sábado, 15 de octubre de 2016

BEAUTIFUL BOY (DARLING BOY) II


BEAUTIFUL BOY (DARLING BOY) II

"Todo va a estar bien al final. Si no está bien, no es el fin."
John Lennon

Porque la poesía es el mejor homenaje, he aquí la segunda parte de este tributo a John Lennon, con los poemas más bellos que inspiró. 
Te extrañamos, John.

Give Peace a Chance.


POEMAS DEDICADOS A JOHN LENNON


CADA DÍA. -  ENRIQUE SACERIO-GARÍ

..                                                           sin John Lennon


Cada día es más fácil morir
con un poquito de plomo 38
llevándonos
el semáforo sangriento
de los titulares.

Cada día es más fácil morir
la muerte de los Juanes y los Pablos
el vidrio que topa la pupila
en las calles de Nueva York
y los portales de Calcuta …

Dame la mano,
hermano de esta muerte
del pueblo de los pueblos
solitarios
de la roca
anclada
en el asfalto celeste …

Cada día es más fácil morir
con un poquito de muerte amistosa


UN CÍRCULO LLENO DE FLORES - EDUARDO CHIRINOS

Un día como hoy mataron a John Lennon.
Fue hace veintisiete años. Extraño número,
impar y terminado en siete. No es redondo, no
invita a celebrar aniversarios. A los veintisiete
estaba en el esplendor de su carrera (era la
morsa) y se daba el lujo de cantar algunas calles
que ahora nos pertenecen a todos. Juré visitar
algún día esas calles. Pero el destino, que no
sabe de juramentos, me llevó primero al Central
Park. Allí lo recuerda un círculo (siempre lleno
de flores) y en él una palabra: IMAGINE.
Comencé por el final. Siempre comencé por
el final. Escuché a los Beatles cuando se habían
disuelto, y por cobrarme diez años los vengo
escuchando casi treinta. Lo demás es historia.
George sobrevivió a las puñaladas de un loco
y dijo adiós. A Paul se le murió Linda y sobrevivió
a un divorcio. Ringo ha perdido algo de pelo,
no esa sonrisa bonachona de quien finge no
tomarse en serio. Hace veintisiete años mataron
a John Lennon. Yo tenía veinte, mi hermano
diecinueve. Los dos nos encerramos a escuchar
sus canciones y lloramos en silencio. Nunca
habíamos llorado juntos. Tal vez ni se acuerde.
Cuando lo vea voy a preguntarle. 



JOHN LENNON - LUIS LA HOZ

Hay cosas que a algunos nunca les sucede.
Un hermano mayor, por ejemplo,
y necesitarlo y saber que el padre gritará
y eso será definitivo, demasiado grande
para entenderlo.

Cántale a tu hermano mayor. Él sabe
algo que tú nunca sabrás. Es sencillo.
Hay cosas demasiado grandes.
Él también necesita un hermano mayor.


DESPEDIDA A JOHN LENNON EN RITMO BEAT - ENRIQUE SÁNCHEZ HERNANI

Oye papi Oye mami 
mataron a John Lennon 
vengan a ver esto 
le abrieron el pecho con un abrelatas 
Smith Wesson 
tenía un gramófono en el corazón 
les juro que lo he visto 
quedó regado en el piso como un reloj descompuesto 
no lo creo 
es cierto viejo 
los pushers entraron en huelga 
subí a un bus y nadie fumaba yerba 
estaban todos tranquilos 
oyendo Strawberry Fields Forever 
por el tocacintas 
dicen que la sangre le detonó en las venas 
vino el Sargento Pepper y tomó nota de los hechos 
saldrá en los periódicos 
llamen a George 
llamen a Paul y Ringo 
la música me duele 



domingo, 9 de octubre de 2016

BEAUTIFUL BOY (DARLING BOY) I


BEAUTIFUL BOY (DARLING BOY) I

"Mi rol en la sociedad, o la de cualquier artista o poeta, es intentar expresar lo que sentimos todos. No decir a la gente cómo sentirse. No como un predicador, no como un líder, sino como un reflejo de todos nosotros." 
John Lennon

