miércoles, 7 de septiembre de 2016

MIS AMADOS MONSTRUOS II


MIS  AMADOS MONSTRUOS II

"Vive con su hermana, 
su perro y su gatito, 
pero a él le gustan más 
arañas y vampiritos..." 
"Vincent", Tim Burton 

Continúo hoy con la segunda parte de mi lista de monstruos adorados. Que la disfruten.


EL MONSTRUO DE LA LAGUNA NEGRA (BEN CHAPMAN)

Benjamin F. Chapman, Jr., conocido como Ben Chapman, fue el hombre que dio vida al mutante anfibio que se robaba a la chica en “Creature from the Black Lagoon” (“El monstruo de la laguna negra”), filmada en el año 1954 y dirigida por Jack Arnold. Había nacido el 29 de octubre de 1925 en Oakland, California, y fue elegido para interpretar al monstruo (sólo en las escenas en las que aparecía en tierra, en las escenas acuáticas fue interpretado por Ricou Browning) por su gran tamaño. Antes de ser el Hombre Anfibio trabajó como ejecutivo de bienes raíces.
El monstruo de la laguna negra, que tantas pesadillas causó, a pesar de lo rudimentario de su traje de goma espuma, falleció en Honolulu, Hawaii, el 21 de febrero de 2008. 


 DR. PHIBES (VINCENT PRICE)

Si alguien me preguntara a quién le debo las horas más felices de mi infancia, respondería, sin dudarlo: “A Vincent Price”.
Vincent nació en 1911, en Missouri, EEUU. Fue un prolífico y talentosísimo actor que, a pesar de trabajar en películas de bajo presupuesto, tuvo el privilegio de llevar a la pantalla varios de los cuentos de Edgar Allan Poe.
En 1971, protagonizó el film de Robert Fuest “The Abominable Dr. Phibes” ("El abominable Dr. Phibes"). El doctor Anton Phibes (Dr. en Teología) músico, ingeniero y amante obsesivo, es dado por muerto en un accidente del que también fue víctima su esposa y jura vengarse de los médicos que la atendieron y, según él, la dejaron morir. Para ello organiza retorcidos asesinatos inspirados en las Diez Plagas que Moisés esparció sobre Egipto, documentadas en el libro del Éxodo del Antiguo Testamento. Alucinante.
Pero, además, Phibes sólo habla a través de un cable conectado a un gramófono, bebe a través de la nuca y tiene una expresión siempre adusta y una gruesa capa de maquillaje. Y tiene una asistente muy setentosa llamada Vulnavia, que jamás habla,  y una orquesta de pseudo robots bastante tétrica. A mis 10 años, el abominable Dr. Phibes era el súmmum del horror.
En 1972, dirigido nuevamente por Robert Fuest, Vincent Price volvió a ponerse en la piel del Dr. Phibes en "Dr. Phibes Rises Again" ("El regreso del Dr. Phibes").


DR. DECESSUS (VINCENT PRICE)

En 1974, Vincent Price protagonizó "Madhouse" junto a otro icono del terror, Peter Cushing. Allí interpreta a 
Paul Toombes,  una estrella de Hollywood venida a menos, que logró su momento de mayor esplendor interpretando al siniestro Dr. Death (Dr. Muerte o Dr. Decessus). Acusado de asesinar a su novia, fue recluido en una institución mental. Unos años después, ya en libertad, intenta volver al ruedo con su tétrico personaje, lo que desata una serie de asesinatos espeluznantes.
A mí me gusta llamar al personaje Dr. Decessus. Así era como lo llamábamos con mi hermano cuando éramos chicos y temblábamos de miedo y placer cada vez que aparecía en pantalla.
Price falleció en California, en 1993. Uno de sus últimos papeles fue en “Edward Scissorhands”, dirigido por Tim Burton, como el inventor de Edward.


LEATHERFACE (GUNNAR HANSEN)

Siempre consideré una curiosidad del mundo del cine el hecho de que el primer Leatherface (Cara de cuero) haya sido un actor islandés que, de mayor, tiene una pinta de Papá Noel entrañable.  Gunnar Hansen, nació en Reikiavik el 4 de marzo de 1947 y emigró a Estados Unidos con su familia cuando tenía apenas cinco años. En 1974 fue el psicópata con motosierra y máscara de piel humana en la película “The Texas Chain Saw Massacre” (“La masacre de Texas”), dirigida por Tobe Hooper y basada en los crímenes del tristemente célebre asesino Ed Gein.
Después del éxito de  protagonizó  "The Demon Lover", tras lo cual decidió espaciar sus apariciones en el cine para dedicarse a su carrera de escritor. 
En las otras masacres de Texas hubo otros  Leatherfaces. Pero Gunnar es el original.


