de que este instrumento de abdicación tenga efecto inmediato", recogía el documento oficial en el que anunciaba su abdicación el 10 de diciembre de 1936. 
Horas más tarde, Eduardo VIII ofreció un sincero discurso en la BBC en el que argumentó las razones que lo habían llevado a tomar tan drástica decisión: "Hace unas horas he cumplido con mi último deber como Rey y Emperador. Ahora que mi hermano me ha sucedido, mis primeras palabras son para reconocerlo como mi soberano. Lo hago de todo corazón... Deben creerme cuando les digo que se me ha hecho imposible portar el pesado fardo de responsabilidades y asumir mis deberes de Rey sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo", confesó.
Walis Simpson nació en una casa muy pobre en Pensilvania, y, luego de una infancia llena de privaciones, se reinventó a sí misma. Se cambió el nombre porque aquel con el que la habían bautizado carecía del glamour necesario para hacerse un hueco en la alta sociedad estadounidense. Su primer matrimonio, con Win Spencer, un piloto de la Armada de EE. UU., resultó desastroso. Él era alcohólico y probó no poder sacarla de la miseria, que era lo que ella más ansiaba. A su segundo marido, Ernest Simpson, ejecutivo de transporte marítimo y ex capitán dela Guardia Coldstream, lo quiso de forma maternal. 
Eduardo contrajo matrimonio con  Wallis Simpson el 3 de junio de 1937, en una íntima ceremonia en el castillo francés de Candé a la que sólo asistieron sus amigos más cercanos y ningún miembro de la Familia Real. Convertidos en marido y mujer, los enamorados aprovecharon para viajar por todo el mundo y establecieron su residencia en Francia. Eduardo recibió el título de Su Alteza Real el Duque de Windsor, extensivo a su esposa, aunque la dignidad de Alteza Real no corrió para ella, un gesto que disgustó mucho a la pareja. 
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, los duques tuvieron que exiliarse a las Bahamas, por entonces colonia británica, y Eduardo fue nombrado Gobernador General, cargo que desempeñó hasta 1945. El matrimonio había coqueteado con Hitler, e incluso lo había visitado en Alemania en octubre de 1937. Después de la guerra regresaron a su amado París, donde a menudo acudían como invitados de lujo a exclusivas fiestas, algunas en el Palacio de Versalles
Sin hijos, Eduardo VIII falleció en su casa de París el 28 de mayo de 1972, a causa de un cáncer de garganta consecuencia de su contumaz tabaquismo. Su funeral se celebró en la Capilla de St. George, en el Castillo de Windsor, el 5 de junio en presencia de la Reina, la Familia Real y la Duquesa de Windsor. Catorce años después, el 24 de abril de 1986, falleció su esposa. Descansan juntos en el Cementerio Real en Frogmore, detrás del Mausoleo Real de la Reina Victoria y el Príncipe Alberto. 



LIU GUOJIANG y XU CHAOQING:  “Mis padres han vivido recluidos por más de 50 años por el amor que se tienen. No tienen electricidad y mi padre hacía lámparas de querosene para iluminar nuestras vidas.”Liu Ming Sheng

La historia de amor entre Liu Guojiang y Xu Chaoqing se remonta a 1942, cuando ella, por entonces una joven muchacha de diecisiete años, contrajo matrimonio. Entre los invitados a la boda había un niño de apenas seis, al que se le acababa de caer un diente. La tradición decía que el diente volvería a crecerle si la novia le tocaba los labios, de modo que Xu se acercó y lo hizo. Desde ese momento, el pequeño Liu se quedó fascinado con ella.