Hace más de treinta años, mi madre abría la puerta del dormitorio que en ese entonces compartía con mi hermana de una manera mucho más brusca que de costumbre y decía, azorada:
-¡Mataron al beatle que estaba casado con la japonesa!
Corría diciembre de 1980 y hacía pocos días que yo había terminado la escuela primaria. La noticia, dolorosa, impactante, nos cayó como le cayó a todo el mundo: como un balde de agua helada. Ahí estábamos mi hermana y yo, con quince y trece años, los pies enredados en las sábanas y las pestañeas pegoteadas por el sueño, tratando de comprender lo incomprensible: John Lennon estaba muerto. Esta vez, sí. Esta vez, el sueño había terminado para siempre. Bienvenidos a los ’80.
John Winston Lennon había nacido el 9 de octubre de 1940, en Liverpool, fruto de la relación de Julia Stanley, una preciosa pelirroja dicharachera y despreocupada, y de Fred Lennon, tan alegre y despreocupado como ella. Se habían casado en secreto y a los apurones, porque la familia Stanley, de mejor posición social que la de Fred, se oponía a la relación de Julia con un simple camarero de barco, más interesado en la jarana que en sentar cabeza y formar una familia.
El matrimonio entre Julia y Fred duró poco tiempo. A los cinco años, John Lennon tuvo que elegir entre su padre, que pensaba emigrar a Nueva Zelanda, y su madre, que se quedaba el Liverpool. El pequeño John eligió partir con Fred, pero las lágrimas de Julia lo hicieron cambiar de opinión. Se quedó en Liverpool junto a ella y, poco tiempo después, pasó a vivir definitivamente en Mendips, junto a su tía Mimi, hermana de Julia, y su tío George.
Julia rehizo su vida con otro hombre, pero siguió visitando Mendips casi a diario. Fue ella quien alentó a John en su interés por la música y lo hizo escuchar a Elvis Presley por primera vez. En 1957, Julia le compró a John su primera guitarra. Mimi tomaba con escepticismo el interés de John por la música y solía repetir “La guitarra está muy bien, John, pero nunca podrás hacer una vida con ella.”
Fue en una de esas visitas a Mendips cuando Julia Stanley sufrió un accidente que le costó la vida. Había ido a tomar el té y a chismorrear con su hermana, como de costumbre, y cuando volvía de regreso a su hogar fue atropellada por un conductor borracho. John, de diecisiete años, quedó devastado. En ese tiempo, atenazado por el dolor, solía beber más de la cuenta y a su natural ironía sumaba, muchas veces, un comportamiento agresivo.
A mediados de los ’50, John formó su primera banda, The Quarrymen. En 1958, Paul McCartney se sumó al equipo. El pequeño George Harrison no tardó en llegar. The Quarrymen mutó hasta convertirse en The Beatles. Hubo miembros que fueron y vinieron, pero la formación definitiva de The Beatles se completó con la llegada de Ringo Starr, poco después de que el grupo consiguiera su primer contrato de grabación.
De ahí en más, la historia es harto conocida. La beatlemanía sacudió al mundo. John, Paul, George y Ringo se convirtieron en los músicos más famosos y adorados de la historia.
The Beatles se separaron en 1970. John había estado casado con su novia de adolescencia, Cynthia Powell, madre de su primer hijo, Julian. Para cuando la banda se disolvió, ya se había enredado sentimentalmente con Yoko Ono, una exótica artista japonesa, que resultó ser la compañera ideal para el inquieto muchacho de Liverpool.