MICHAEL MYERS (NICK CASTLE)

Nick Castle, nacido en EEUU, en 1947, no es un actor muy conocido. Es guionista y director  de cine, pero, para los amantes del cine de terror, lo mejor que hizo fue interpretar a Michael Myers en “Halloween”, de 1978, dirigida por John Carpenter.
Myers es un joven que asesina a su hermana mayor y, luego de quince años de reclusión en un hospital psiquiátrico (Smith´s Grove Sanatorium), regresa a su casa para seguir con su faena homicida. Oculta su rostro con una máscara blanca cuya procedencia se narra en el remake del  film original, realizado en  2007, por Rob Zombie: esta máscara era utilizada por el novio de su hermana en su relación sexual con ella, escena que desencadena la furia homicida de Michael.
No se sabe a ciencia cierta por qué Michael Myers es inmortal, pero tampoco importa demasiado. Lo importante es que regresa, cada tanto, para ponernos los pelos de punta.
Larga vida a este personaje

Hasta aquí, mis amables lectores, la segunda parte de mi lista de monstruos adorados. Prontito, la tercera y última parte. Mientras la esperan, los dejo con Peter Brook, profesor, escritor y director de teatro y cine inglés, director de una de mis películas favoritas de todos los tiempos, Lord of the Flies” ("El señor de las moscas", 1963): “Por eso tienen tanto éxito las películas de terror: porque desde nuestra seguridad de la butaca no corremos ningún riesgo, pero durante un corto lapso de tiempo podemos saborear el miedo, miedo ante cosas que no nos van a pasar.”

Buenas noches.

domingo, 28 de agosto de 2016

MIS AMADOS MONSTRUOS I


MIS  AMADOS MONSTRUOS I

“Para conquistar a una mujer, llévatela a ver Drácula.” 
 Béla Lugosi

Cuando digo que me encanta el cine de terror, todo el mundo me mira raro. Se supone que este género es para los adolescentes y que las cuarentonas nos dedicamos a ver las almibaradas películas de “Cosmopolitan”, con el alto riesgo de sufrir un coma diabético (un poco de baboseo está bien, pero tampoco la pavada) o las novelas pedorras de la TV abierta, historias boludas cuyo único atractivo reside en un par de pendejos en cueros.
Amo el cine de terror. Y amo ciertos personajes que, sin ninguna duda, han pasado a formar parte de la historia del cine. Aquí se los traigo, mis queridos, para que los amen tanto como yo. De nada.

 
THE PHANTOM OF THE OPERA (LON CHANEY)

Cuando yo era chica, vivía en mi barrio un viejo tétrico a quienes todos llamaban “Loncha”. No entendí el sobrenombre (que asociaba, más bien con una feta de salame) hasta muchos años después, cuando descubrí a “El hombre de las mil caras”.
Chaney nació en Colorado, EEUU, en 1883, hijo de padres sordomudos, lo que hizo que desde muy pequeño aprendiera a comunicarse mediante la pantomima.  Fue un prolífico actor en la época del cine mudo.
En 1925, dirigido por  Rupert Julian, protagonizó el film “The Phantom of the Opera” ("El fantasma de la Ópera"). Y fue el Fantasma más maravilloso que haya existido jamás.
Ray Bradbury, refiriéndose a Lon Chaney, dijo cierta vez: “Él pone al descubierto esa parte de uno, porque uno teme que no lo amen, uno teme que nunca lo amen, uno teme que una parte suya sea grotesca, que el mundo le de la espalda”.
Chaney falleció en 1930, víctima de un cáncer de pulmón. Una curiosidad: la lápida de su tumba, en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery de California, ha permanecido todos estos años sin ninguna inscripción.
La película de 1957 “Man of a Thousand Faces” "El hombre de las mil caras", dirigida por Joseph Pevney,  retrata la vida de Lon Chaney, que fue interpretado por James Cagney. 