Catorce años después, Xu  enviudó y Liu, ya con veinte años, decidió prestar su ayuda a su amada y a sus cuatro pequeños hijos. El amor no tardó en surgir entre ellos, pero nadie vio con buenos ojos que la viuda rehiciera su vida y mucho menos con alguien mucho más joven. En esa época y en el ambiente rural en el que vivían, era inaceptable e inmoral que un hombre joven amara a una mujer mayor de edad y, además, con hijos.
La pareja, entonces, decidió alejarse del pueblo donde ambos habían nacido e instalarse en una cueva en las montañas, en el condado de Jiangjin, un municipio al sur de Chong Qing. Careciendo de casi todo e iluminándose con lámparas de querosene que ellos mismos fabricaban, se las arreglaron para sobrevivir, cultivaron la tierra y allí formaron su propia familia.  “Si trabajamos duro, la vida irá mejorando”, le respondía Xu cada vez que Liu le preguntaba si se arrepentía de la fuga. Para que su mujer pudiese bajar al pueblo con facilidad, Liu construyó una escalera con más de 6.000 escalones tallados a mano. El proyecto de esa impresionante escalera del amor duró unos cincuenta años, en los que el sentimiento entre la pareja no hizo sino aumentar.
Después de medio siglo, en el año 2001, un grupo de aventureros que exploraba el bosque se sorprendió al encontrar a la vieja pareja en la cueva al final de la impresionante escalera. Liu Ming Sheng, uno de los siete hijos de Liu y Xu declaró: “Mis padres se amaban tanto, ellos han vivido en reclusión por más de cincuenta años y nunca han estado separados un solo día. El hizo más de 6.000 escalones a través de los años, por la conveniencia de mi madre, a pesar de que ella no baja mucho la montaña”.
Cuando Liu Guojiang tenía setenta y dos años de edad, de regreso a casa de sus labores agrícolas diarias, cayó desplomado en los pies de Xu Chaoqin. Ella se sentó junto a él y oró por su alma antes de verlo morir en sus brazos. Dicen que era tanto el amor que sentía Liu por Xu que fue muy difícil liberar su mano de la de su esposa,  que sostenía fuertemente aún después de muerto. Xu, abatida y triste, pasó días repitiendo suavemente: “Tú me prometiste que cuidarías de mí, siempre estarías conmigo hasta el día en que muriera. Ahora, tú te fuiste antes que yo, ¿cómo voy a vivir sin ti?”. La mujer se marchó al pueblo, a vivir con sus hijos, y falleció ese mismo año.
En el año 2006, la relación entre Liu y Xu se convirtió en una de las diez historias de amor más famosas de China, recogida por el "Chinese Women Weekly". El gobierno local decidió preservar la escalera de amor y el lugar en que vivieron los amantes, convirtiéndolo en un museo para que su historia pueda vivir para siempre.


Hasta aquí, mis queridos, las seis historias de amor que elegí para celebrar San Valentín. Espero que las hayan disfrutadotanto como yo. Me despido de ustedes con una cita de Gabriel Marcel: "Amar a alguien es decirle tú no morirás jamás."

Buenas noches.

lunes, 5 de febrero de 2024

TODAVÍA NO ME AVANZA


TODAVÍA NO ME AVANZA

“Las cosas de palacio van despacio.”

Hace algunas décadas, la escultural Mae West juraba que ya no existían caballeros como los de antaño, y que, en los tiempos en los que le tocaba vivir, si un hombre le abría la puerta a una dama era el portero o la puerta que abría era la de un dormitorio y siempre con intenciones non sanctas. Si esto sucedía ya a mediados del siglo XX, imagínense cómo estarán las cosas ahora: señoritas y señoras (aún las entradas en años y las entradas en carnes como la aquí escribiente) vamos por la vida esquivando señores deseosos de abrirnos la puerta de alcobas y de muebles e inmuebles varios donde poder dar rienda suelta  a su lujuria. Las damas solemos quejarnos todo el tiempo de la obsesión  masculina con el sexo y más de una vez añoramos menos tráfico carnal y más cenas con velitas a la luz de la luna. Pero, ¿qué sucede cuando están dadas todas las condiciones para un revolcón apoteósico y el macho que tenemos en la mira no nos avanza? Para hacer frente a esta situación peliaguda, la revista “Ohlalá!” ofrece, en su versión digital, una reveladora nota titulada, justamente, "Todavía no me avanza", donde intenta explicarle a las féminas ansiosas por qué todavía no pasa nada  con el muchacho por el cual se beben los vientos y con el que ya han salido algunas veces y se han divertido sanamente y sin pasar a mayores.
Parece que a más de una dama le ha sucedido: ha  tenido una cita con un caballero agradable, ha pasado una velada encantadora, ha compartido anécdotas e intercambiado impresiones sobre música y películas y, cuando, después de la cena el susodicho la acompañó a la puerta de su casa y todo parecía felizmente encaminado hacia la alcoba, el galán reculó de forma escandalosa, dijo que se hacía tarde y se despidió de su acalorada partenaire con un desabrido besito en la mejilla. Si el tipo desapareciera para siempre, la cosa estaría más que clara: la cita fue un verdadero fracaso y el masculino involucrado en la misma lo disimuló de puro educado, nomás. Pero, no, el tipo vuelve. Y vuelve. Pero no tira ni un caniche toy. Y la fémina que lo recibe, más caliente que un horno y desorientada como chancho en departamento, se pregunta “¿Qué carajo pasa?”. Gracias a la “Ohlalá!”, mis queridas, y a mí, que leo estupideces y escribo otras tantas, hoy van a saber, por fin, qué carajo pasa. Tomen nota.