John y Yoko se embarcaron en llamativas campañas a favor de la paz. Se casaron el 20 de marzo de 1969, en Gibraltar, y pasaron su luna de miel en la habitación 702 del Hotel Hilton de Ámsterdam. Invitaron a la prensa mundial a pasar a la habitación todos los días desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, durante una semana. John y Yoko permanecían sentados en la cama hablando de la paz y, eventualmente, cantando. El Bed-in (tal fue el nombre con el que se bautizó al evento) se repitió más tarde en Toronto. En Viena, Lennon y Ono ofrecieron una conferencia de prensa dentro de una bolsa. El concepto, bautizado Bagism (algo así como “embolsamiento”) apuntaba a demostrar lo mucho que dificultaban los prejuicios y estereotipos a las relaciones humanas. Dentro de la bolsa, nadie podía ver sus aspectos físicos ni sus condiciones raciales, y la comunicación fluía más libremente.
Sean Lennon, el hijo de John y Yoko, nació el 9 de octubre de 1975. A partir de ese momento, John Lennon se recluyó en su departamento en el edificio Dakota, en Nueva York, para cuidar a su bebé y ocuparse de su casa. En alguna entrevista hizo alusión a la fascinación que le produjo ver su primer pan horneado, y señalo que, como podría atestiguar cualquier ama de casa, cuidar al bebé y hornear pan eran trabajos de tiempo completo.
En 1980, después de cinco años de ausencia, John Lennon estaba de vuelta con un maravilloso disco, “Double Fantasy”. Apenas pudo disfrutar del éxito de su nuevo trabajo. La noche del 8 de diciembre de 1980, cuando regresaba a su casa desde un estudio de grabación, acompañado por Yoko, fue asesinado por un supuesto fan desquiciado. Las últimas palabras de John Lennon fueron para un policía que se acercó a socorrerlo. “Soy John Lennon, de Los Beatles”, dijo. En ese momento, un segundo antes de morir, la película de su vida debe haber pasado frente a sus ojos de manera infinitamente veloz. Quizás fue esa película lo que lo hizo reconciliarse con ese pasado del que había tratado de escapar y del cual había renegado muchas veces. “Soy John Lennon, de Los Beatles”, dijo. Y creo que en ese instante final comprendió que iba a ser “John Lennon, de Los Beatles” para siempre.
Ya pasaron 30 años desde que John se fue. Todavía se lo extraña. Cada tanto, la industria musical intenta vendernos a los nuevos Beatles, grupos que, a la larga, terminan resultando un fiasco. Quizás no sean bandas tan malas, pero les falta el ingrediente esencial que hizo que The Beatles fueran lo que fueron: la magia. En The Beatles, el todo era mucho más que la suma de las partes. Había algo ahí que escapaba a cualquier análisis o nomenclatura. Algo misterioso, con sesgo de milagro. Algo que ha perdurado durante todos estos años y cosecha nuevo fanáticos día a día.
Hay pocas cosas que me conmuevan tanto como un fan de The Beatles haciendo sus primeros pinitos. Chicos de once, doce o trece años. Me conmueven porque me remiten inmediatamente a mi niñez y a mi adolescencia. Me reconozco en ellos. Me emocionan, además, porque son la prueba más acabada de que la magia sigue intacta.
Hace más de treinta años moría John Lennon. Mucho se ha dicho sobre él y mucho se dirá. No hace falta nombrar a su asesino. Su nombre debería ser borrado de todos los homenajes a John, porque él pretendió pasar a la historia parasitando a un grande. Parasitándolo de la peor manera. No le demos el gusto de colocar su nombre al lado del de Lennon. No lo merece. Merece el olvido, que es la peor de las muertes.
A esta altura, los datos biográficos de John Lennon son irrelevantes. De hecho, estoy escribiendo esta nota sin consultar ningún libro, ni siquiera un artículo de Wikipedia. Puede ser que la memoria me traicione y confunda alguna fecha o algún escenario. No importa: lo que realmente importa es la magia.
Fue esa magia la que inspiró a varios de los poetas más importantes de nuestro tiempo. Mi homenaje para John pasa hoy por compartir con ustedes algunos de los poemas que inspiró. Aquí va la primera parte.
Te extrañamos, John.