DRÁCULA (BÉLA LUGOSI)

Béla nació en Lugoj, Transilvania, región del Reino de Hungría que estaba anexado al  Imperio Austro-Húngaro (Rumania), en 1882. Comenzó su carrera de actor en Europa, pero tuvo que exiliarse  en EEUU por motivos políticos. Luego de interpretar al Conde Drácula en distintos teatros de Brodway, llegó con su personaje a Hollywood. En 1931, dirigido por Tod Browning, protagonizó “Drácula”.
Nadie interpretó al Conde como Béla.  Sus amenazadores colmillos, acompañados por unos expresivísimos ojos, brillantes y desorbitados, no tuvieron parangón dentro del mundo del cine fantástico. Lugosi creó un Drácula aristocrático y atractivo, que lo catapultó a la fama mundial.
Béla tuvo un triste final: adicto a la morfina y los estupefacientes, y después de interpretar una serie de películas de bajo presupuesto, algunas de ellas dirigido por el mítico Ed Wood, falleció a los 73 años, en 1956. Dicen que sus últimas palabras fueron: “¡Soy el Conde Drácula, rey de los vampiros! ¡Soy inmortal!”. Fue incinerado llevando puesto su disfraz del Conde, tal como lo había especificado en su testamento.
Es impresionante ver a Martin Landau personificando a Lugosi en el film “Ed Wood”, de 1994, dirigido por Tim Burton.
Hubo otros vampiros en la historia del cine (incluso algunos a los que una les hubiera pedido un mordisco de rodillas, como Brad Pitt o Tom Cruise), pero Béla es Drácula.


FRANKENSTEIN (BORIS KARLOFF)

Así como Lugosi es Drácula, Boris Karloff es Frankenstein. Nació en Londres, Inglaterra, en 1887. En el año 1931, bajo la dirección de James Whale , cuyos últimos años, valga el dato, están maravillosamente retratados en el film de 1998 “God and monsters” ("Dioses y monstruos"), interpretado por Ian McKellen y Brendan Fraser, y dirigido por Bill Condon, protagonizó “Frankenstein”. Cuenta la leyenda que Lugosi rechazó este papel, por tratarse de un personaje con poco diálogo y mucho maquillaje.
¿Cómo no amar a este monstruo adorable, de cara cuadrada y simpáticos tornillitos a cada lado del cuello?


IMHOTEP (BORIS KARLOFF)

Karloff interpretó, un año después y bajo la dirección de Karl Freund, “The Mummy” "La Momia"), donde se lució en el papel de Imhotep, un sacerdote del Antiguo Egipto resucitado por unos arqueólogos estúpidos (esa fue una momia con todas la de la ley, la momia que amamos y tememos, y no las porquerías modernas que son un híbrido detestable entre “Indiana Jones” y “The Mummy”).
Boris falleció en 1969.


 EL JOROBADO DE NOTRE DAME (CHARLES LAUGHTON)

Charles Laughton  fue un excelente actor y director de cine y teatro nacido en Scarborough, Reino Unido, 1 de julio de 1899. Se nacionalizó estadounidense en 1950. En el año 1939 se puso en la piel del contrecho Quasimodo imaginado por Victor Hugo, en un espectacular remake del éxito del cine mudo “The Hunchback of Notre Dame” (“El jorobado de Notre Dame”), protagonizado por Lon Chaney en 1923. La película fue dirigida por  William Dieterle y coprotagonizada por una jovencísima Maureen O Hara en el papel de Esmeralda. La actuación de Laughton fue increíble. A lo largo de la historia del cine ha habido Jorobados y Jorobaditos, pero a todos les pasa el trapo. Una maravilla.
Charles Laughton estaba casado con Elsa Lanchester, la preciosa novia de Frankenstein. Años después de su muerte, Elsa  confesó en sus memorias que Charles era homosexual, hecho del que ella se enteró después de un año de matrimonio (más un año de vida en común anterior a la boda). Ambos optaron por continuar casados ya que por entonces la actitud de la sociedad hacia los homosexuales era muy hostil. La preferencia sexual de Laughton no fue de dominio público, aunque sí fue conocida por sus amigos y algunos colegas. Laughton y Lanchester se entendían en muchos aspectos y tenían aficiones en común más allá de la vida conyugal. Su relación les daba protección ante el escrutinio público y libertad personal puertas adentro. Su compenetración desde el punto de vista profesional era excelente.
Charles Laughton falleció en Hollywood el 15 de diciembre de 1962.

Hasta aquí, mis queridos, la primera parte de la lista de mis amados, amadísimos monstruos. Me despido hasta la próxima con una encantadora y espeluznante frase del escritor Kurt Vonnegut, nacido, como yo, un 11 de noviembre, aunque algunos añitos antes: "El verdadero terror es levantarse una mañana y descubrir que tus compañeros de instituto están gobernando el país".