-Está buscando en vos... ¡una amiga!  Damas y damitas fuimos educadas en un entorno machista que nos convenció de que cuando un señor nos invita a salir tiene algún interés romántico en nosotras o, por lo menos, nos quiere hacer un tirito. Pero no es así. Hay hombres que buscan a las mujeres para que sean sus amigas. Ya sé que están pensando: que esos hombres son irremediablemente gays y que se pueden ir a la puta que los parió. Comparto, amores míos. La que no comparte es la “Ohlalá!”, que asegura que muchas veces las mujeres confundimos con citas encuentros que no lo son, vaya a saber una por qué tara genética. Y que un hombre que busca nuestra amistad puede ser tan machito como cualquiera y quizás se está recuperando de una ruptura o posee otros intereses, que no tienen por qué ser, necesariamente, los abdominales de Jared Padalecki. “Si después de varios encuentros todavía no intentó darte ni siquiera un beso por más indirectas que le hayas tirado, quizás estés conociendo a tu nuevo mejor amigo”, sentencia la “Ohlalá!” y nos urge a descubrir los beneficios de entablar con los hombres relaciones que no sean de pareja, porque hay hombres que son divinos para charlar, ir al cine e intercambiar recetas de cocina sin ser potenciales víctimas de una depredadora sexual desenfrenada.

-Estás dando todas las señales equivocadas. Dicen los que saben que cuando hombre y mujeres deseamos ser abordados romántica o sexualmente por alguien emitimos una serie de señales para que ese alguien se dé por enterado de nuestras intenciones. Pero, muchas veces, el Diablo mete la cola y terminamos enviando señales equivocadas. Los nervios pueden jugarnos en contra. Y también la boludez: si para poner énfasis en nuestra seguridad nos mostramos como femmes fatales que van por la vida devorando señores y escupiendo los huesitos, o si, por el contrario, para no mostrarnos como hembras desesperadas por tener un macho a quien atormentar, pusimos demasiado énfasis en lo bien o en lo mal que nos sentaba la soltería, puede ser que el galán que no nos avanza se sienta algo confundido. En estos casos la revista “Ohlalá!” recomienda eliminar cualquier tipo de duda verbalizando claramente nuestras pretenciones y jugándonos por aquello que queremos.

-Está cansado de las cosas rápidas. En los tiempos que corren, donde todo es inmediato y la tolerancia a la frustración de hombres, mujeres y niños prácticamente no existe, también hay, aunque parezca mentira, señores que no quieren todo ya. Durante años escuchamos a los machos quejarse de la histeria femenina: ellos querían ir a los bifes  y nosotras dábamos vueltas y más vueltas como una calesita desencajada. Hasta que las hembras (azuzadas, cómo no, por revistas desenfrenadas como la “Ohlalá!” y  la “Cosmopolitan”) empezamos a animarnos a ir al frente, encarar y asumir públicamente que disfrutamos tanto del sexo como los hombres. Pero no todos los varones están conformes con esta prontitud para resolver trámites eróticos: aún quedan muchos partidarios de la burocracia sexual. Románticos, bah. Conquistadores. Hombres que disfrutan del viaje, además del destino elegido. Entes escapados de un teleteatro de Alberto Migré, que gustan de sentir los nervios de las primeras citas, la emoción de los primeros besos y la alegría de los insectos sospechosos bailoteando en las entrañas. Si estamos frente a uno de estos caballeros anacrónicos pero encantadores, la “Ohlalá!” nos aconseja superar la ansiedad y entregarnos al romance, concentrándonos en los pequeños gestos, las charlas eternas y las salidas a lugares novedosos. Ya llegará la hora de revolear los calzones.