Give Peace a Chance.

 
POEMAS DEDICADOS A JOHN LENNON



 

ALGUIEN ESCUCHA UN DISCO DE JOHN LENNON - DOMINGO F. FAÍLDE
Viene del lado inmóvil del tiempo, suena
desde una cueva oscura esa voz que nadie localiza,
flota en el aire,
se empoza en la nostalgia, como un presagio líquido,
surcando la penumbra gris del atardecer.
He aquí, en un remolino de pájaros, la música;
el vértigo indomable de la voz, y John Lennon
sueña, imagina, eleva
la construcción del grito, la precisión insomne
de la luz insaciada.
John Lennon, a lo lejos,
trepa por el crepúsculo,
y reverdece el cauce del calendario,
como si un maremoto,
recorriendo el declive de la memoria,
el velo del origen descorriera.
He aquí la perfección de la tristeza
que mide la distancia de la noche,
su indescifrable código,
sus ocultos designios, en tanto
dilapida sus pétalos la duda.
No es acaso John Lennon quien cruza la avenida,
sino una sombra dulce que no borró la lluvia,
anclada a un tocadiscos que, pese a todo, suena,
mientras entre los sauces se atrinchera el otoño.

 JOHN LENNON –OSCAR HAHN

La vida comienza a los cuarenta
dijo John Lennon encendiendo las velas
en el comedor del edificio Dakota

La otra vida comienza ahora mismo
dijo la muerte apretando el gatillo
en la puerta del edificio Dakota

Porque después de esta muerte no hay otra
dijo la voz apagando las velas
y al que le venga el luto que se lo ponga.
  
EN VANO – JULIO CARABELLI

John Lennon canta un blues en la estación de subte
Un policía observa obstinado en su aprensión
A una muchacha negra de increíble belleza
Que quizá lleve un kilo de anarquista pasión
En su gran bandolera vacía de certezas
Vacía como los rieles de su preocupación
Ella lleva el mensaje de su lápiz cereza
Sin ver al policía ni escuchar la canción.

John Lennon canta un blues en la estación de subte
"Ayúdame
Ayúdame a ayudarnos" reitera en su oración
La guerra
Sucede en otra parte pero nace en nosotros
La vida
Viaja en un tren de carga que nunca ha de llegar.

John Lennon canta un blues en la estación de subte
Sabe que para nada servirá su canción
El Hombre es un desgaste una ruina que piensa
Sin más alternativa que su propia ambición
Muchas veces la muerte parece el objetivo
Y la vida un fatídico capricho de ese dios
Absurdo pasajero de trenes que no llegan
Por mucho que John Lennon suplique en la estación.


SED AMNÉSICA DE FAMA - ALLEN GINSBERG

Un “cazador de autógrafos” armado con un plato dorado y una pistola se arrodilló frente a John y mató a Los Beatles.

Un artista con trenzas
cruzó San Pedro en puntas de pie
y desesculpió
el codo pulido de mármol de
Michelangelo
con un martillo,
Cristo indefenso en los brazos de
su Mamá de piedra.
Mirando desde la tela, bajo sus
Sombreros Emplumados,
los Ronderos Nocturnos de
Rembrandt
no vieron al Cortador
que les partió los jubones con
una navaja.
¿Alguien se robó para siempre del
Louvre la sonrisa de la Mona Lisa?



viernes, 30 de septiembre de 2016

NUEVOS ENCUENTROS, VIEJOS AMORES


NUEVOS ENCUENTROS, VIEJOS AMORES

"Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive. En ese único sentido es indispensable buscar a la Primera Novia. El hombre sabio deberá cuidar -eso sí- el detenerse a tiempo, antes de encontrarla."
Balada de la Primera Novia", Alejandro Dolina  