Buenas noches. 

sábado, 20 de agosto de 2016

¿SOLTERA O CASADA?


¿SOLTERA O CASADA?

“No es verdad que el matrimonio sea indisoluble. Se disuelve fácilmente en el aburrimiento.”  
Chumy Chúmez

“El hombre soltero es un animal incompleto. Se asemeja a la mitad de un par de tijeras.” 
Benjamín Franklin

Michel de Montaigne sostuvo, alguna vez, que el matrimonio era como una jaula y que uno podía ver a los pájaros que estaban afuera desesperados por entrar y, a los que estaban adentro, igualmente desesperados por salir. Esta apreciación estaba muy bien para el siglo XVI, pero en estos días, cuando son muchos los hombres y mujeres que optan por la soltería como estilo de vida sin renegar de ella y sin abominarla, parece algo desproporcionada. Hace tiempo que, entre el casamiento y la soltería, la última es la opción más taquillera. En Estados Unidos, el 40 % de los  ciudadanos son felices singles. Otro tanto sucede en Europa, donde Hamburgo, la ciudad alemana donde Los Beatles hicieron sus primeros pinitos musicales, es conocida como “la ciudad de los solteros”, debido al alto número de habitantes de la misma que eligieron no pasar por el Registro Civil. Esta opción tan en boga fue reflejada en series de TV como The Single Guy, Seinfeld,  Two & Half Man, The Big Bang Theory  y Will & Grace, entre otras, que no sólo mostraron lo que estaba pasando en relación al tema, sino que establecieron el paradigma del soltero de hoy: exitoso y fóbico. Para él, la paternidad no es un tema trascendente y huye del matrimonio con la intención de no repetir los patrones familiares inadecuados que padeció en su niñez y su adolescencia.  Parece que la generación X (que abarca a quienes hemos nacido entre 1964 y 1980) ya ha hecho su elección: “¡Solteros “pa toa” la vida!”, tal como reza la famosa coplita española “Compuesta y sin novio”.
Desde 1960 hasta el día de hoy, la cantidad de solteros en el mundo ha crecido un 500%.  En la actualidad, no pesa sobre ninguna mujer el mandato cultural que la urgía a encontrar marido, y las señoritas que pasan los 30 sin vestido y sin torta han dejado de considerarse pobres solteronas que se han quedado sin ilusión y sin fe. Pero, más allá de ser la soltería una elección de vida que cuenta cada vez con más adeptos, todavía está en discusión quiénes la pasan mejor, solteros o casados. Según estudios de las Universidades británicas de York y de Warwick, los casados no sólo viven más años sino que tienen, además, una mejor calidad de vida.  Esta aseveración,  que resulta harto sospechosa para quienes estamos dentro de la jaula de Montaigne, se basa en que los sueldos que ambos cónyuges aportan a la pareja contribuyen a lograr cierta seguridad económica, en que el soporte emocional que supuestamente viene de la mano del matrimonio reduce las posibilidades de sufrir depresiones  y en que las personas que viven en pareja son menos propensas a realizar actividades que pongan en riesgo sus vidas (escalar el Everest, por ejemplo, salvo que se de el caso en que ambos cónyuges sean locos de la guerra y encuentren más atractivos el congelamiento y la falta de oxígeno que un domingo con panzada de ravioles).
De más está señalar que los solteros no están muy de acuerdo con las conclusiones de las antedichas Universidades británicas y rebuznan que la independencia es la fuente máxima de la felicidad. Están bien contentos con la posibilidad de malgastar sus sueldos como gusten, entrar y salir de sus casas sin darle explicaciones a nadie y escalar, aunque sea, alguna sierrita en Tandil.
Después de mucho investigar en la web y de toparme con 5.000 opúsculos escritos por cristianos recalcitrantes que planteaban razones de toda índole para defenestrar el matrimonio homosexual, he dado con un pequeño artículo que plantea, por un lado, las ventajas de estar casado y, por el otro, las de seguir libre como el viento. Les anticipo, desde ya, que no es gran cosa. Pero bue, es jueves a la tarde, llueve a cántaros y no tengo otra cosa mejor que hacer, así que paso a enumerar los provechos que ofrecen estas dos opciones de vida (según la web, claro).