Hasta aquí, mis queridas, las explicaciones que da la revista “Ohlalá!”, plausibles todas ellas frente al no avance de un masculino. Espero que les hayan servido para desentrañar por qué ese caballero con el que han compartido un par de salidas y varias horas de chat todavía no les saltó al cuello como una bestia ávida de sangre. Y las ayuden a transitar el camino de la continencia sin desesperar. 
Me despido de ustedes con uno de los “Proverbios y Cantares” de Antonio Machado: “Despacito y buena letra: el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.” 

Buenas tardes.

martes, 30 de enero de 2024

MUÑECAS ESCALOFRIANTES III


MUÑECAS ESCALOFRIANTES III

"La muñeca en su jaula está haciendo el otoño."
Alejandra Pizarnik

Hace un par de años, se puso de moda en Tailandia  una curiosa costumbre que, más allá de desaparecer, consigue cada vez más adeptos: la adopción de muñecas luk thep (ángeles infantiles). Según la creencia popular, estas muñecas, escalofriantemente reales,  albergan dentro de sí almas de niños, y se supone que poseer una y cuidarla como si de una criatura viva se tratara, trae buena suerte. Los dueños de las muñecas  las llevan en cochecitos de bebé, les cambian la ropa e incluso les piden comida en los restaurantes. La afluencia de clientes con sus muñecas mágicas empujó a un restaurante japonés en Bangkok, Neta Grill,ofertar un menú especial para ellas, aunque con la condición de que sus dueños consuman toda la comida o paguen una multa. Algunos propietarios compran también accesorios caros y joyas para sus muñecas.
Se cree que la creadora de las luk thep fue Mananya Boonmee, una médium tailandesa conocida como Mama Ning, quien asegura tener el poder de comunicarse con la deidad hindú Parvati. Mama Ning empezó a invocar a ángeles o espíritus celestiales mediante magia blanca para que se alojaran en las muñecas y pudieran proteger y beneficiar a sus dueños quienes, a cambio de estos favores, se comprometen a cuidarlas como si tuvieran vida. “Las luk thep son unas muñecas que tienen vida”, explica Mama Ning. “He creado un alma que puede vivir en la muñeca y los propietarios pueden criarlas como si fueran sus propios hijos y sacarlas en público al igual que a otro niño normal”.
Después de comprar una luk thep, se acostumbra llevarla a un monje budista, que la bendice mediante una ceremonia conocida como plook sek, compuesta de rezos específicos. Estas plegarias se usan normalmente para bendecir amuletos de la suerte, muy populares en Tailandia, donde  todavía perviven antiguas creencias mágicas. En el caso de las luck thep, muchos las consideran  como una forma de dar vida a la muñeca, invitando a un espíritu errante a habitarla y darle un alma. A pesar de algunos cuestionamientos, los monjes budistas consideran que el plook sek no tiene nada de malo y no se diferencia a los rituales en los que se suele bendecir, por ejemplo, a los automóviles, una práctica ampliamente aceptada en el país. Acharn Winai Thitapanyo, un monje en el templo de Bua Kwan conocido por sus bendiciones a muñecas, dijo: "Como no viola nuestra disciplina, los monjes podemos recitar mantras para complacer a la gente".
Algunos de los dueños de las muñecas aseguran que realmente se consideran sus padres. "Mi hija quiere una hermana y una amiga. En su escuela, sus amigos también tienen un luk thep… así que mi hija quiere tener una también, como el resto de la gente", declaró un comprador.
La antropóloga Asama Mungkornchai, de la Universidad Prince of Songkla de Pattani, subraya que las muñecas parecen ser especialmente populares entre las mujeres de clase media, y que esto se debe a que podrían "satisfacer su necesidad de ser madres". También señala que existe entre la clase media tailandesa una tendencia a sentir inseguridad, sobre todo en lo que atañe a la economía, y que es por eso que muchos propietarios las consideran indispensables para atraer el dinero y la buena suerte.
Disfruten ahora de la tercera y última parte de esta inquietante lista de muñecas escalofriantes.