Dicen los que saben que, donde hubo fuego, cenizas quedan.  Y que todo gran (o pequeño) romance trunco deja abierta la puerta para una segunda vuelta. Ustedes ya saben, queridos míos, lo que yo pienso, en general, de mis ex. No volvería, ni siquiera, a tomar un café con ellos aunque me lo pidieran de rodillas. Porque casi todos resultaron unos pavotes importantes (por algo son ex). Pero esta postura un tanto maleducada (un café no se le niega a nadie), no impide que recuerde a alguno de ellos con algo de afecto y una pizca de nostalgia y que cada tanto me pregunte: “¿Qué será de la vida de fulano?”, como nos preguntamos todas.  Sobre todo si fulano fue un novio de la adolescencia. Porque no es lo mismo un informal de diecisiete (ya decía Rimbaud que “nadie es serio a los diecisiete años”) que un imbécil de cuarenta.
Antes del boom de las redes sociales, esta inocente pregunta no acarreaba ningún problema serio. Una se la formulaba y quedaba flotando en el limbo, lo que, desde mi punto de vista, no dejaba de ser una bendición. El interrogante  no encontraba respuesta y la imagen de aquel novio de los quince quedaba intacta en el recuerdo.  Su flequillo, sus ojos azules, sus movimientos algo torpes, su media sonrisa. Pero hoy en día, señoras y señores que no saben dónde detenerse, no tienen mejor idea que buscar a sus amores pasados en Facebook. Y algunos tienen tanta mala suerte que los encuentran.
A partir de este momento crucial pueden suceder dos cosas: el buscador de viejos afectos puede saciar su curiosidad y dejar el asunto en paz, o puede cometer la torpeza de enviarle a su antiguo amor un mensaje privado, que dará pie a un intercambio de mensajitos cada vez más personales que harán que los recuerdos y las fantasías conviertan a las viejas cenizas mustias en una hoguera digna de Juana de Arco.  Tarde o temprano, alguno de los implicados en la búsqueda propondrá un encuentro, con la ilusión, algo infantil, de retomar la relación donde la dejaron hace veinte años.
Si ustedes creyeron que veinte años no es nada, tal como postula el tango “Volver”,  se equivocaron fiero. Veinte años es mucho tiempo. En veinte años corrió demasiada agua debajo del puente. Desaparecieron los flequillos, las miradas luminosas y las cinturitas de avispa. Aparecieron las patas de gallo, la calvicie  y la puta grasa abdominal  a la que le canta el desubicado de Arjona.  Ya sé lo que estarán pensando: qué no tiene nada de malo enamorarse de un señor pelado. Y están en lo cierto, queridos míos. Los calvos también tienen su atractivo. Pero una cosa es enamorarse de un pelón que acabamos de conocer y otra muy distinta es haber dejado al Paul McCartney del ’64 y reencontrarnos con Kojak.  ¡Ojo! A los señores puede sucederles otro tanto: nos dejaron de ver cuando éramos Liz Taylor en “Lassie vuelve a casa” y se reencuentran con la gorda malhumorada de “¿Quién le teme a Virginia Woolf?”. 
Ustedes dirán, cómo no, que antes del encuentro face to face,  los buscadores de viejas pasiones han podido sopesar en qué estado se encontraba su amor adolescente gracias a las fotos de Facebook. Craso error: las fotografías mienten.  Y las de Facebook, más todavía. No olviden, señores, que existe un artilugio diabólico llamado fotoshop  que logra que una ancianita como Mirtha Legrand parezca una muy bien puesta señora de treinta en las publicidades gráficas de las tinturas  Silkey.
¿Pero qué sucede cuando las apariencias físicas no han cambiado tanto o, por el contrario, han mejorado? La otrora tabla de picar carne tiene ahora lolas nuevas.  El nerd de antaño se ha convertido en un señor más que interesante y con un trabajo muy bien remunerado. ¿Puede funcionar el romance? Algunos dirán que sí, otros dirán que no. Yo, tal como podía esperarse de mi reputado carácter lúgubre, sostengo que no. Que en cuanto una comprueba que el señor con el que está cenando no el adolescente idealizado, se acaba la magia. Que la caterva de mariposas cursis que revoloteaban en nuestro estómago cuando contestábamos los mensajitos de aquel amor juvenil, mueren de un síncope. Que nunca más vamos a volver a los diecisiete, por mucho que le pese a Violeta Parra.
Señoras y señores, si están a punto de buscar a un antiguo amor, piénsenlo dos veces.  O tres. O cuatro. Hay un recuerdo bello que puede ser empañado. Un tiempo mágico que puede resultar herido. Un chico de diecisiete años al que podemos robarle, para siempre,  sus movimientos torpes y sus luminosos ojos azules. Y una chica de quince que espera que la dejemos seguir garrapateando poemas edulcorados en ese cuaderno donde pega figuritas de Sarah Kay. Se los digo yo que, después de mucho pensarlo, concluí que me gustaría volver a ver a Tonio pero no quiero saber nada con ningún Sr. Hernández. Porque los recuerdos de nuestros días dorados deben permanecer intactos.

Y porque buscar un Antonio Hernández en Facebook es como buscar una aguja en un pajar.