7 VENTAJAS DEL MATRIMONIO SEGÚN LA WEB

1- El matrimonio ayuda a tener una vida mas larga, ya que según varios estudios las personas  casadas viven más. Si bien este dato parece ser irrefutable, tiene, según mi sedicioso punto de vista, dos lecturas posibles. La lectura positiva es la que lo incluye como una de las ventajas del matrimonio, ya que asume que una vida más larga permite disfrutar más y mejor de las mieles del himeneo. La lectura negativa, por el contrario, lo incluiría en una de sus desventajas: vivir más sería dilatar de manera lastimosa un tiempo de padecimiento legalizado por un Juez hijo de puta y por un cura más hijo de puta todavía.

2-Se comparten los gastos del hogar: Es cierto que estando casados (y si ambos cónyuges trabajan fuera de la casa), los gastos del hogar se comparten. Pero también es cierto que los gastos del hogar se pueden compartir con un roomie más o menos piola al que no tenemos que darle tantas explicaciones como a un consorte hincha pelotas. Así que no sé.

3-El matrimonio nos estimula a tener una casa y un auto mejores. Que el matrimonio sea un estímulo para la superación económica es una aserción algo traída de los pelos que corre por cuenta de la gente de la web y con la cual vuestra servidora no está muy de acuerdo. Son infinitos los casos de matrimonios añosos que todavía viven en una casita de morondanga, propia en el mejor de los casos, y alquilada, en el más triste. La superación económica poco tiene que ver con el Registro Civil. Un señor emprendedor lo es soltero o casado y a un indolente que gusta de las siestas largas y el mate en el patio no lo corrige ni Cristo.

4-Se evita llegar solo a la vejez. Esta ventaja es incuestionable. Salvo en el caso de una viudez prematura e inesperada, el matrimonio evita que nos convirtamos en viejas solitarias que mascullan obscenidades mientras le dan de comer a las palomas. Casadas seremos viejas belicosas con maridos a quienes putear a viva voz.

5-Se tiene más y mejor sexo: Permítanme dudar, señores. Más sexo se tendrá en los primeros años de matrimonio, cuando todo es jolgorio y fogonazo. Mejor sexo, no sé. Mejor sexo que con los cónyuges se tiene con los amantes y con los desconocidos, al mejor estilo “El último tango en París”. 

6-Las personas casadas son más felices siempre y cuando ambos estén felices con la unión. Para que esta ventaja se de es necesario contar previamente con un matrimonio en el cual ambas partes estén felices con la unión. Que debe haber, cómo no. Tampoco vamos a ser tan pesimistas.

7- El matrimonio nos ayuda a madurar,  crecer y ser mejores personas. Cierto es que las solteras se siguen portando como adolescentes aún pasados los 35. El matrimonio es bueno para sentar cabeza y dejarse de pelotudear con los jueguitos de Facebook. Si eso nos convierte en mejores personas, no sé.

7 VENTAJAS DE LA SOLTERÍA  SEGÚN LA WEB

1-La soltería ayuda a lograr mayor éxito en el trabajo, ya que la falta de compromisos en el hogar permite dedicarle más tiempo. Yo no le encuentro ninguna ventaja a ser una workaholic. Al contrario, obsesionarse con el trabajo me parece una desventaja tremenda.

2-Una administra su dinero, no depende de nadie, puede entrar y salir de su casa sin pedir permiso ni hacer consultas. He aquí las ventajas más claras que ofrece la soltería. Una es dueña de hacer con su vida lo que se le canta, sin rogar permisos ni lidiar con caras de traste. Puede ir, venir y salir con quién se le ocurra. ¡Pero cuidado! En nuestros años mozos no nos faltarán candidatos para ese living la vida loca que promete la soltería. Pero en cuanto nuestros encantos comiencen a mermar empezarán a escasear los voluntarios para reventar la noche con nos. Y con el paso irrebatible del tiempo nos convertiremos en esas viejas que les daban de comer a las palomas puteando por lo bajo, ¿se acuerdan?

3- Se tiene mejor figura, ya que las personas casadas por lo general engordan. Esto es una verdad irrefutable. La casada tiende a achancharse y darle a los vigilantes con membrillo y pastelera a destajo.  Que un raviolito aquí que un canelón allá, y cuando nos queremos acordar no nos entra ni la sotana del Reverendo Alegría.

4-Se tiene más espacio libre en la casa y se puede usar el televisor o la computadora sin  restricciones. Estas ventajas son relativas. El espacio libre depende más del tamaño de la casa que del estado civil de sus habitantes. Y usar el televisor y la computadora sin restricciones no tiene ni comparación con tener a alguien a quien atormentarle la vida.