ANNABELLE

Annabelle es una muñeca de trapo que fue parte de una camada de muñecas “Raggedy Ann Doll”, famosas  en EEUU en los ‘60 y ‘70.
La madre de Donna, una estudiante de enfermería,  que compartía su habitación con otra chica, Angie,  le regaló una muñeca de trapo en 1970, para que no se sintiera tan sola. La chica empezó a ver cosas extrañas: la muñeca aparecía en sitios donde ella no la había dejado, cruzaba las piernas y abría los brazos.  Donna creyó que alucinaba hasta que empezaron a aparecer pequeños mensajes, sin demasiado sentido: “Help us” (“Ayúdanos”), “You miss me”?”,  (¿”Me extrañas”? ) o “Save Lou” (“Salven a Lou”), como casualmente se llamaba el novio de Donna. 
La gota que rebalsó el vaso fue la que, en la boca de la muñeca, apareciera sangre. Donna y Angie llamaron a una médium que les dijo que el espíritu de una nena de 7 años llamada Annabelle Higgins había poseído a la muñeca y que sólo quería ser aceptada como una más. Pero la médium no terminó con la maldición: cierta vez que se quedó a dormir con DonnaLou soñó que lo ahorcaban. Al despertarse, se encontró con heridas superficiales en su cuello y con Annabelle a los pies de la cama. 
Donna acudió a la Iglesia, que contactó a Ed y Lorraine Warren, un matrimonio experto en fenómenos paranormales. La pareja aseguró que no era una nena de 7 años lo que estaba dentro de la muñeca, sino un demonio. Un cura bendijo la casa, el matrimonio se llevó a la muñeca y Donna pudo vivir más tranquila. 
La verdadera muñeca Annabelle se encuentra hoy en el Warren Occult Museum” (“Museo del Ocultismo Warren”), en Monroe, Connecticut, Estados Unidos, donde se exponen todo tipo de objetos malditos. Está encerrada en una caja de madera, sellada con un cristal y con un cartel de peligro para los visitantes.



VINCENT HITCHCOCK

Vincent Hitchcock es un muñeco payaso cuya dueña, llamada Renee, ha descubierto moviéndose por sí solo algunas veces. Intrigada por estos inexplicables movimientos, decidió poner una grabadora cerca del muñeco y pudo captar la voz de un anciano diciendo: "¡Levántate!"


MUÑECA QUE ENVEJECIÓ

Un matrimonio, que ha querido permanecer en el anonimato, obsequió una muñeca a su hija pequeña como regalo de Navidad. La muñeca no tenía nada especial  pero acompañó a la niña durante su infancia y fueron inseparables. Cuando la pequeña creció, sus padres guardaron en el desván todos sus juguetes y recuerdos de la niñez, incluyendo a la muñeca, que fue cuidadosamente almacenada en una caja. Unos once años después decidieron limpiar el lugar y, al abrir la caja, quedaron estupefactos al comprobar que la muñeca había envejecido y presentaba el aspecto de una persona de edad muy avanzada. Estaba sumamente arrugada y  tenía los brazos rígidos y momificados.
La familia, aterrorizada, se deshizo de la muñeca, cuyo paradero al día de hoy se ignora. La historia fue recogida por el investigador paranormal Jim Eaton en uno de sus libros de la serie Ghost Caught on Film.


MUÑECO DIABLO BEBÉ

El Diablo Bebé de la calle Bourbon es un ser mítico de la vieja New Orleans. Hay dos leyendas para justificar su origen. Una dice que, a mediados del 1800, la heredera de una familia tradicional se casó con un rico escocés. El hecho enfureció a un ex amante celoso que buscó  la forma de vengarse de la novia y le pidió ayuda a la reina del vudú, Marie Laveau, para concretar esta venganza. Laveau lanzó una poderosa maldición sobre la recién casada, que murió cuando dio a luz a su primer hijo, una criatura horrible con los rasgos de un demonio. Marie Laveau se llevó al bebé consigo y se ocupó de él, como si fuera su propio hijo hasta su muerte. El niño falleció poco después que ella y fueron enterrados juntos en el Saint Louis Cemetery. Otra sostiene que el bebé demonio era hijo de Marie y fue bautizado por la famosísima Madame LaLaurie.  Ambas historias coinciden en que, cuando el niño vivía, solía vagar por el barrio francés, esconderse en los lugares oscuros de la ciudad y atacar a quien tuviera la mala suerte de encontrarlo. Se dice que los habitantes de New Orleans tallaban su imagen en calabazas  que colgaban frente a sus casas que asustarlo y ahuyentarlo. Es muy raro encontrar hoy este tipo de muñecos, muy codiciados por los coleccionistas de objetos históricos.
Las versiones más actuales de los muñecos del Diablo Bebé comenzaron a aparecer en New Orleans a principios de siglo. También es difícil conseguirlos y se dice que todos ellos están embrujados: se afirma que hablan y se mueven por su cuenta.
El artista local Ricardo Pustonio ha confeccionado muñecos del Diablo Bebé, con el tamaño y estilo de los originales, que parecen haber cobrado vida inexplicablemente: sus ojos siguen  las personas que se encuentran con ellos en alguna habitación y de sus bocas provienen extraños susurros. 