Ilustración: Carlos Nine 

jueves, 22 de septiembre de 2016

PEOR PARA EL SOL


 PEOR PARA EL SOL

“Peor para el sol 
que se mete a las siete en la cuna del mar a roncar 
mientras un servidor 
le levanta la falda a la luna...” 
 "Peor para el sol",  Joaquín Sabina

“¿Cómo que quién es? Cariño, ¿quién quieres que sea ese jovencito desnudo y excitado, tumbado junto a mí, en la cama? Pues el empleado que estaba revisando el nuevo colchón de agua, y el pobre, como tenía tanto calor, se ha desnudado para estar más cómodo, y poder trabajar mejor.” 
 Patrizia Carrano  
  
De infieles está el mundo lleno. Eso es harto sabido. Meter los cuernos es una actividad que el ser humano viene practicando desde hace siglos, con mayor o menor fortuna. Algunos, sólo se tiran una cana al aire que no pasa a mayores. Otros, se meten hasta el caracú con su amante y arman cada bolonqui que ni te cuento. Parece que, cuando uno es infiel, no lo hace de turro o malparido. Lo hace por una serie de circunstancias que se confabulan para que nuestro partenaire termine emulando felizmente a Rodolfo, el Reno. Sin trineo y sin regalos, eso sí.
Para mí, tratar de justificar una infidelidad es más vergonzoso que cometerla. Qué es eso de andar dándole explicaciones a todo el mundo de nuestro nefasto comportamiento. Yo no le doy explicaciones a nadie y sanseacabó. Pero si ustedes necesitan justificarse ante sí mismos o ante sus vapuleadas parejas, les dejo aquí una serie de motivos que, supuestamente, nos empujan a retozar alegremente en los catres ajenos. De nada.

JUSTIFICACIONES VÁLIDAS PARA UNA METIDA DE CUERNOS

Busquen, busquen, que el que busca encuentra. Si se tienen en tan alta estima como para no reconocer que el mal paso dado fue fruto de una vulgar calentura cuasi animalesca, retuerzan un poco la cosa y hagan uso y abuso de estas coartadas para infieles racionalizadores:

-INFANCIA DIFÍCIL: Parece que los locólogos tienen razón y que si uno hurga lo suficiente en su infancia se topa con justificativos para todo. Los niños desatendidos o extremadamente sobreprotegidos se convierten, con el paso del tiempo, en infieles en potencia. Igual que los niños inseguros, los niños autosuficientes, los niños que provienen de familias disfuncionales, los niños que provienen de la familia Ingalls, etc. El que alguna vez fue chico encuentra, aunque no se esmere buscando, una explicación a su desagradable costumbre de meter los cuernos. Todo se remonta a ese juguete que no le compraron. O sí le compraron, pero no era como él esperaba. O a ese cumpleaños que no le festejaron. O sí le festejaron, pero sin piñata.

-SENSACIÓN DE VACÍO: Sentirse solo estando solo es triste. Sentirse solo estando acompañado es tristísimo. El sentimiento de vacío existencial nos empuja, muchas veces, a tálamos extraños. Con un amante o dos no vamos a llenar nada, pero, por lo menos, tenemos la sensación de que lo estamos intentando. Que no es poco.

-INCOMPATIBILIDAD DE CARACTERES: “Cada vez que digo que sí ella en cambio opina que no, siempre que prefiero dormir ella insiste en hacer el amor…” Más o menos así es la incompatibilidad de caracteres. Por lo menos, según Joaquín Sabina. Cuando estamos emparejados con alguien que es nuestra antítesis hecha y derecha, es lógico que terminemos ornamentando su cabeza de manera escandalosa, auxiliados en tal empresa por alguien que comparte nuestros gustos, intereses y placeres, por lo menos mientras conserva su condición de patas de lana.

-MONOTONÍA Y BÚSQUEDA DE NUEVAS SENSACIONES: Parece que, tarde o temprano, una llega a conocer al merluzo con el que comparte sus días de pe a pa. Y el susodicho deja de ser, entonces, novedoso y sensacional. Vivir sin novedades, señores, es un embole total. La falta de primicias es el caldo de cultivo adecuado para que se geste una corneada apoteósica.