5-Se puede comer a la hora que uno desee y lo que uno desee. Esta es una verdad a medias. Si bien siendo soltera una puede comer a la hora que desee, eso de comer lo que desea está por verse. Ser soltera no significa haber renunciado de manera terminante al sexo y a sus delicias. Sólo implica no legalizarlo. Y para tener sexo fuera de un marco legal hay que estar más o menos presentable. Cosa que es imposible si una se pasa el santo día tragando porquerías, como una avestruz frenética.

6-Se gasta menos dinero en decorar la casa y hacer regalos, y  no hay visitas a los suegros. No es cierto que una soltera gaste menos dinero que una casada. El dinero que la casada supuestamente invierte en la mejora del hogar, la soltera lo emplea en su persona. Ropas, peluquería y tuneadas varias encarecen la vida de las solteras que desean verse deseables, valga la redundancia. Regalar regala todo el mundo, sea casado o soltero. Uno podría asumir que las solteras se ahorran los regalos de Navidad y Reyes y los huevos de Pascua. Pero estaría cayendo en una falacia, porque estas chicas también  tienen sobrinos, primos o hermanitos pequeños.  Lo de las visitas a los suegros sí es una clara ventaja de solteras sobre casadas.

7-Se cuenta con más tiempo para compartir con amigos y familiares. Es lindo estar con amigas, pero, tarde o temprano, las amigas se casan. Entonces tenemos que cambiar de entorno. Y buscamos amigas más jóvenes. Que también se casan. Y así sucesivamente, hasta que llegamos a los 40 con un grupo de amigas cuyas edades rondan los 20, que nos llaman cariñosamente (y con un poco de lástima) la abuela. A estar con los familiares no le encuentro la gracia.

Hasta aquí, lo poco que pude recabar en la web acerca de las ventajas del matrimonio y las ventajas de la soltería.  Como podrán constatar, dado lo insurgente de mis comentarios, a mí no hay estado civil que me venga bien.  Queda entonces, para ustedes, la tarea de dilucidar si es mejor estar soltera o estar casada. Porque yo no me decido.

Buenas tardes.

sábado, 13 de agosto de 2016

ACCIDENTS HAPPEN


ACCIDENTS HAPPEN

“Ha habido dos grandes accidentes en mi vida. Uno de ellos fue el de coche, y el otro fue Diego. Diego fue de lejos el peor.” - Frida Kahlo

Los accidentes, mal que nos pese a los accidentados, suceden todo el tiempo y en todos los ámbitos de la vida. Yo soy adicta a las caídas: la mitad de las veces que voy a la verdulería, por ejemplo, termino despatarrada en el piso con 1 kilo de manzanas, 1 planta de lechuga de manteca y 1 kilo de tomates esparcidos a mi alrededor. Esto se debe a dos razones fundamentales: las veredas de Avellaneda tienen más accidentes geográficos que toda América Central y yo no miro por donde camino. También suelo agarrarme los dedos con las puertas, golpearme la cabeza con los estantes de la biblioteca y quemarme cuando plancho. Ya sé, queridos míos, lo que están pensando: que los accidentes suceden y que yo soy una mujer muy torpe. Puede ser, puede ser.
Entre la gama infinita de accidentes a la que estamos expuestos los mortales, existen, cómo no, los accidentes sexuales. Una tendería a pensar que un accidente sexual es algo tan sencillo como la rotura de un preservativo en medio del acto amoroso. Pero parece que no. Hay otro tipo de accidentes que, algunas veces, pueden terminar muy mal, como fue el caso de un joven de 25 años que, en enero de 2011, en Floresta, murió al caer desde un balcón del 6º piso de un edificio de apartamentos en momentos en que intentaba ocultarse del marido de su amante. O el de una pareja alemana residente en Lübeck que se precipitó al vacío desde un 2º piso mientras mantenía una relación sexual de lo más vehemente, en julio del 2010, sufriendo ambos tórtolos diversas  contusiones.
La compañía norteamericana  Medical Insurance  ha realizado un estudio según el cual 240 millones de personas en el mundo tienen sexo cada día. Este estudio agrega, además, que cada una de esas personas sexualmente activas, tiene, aproximadamente, unas 112 relaciones al año. Pero ese no es quid de la cuestión: el quid de la cuestión es que casi un tercio de estos felices amantes termina experimentando un accidente derivado del sexo.