RUBY 

Ruby es una muñeca que forma parte de la colección privada del Traveling Museum of the Paranormal and the Occult, el único museo móvil del mundo dedicado a llevar objetos relacionados con eventos sobrenaturales a distintos lugares, promoviendo el estudio profundo de los sucesos paranormales.
Se dice que la dueña original de la muñeca fue una niña que murió prematuramente. Ruby estuvo en la familia de la niña durante mucho tiempo, pasando de generación en generación, hasta que fue donada al museo.
Ruby tiene las características habituales de una muñeca embrujada: se mueve por sí misma, produce sonidos extraños y, además, tiene la capacidad de hacer que cualquier persona que se encuentre cerca de ella se sienta enferma, causando dolores de cabeza, alergias, agotamiento, y más comúnmente, náuseas abrumadoras.


TED

Ted es un muñeco payaso y su dueño, Ernest, asegura que está embrujado. Según él, se mueve por sí solo y por ello sus pies de tela están sumamente desgastados. También comenta que, algunas veces, se puede escuchar inexplicables llantos de niños en su cercanía.


LA MUÑECA DE HOUGANG 

Todo lo que se diga de esta muñeca de porcelana es mera especulación ya que no se conoce ningún dato acerca de su origen o historia antes de que fuera descubierta. Fue encontrada en una calle de la ciudad de Hougang, Singapur, recostada contra un árbol y con los ojos vendados. La venda en sus ojos tenía una extraña inscripción en árabe, supuestamente un conjuro utilizado para mantener atrapado a cualquier jinn (genio) o maldición que estuviese poseyendo a la muñeca.
Algunos dicen que la muñeca estaba poseída y se movía por sí sola, y por esa razón su dueño original decidió abandonarla lejos de su casa, con los ojos vendados, para que no pudiera seguirlo. Otros, que puede oírse hablar al juguete cuando se lo deja solo en una habitación, en malayo, con la voz de una mujer adulta. 


MERCY

Mercy es una muñeca de porcelana que se encuentra actualmente en manos de una investigadora paranormal que la adquirió por eBay. Se dice que esta muñeca, que se mueve por sí misma e incluso ha llegado a cambiar estaciones de radio, está animada por el espíritu de una niña de siete años, pero la dueña actual de Mercy no está de acuerdo con esta historia y asegura que, en realidad, está poseída por un espíritu maléfico. Según ella, quienes están cerca de la muñeca suelen experimentar sensaciones incómodas y sentimientos negativos, algo incompatible con el espíritu inocente de una niña pequeña.


TABATHA

Tabatha fue comprada originalmente por una madre para su pequeña hija. La mujer pensó que la muñeca era hermosa y que a su hija le encantaría, pero la niña la rechazó: no le gustaba tener a la muñeca en su habitación y afirmó que  Tabatha le ponía los pelos de punta. La mujer decidió venderla a un coleccionista de muñecas encantadas, que, más tarde, puso su colección entera en venta en eBay. Según él, que afirma que la gente se siente intimidada por la atmósfera extraña que la rodea,"Tabatha es el Rolls Royce de muñecas paranormales". 


CHRYSTAL, TRUE, MONIKA, SHARLA, ISAAC, LILLY, ASHLEY Y CAMERON

Chrystal, True, Monika, Sharla, Isaac, Lilly, Ashley y Cameron viven en Pennsylvania, Estados Unidos, con una familia que asegura que cada uno de estos juguetes está embrujado. Como investigadores de temas paranormales, los dueños querían examinar las muñecas al mismo tiempo que les proporcionaban un hogar, así que las compraron sabiendo que estaban encantadas e instalaron una cámara para filmarlas durante día y noche y de ese modo poder captar movimientos o situaciones extrañas.

Hasta  aquí, amables lectores, la tercera y última parte de esta curiosa lista de muñecas escalofriantes.  Me despido de ustedes con la bella poesía de Alejandra Pizarnik: "Esta muñeca vestida de azul es mi emisaria en el mundo. / Sus ojos son de huérfana cuando llueve en un jardín donde un pájaro lila devora lilas y un pájaro rosa devora rosas."

Buenas tardes.