TODO LO QUE LOS HOMBRES
ODIAN DE NOSOTRAS EN LA CAMA
“El odio no disminuye con el
odio. El odio disminuye con el amor.”
Buda
Parece,
mis queridas, que nosotras, las damas, no somos las únicas que detestamos
ciertas actitudes que el sexo opuesto pone de manifiesto a la hora de los
bifes. Los hombres también odian ciertas cosas que nosotras hacemos (o no hacemos)
cuando las papas queman. Por lo menos, eso es lo que sostiene Patricia González
en una nota publicada en el sitio web EllaHoy, intitulada sabiamente: Hombres: Todo lo que odian de nosotras en la cama, que apunta, por supuesto,
a que reconozcamos estas conductas deleznables y tomemos conciencia de que, si
nuestro chico se niega a acostarse con nosotras, no es porque tiene otra o
descubrió que es gay, sino porque hacemos, entre las sábanas, cosas que lo fastidian mucho.
Con el permiso de Patricia, paso a enumerar cuáles
son esas conductas ripiosas, con el fin de que damas y damitas nos unamos en una cruzada para
erradicarlas y hacer felices a los hombres que supimos conseguir, sobre todo si
nos mantienen. De nada.
Hombres: Todo lo que
odian de nosotras en la cama
1) Falta de ganas: Cuando hacemos las cosas
sin ganas, por mucho que nos esforcemos en poner buena cara, se nota. Muchas
veces las mujeres vamos al encuentro sexual poco motivadas, tan sólo porque
consideramos necesario para la continuidad de la relación, hacerlo por
lo menos una vez por semana. Los hombres perciben este desgano erótico. Y lo
detestan.
2) Pasividad: Las mujeres cometemos
este error frecuentemente: instalarnos cómodamente en el colchón y dejar que el
macho haga todo el trabajo. Por si no lo saben se los digo: los hombres odian
que seamos amebas a la hora del amor.
Quieren damas emprendedoras. Pero, ¡ojito!, que las únicas
gataflóricas no somos nosotras. Ellos quieren que seamos activas,
pero no tanto como para quitarles el control de la situación.
3) Apatía: Por h o por b, hay días en los que las mujeres no
queremos saber nada con el sexo. Nos duele la cabeza, nos está por venir,
no nos depilamos, etc. No les crean a señoras como Gioconda Belli que siempre
están dispuestas a los temblores y maremotos, o como Moria Casán,
siempre dispuestas también, pero con menos vuelo poético. Mienten. Hay veces
que no tenemos ganas y está muy bien. El problema surge cuando nunca tenemos
ganas. Y rechazamos los avances de nuestro hombre de manera constante. Los
hombres repudian que seamos desganadas como mojarras en coma.
4) Monotonía: Harto sabido es que si
siempre comemos pizza de vez en cuando se nos antoja una empanada. Para eso
somos humanos. Sobre todo cuando hace varios años que estamos en pareja y la
pizza viene fría y sin aceitunas. La rutina es un veneno fatal para el amor.
Por eso es necesario innovar: nuevas posiciones, nuevos lugares donde dar
rienda suelta a nuestros bajos instintos, algún juguete, algún disfraz hot.
5) Vergüenza: A los hombres los
fastidia mucho, mucho, que apaguemos las luces y nos enrosquemos en una sábana
cuando salimos de la cama para ir al baño. Les molesta que no asumamos nuestra
desnudez con naturalidad y que nos quejemos constantemente de nuestro cuerpo.
La cantaleta de los rollos, la celulitis, la flaccidez, les tiene las tarlipes
por los suelos.
6) Agobio: Ya les dije que los
varones también son gataflóricos. Odian tanto que siempre nos neguemos a
hacerlo como que siempre queramos hacerlo. Si estamos todo el tiempo
manoteándolos y haciéndoles propuestas indecentes podemos llegar a agobiarlos.
Yo nunca conocí un hombre agobiado. No sé ustedes.
Hasta aquí, mis queridas, las cosas que ellos odian
de nosotras en la cama según Patricia
González. Espero que hayan tomado nota. Despido a Patricia
agradeciéndole su sapiencia y buena disposición. Y también las despido a
ustedes con un pensamiento de Ogden Nash: “Cualquier
muchacho de escuela puede amar como un loco. Pero odiar, amigo mío, odiar es un
arte.”
Buenas noches.

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