Medical Insurance  elaboró una  infografía que nos acerca datos de lo más interesantes: cuáles son las lesiones más frecuentes que se sufren teniendo sexo, cuáles son los objetos que se rompen con más asiduidad en medio del frenesí erótico y cuáles son los lugares más peligrosos para un revolcón.  Pasen y vean.


 Las 10 lesiones más frecuentes que se sufren durante el sexo

El amor, señores, es maravilloso. Pero a veces resulta tan peligroso como cruzar la Autopista Richieri con los ojos vendados. Rasguños, moretones, magulladuras, torceduras y dolores varios pueden ser resultado de una sesión amatoria donde faltó precalentamiento o sobraron hervores. 

1) Tirón muscular: Parece que el traqueteo erótico es caldo de cultivo para los estiramientos o desgarros  de músculos y tendones, lo cual no significa que el 100 % de los amantes sean atletas consumados. Basta con un movimiento incorrecto o brusco para que, lo que pintaba como un revuelco de aquellos acabe antes de empezar.

2) Dolores en la baja espalda: Hacer el amor salvajemente (y no tanto) puede ser causa dolor, inflamación y contractura muscular.

3) Ardor en las rodillas: Estos ardores, productos de rasguños y raspones, son muy comunes entre los amantes que gustan de escenarios diversos y no se conforman con dar rienda suelta a la pasión en una cama común y silvestre. Para evitarlos suele aconsejarse a ciertas señoritas excesivamente efusivas el uso de rodilleras. 

4) Tortícolis: El sexo también puede provocar contracturas de cuello. Hay que tener cuidado de no excederse en los fervores y no andar revoleando el cuello a lo Raffaella Carrà.

5) Golpes en los codos y las rodillas: Típicas magulladuras amatorias.

6) Hombros magullados: Ídem.

7) Torsión de las rodillas: Consecuencia de las malas posiciones.

8) Esguince o tensión en las muñecas: Durante una escaramuza amatoria uno puede esguinzarse una muñeca por una mala posición o por una caída, que puede ser rimbombante como la de la  pareja de  Lübeck o, mucho más humilde: si andamos con mala estrella es suficiente caernos del catre para hacernos pelota contra el piso.

9) Esguince o tensión en los tobillos: Ídem

10) Dedos doblados: Recontra ídem.


Los 10 objetos que se rompen con más frecuencia durante el sexo
 .
Por más cuidadoso que uno sea a la hora de los bifes, siempre hay algo que termina roto, sobre todo si la casa es chica. 
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1) Bases de cama: A todos nos pasó alguna vez. Demasiado traqueteo demasiado intenso durante demasiado tiempo y a la mierda con la base o las patas de la cama. Este accidente, por lo general, no acarrea lesiones de gravedad y puede convertirse en una anécdota graciosa o en un elemento de flagelación cuando los ardores de la pareja han disminuido y ya no hay ni traqueteos, ni intensidades, ni nada que se le parezca.
 .
2) Copas y botellas de vino: Es muy común que, para avivar el fuego y desinhibir a los amantes, el alcohol esté presente en la previa de las relaciones sexuales. Si la cosa se desmadró antes de poder poner botellas y vasos a resguardo, la pasión puede terminar con unos cuantos vidrios rotos.

3) Cuadros de la pared: Los consabidos portarretratos pueden ser desbaratados de un manotazo o pueden desbarrancarse si se golpea la pared con demasiado ímpetu.

4) Sillas: Hacer el amor en una silla es un poco incómodo, pero no deja de tener su encanto. Hasta que las patas del mentado mueble ceden y la feliz pareja queda desparramada en el piso, con los culos al norte y con alguna de las diez lesiones enumeradas anteriormente.

5) Tazas de té: Algunas parejas antojadizas se lanzan a tener sexo luego de haber desayunado en la cama. Las tazas de té o café suelen tener el mismo triste final que las copas y las botellas de vino a las que hicimos referencia en el punto 2  de esta juiciosa lista.

6) Paredes dañadas: ¿Cómo se dañan las paredes teniendo sexo? Qué se yo. Mi experiencia en el tema es vasta, pero tampoco soy El Libro Gordo de Petete.

7) Cajones de cómodas: Los cajones también suelen sucumbir ante los manotazos y las patadas urgentes, tal como las copas, las botellas, los cuadros y las tazas de té.

8) Puertas: Las puertas se suelen dañar del mismo modo que las paredes, por lo tanto, no tengo ni puta idea cómo.

9) Ventanas: Si la pareja es algo exhibicionista o si gusta de tomar aire cuando se entrega a la lujuria carnal, es común que haga el amor cerca de una ventana. Si la cosa se pone muy caliente, seguro que hay vidrios rotos o cortinas desgarradas.

10) Jarrones o floreros: Los jarrones y floreros que decoran mesas y mesitas pueden ser barridos por manotazos involuntarios en la vida real o por manotazos fríamente calculados en las películas, cuando el galán de turno arrasa con todo lo que hay sobre un mueble para consumar el acto sexual sobre el mentado bártulo.


Los 10 lugares más peligrosos para tener sexo

Buscando desbaratar la rutina o ponerle un plus de aventura al vínculo, muchas parejas tienen sexo en lugares que no son los que habitualmente se utilizan para los trámites carnales. Un auto, un baño público, un cuarto ajeno asaltado en medio de una fiesta, una plaza, la playa. Medical Insurance  ha confeccionado, después de sesudos estudios, una lista que abarca los 10 lugares más peligrosos para hacer el amor. Como esta es una cuestión de estadísticas y son escasos o directamente inexistentes los casos en los que una pareja se cae de un barranco o es atacada por una estampida de rinocerontes mientras hace el amor, los lugares que aparecen en esta lista pueden resultar de lo más prosaicos. 

1) Sofá: ¿Qué riesgo puede conllevar hacer el amor en un sofá? ¿Qué algún resorte se clave en las calurosas humanidades de los amantes? ¿Qué en el frenesí de la cópula rueden y terminen en el piso? Tampoco es para tanto.

2) Escalera: Tener sexo en una escalera sí puede ser peligroso, sobre todo si los embates eróticos arremeten contra las barandas.

3)  Auto: Salvo que el auto esté en movimiento y uno de los implicados en el acto sexual sea el conductor, yo no veo que sea demasiado alarmante hacer el amor en un coche. Los riesgos son, a mi criterio, clavarse una palanca de cambios en un lugar non sancto o ser abordados por Jason Voorhees en un mal día. 

4) Ducha: Si uno tiene sexo en la ducha corre varios riesgos: enredarse con la cortina, romper la mampara o resbalar y caer exponiéndose a recibir algunas de las lesiones enumeradas anteriormente u otras peores aún.

5) Cama: Ustedes dirán, y con razón, que una cama es el lugar más seguro para hacer el amor. Pero ya les expliqué que esto es una cuestión de estadísticas.  Parece que aún en un ámbito tan ramplón como una cama la gente tiene accidentes. Se caerán, supongo.

6) Silla: Ya hemos hablado anteriormente de los apuros que puede acarrear tener sexo en una silla. 

7) Mesa de la cocina: Parece que después de “The Postman Always Rings Twice” (“El cartero siempre llama dos veces”), muchas parejas han intentado emular a Jack Nicholson y Jessica Lange y dar rienda suelta a sus ardores eróticos sobre la mesa de la cocina. Si hay gente que se cae de la cama, imagínense ustedes cuántos chitrulos pueden llegar a caerse de la mesa.

8) Jardín: Hacer el amor en el jardínsobre todo en verano, es lindo y bucólico. El gran problema lo presentan los jardines delanteros, que nos exponen a la vista de curiosos y voyeurs. Otro inconveniente que ofrece el jardín es la proliferación de insectos y alimañas que pueden hacer estragos en zonas que, generalmente, no suelen  ver el sol.

9) Baño: Tener sexo en el baño puede acarrear una serie de accidentes: si lo hacemos sentados en la tapa del inodoro, la podemos quebrar e irnos a la miércoles, si lo hacemos contra la pileta, la podemos arrancar e irnos a la miércoles,  si lo hacemos en la ducha ya vimos lo que puede suceder (además de irnos a la miércoles), etc. 

10) Clóset: El riesgo de hacer el amor en el clóset es cerrar la puerta en medio del frenesí y después no poder abrirla. Situación de lo más espantosa para vuestra servidora, claustrofóbica si las hay, que la supone como una pesadilla de Edgar Allan Poe. Yo en un clóset no me meto ni con Jared Padalecki. Aunque el arrepentimiento me carcoma el resto de mis días.

Hasta aquí, mis queridos, los datos que Medical Insurance  ha aportado acerca del tema. Espero que les hayan sido de utilidad para tomar ciertas precauciones o, por lo menos, para entretenerse un rato. Como corolario de este escrito les dejo una frase de François de la Rochefoucauld: “No hay accidente, por desgraciado que sea, del que los hombres hábiles no obtengan provecho.”

Arrivederci.