-SENTIMIENTO DE MENOSPRECIO: Es común que el casado o la casada no se sientan lo suficientemente apreciados por sus cónyuges. Es que, la verdad, es bastante difícil mantener entronizada a nuestra almita gemela después de haberla visto recién levantada, en chancletas y con los pelos hechos un pegote inmundo. Estos menospreciados salen, ya peinados y calzados como corresponde, a buscar a alguien que los aprecie en serio. El menosprecio marital apaga la fogosidad de las sábanas propias e incinera las ajenas.

-FAMILIARES ENTROMETIDOS: Si una pareja es constantemente invadida por suegros, cuñados, primos y todo tipo de parientes con ganas de meter la cuchara en el guiso ajeno, se desmoronará de manera irremediable. Eso sí, antes de que se desmorone del todo, sus integrantes andarán picoteando compulsivamente en corrales ajenos donde no haya suegras omnipresentes rompiendo las pelotas. Porque una de las grandes ventajas del amantazgo es el desconocimiento total y absoluto de las parentelas de las partes involucradas.

-VIDA SEXUAL DEFICIENTE: Si nos pica, que nos rasquen. Y si no nos rascan, que se atengan a las consecuencias. Cuando no estamos sexualmente satisfechos, sea por una situación cuantitativa o sea por una situación cualitativa, salimos al mundo a buscar lo que nos falta. Nadie puede culparnos por eso. Es una cuestión de supervivencia. Es como salir a buscar un cacho de pan cuando tenemos hambre. Nada personal.

-MIEDO A LA PÉRDIDA DE LA LIBERTAD: Algunas veces, la infidelidad es la consecuencia de la necesidad que tiene un miembro de la pareja de reafirmar su independencia. Algo así como decir “Hago lo que quiero, cuando quiero, como quiero y con quien quiero”. Esto no deja de ser una ilusión, pero funciona.

Con todas estas excusas a mano, estamos en condiciones de justificar cualquier desliz o de apurarnos a cometerlo, si todavía no hemos dado el feliz mal paso. Para facilitar el trámite, hete aquí una serie de lugares que funcionan como cotos de caza de posibles amantes, orientado a señoras y señoritas deseosas de arrastrar su honra por el fango.

DÓNDE BUSCAR AMANTES

A veces, una se encuentra por casualidad con un potencial amante. Otras, hay que salir a buscarlo. Los lugares enunciados a continuación son ideales para localizar un prójimo deseable con el cual desfogarse.

-INTERNET: Si una quiere hacerse de un amante de manera rápida e higiénica, nada mejor que echar mano al mouse y clickear a destajo. Internet es el lugar ideal para la concreción de fantasías desenfrenadas y el sano ejercicio de la masturbación mental. Las redes sociales están atiborradas de potenciales amantes: señoras casadas que no saben lo que quieren, señores inescrupulosos que las convencen de que lo que quieren es un revolcón ilícito, etc.

-EL GIMNASIO: En el gimnasio toda la carne está puesta en el asador. Y, entre sudores y elongaciones, el cuerno se da naturalmente. De todos modos, vale aclarar que la mujer que va a buscar un potencial amante a un gimnasio no debe esperar encontrar nada más que un hámster (bien armadito, eso sí) que da vueltas y vueltas en la ruedita sin preguntarse jamás por qué carajo lo hace. La que pretende una relación algo más profunda que la que se puede tener con un bife de ternera que enfile para otro lado.

-LA CLASE DE…: Talleres literarios, cursos de teatro, clases de baile o de pintura, son lugares ideales para encontrar amantes que, además de recrearnos la entrepierna, tengan con nosotras intereses y gustos en común. Cierto es que estos amantes son los más peligrosos, porque son aquellos de los cuales una se termina enamorando como una pavota. Pero vale la pena arriesgarse.

-EL LABURO: Las secretarias de señores importantes, las cajeras de supermercado, las vendedoras de ropas y porquerías varias, todas, toditas, pueden encontrar uno o varios potenciales amantes en su lugar de trabajo. Este coto de caza se les complica un poco a las maestras, porque profesor de gimnasia hay uno solo (difícilmente pueda atenderlas a todas) y el profesor de música seguro que es trolo. Queda rezar por la aparición de algún padre más o menos en precio preocupado por el desempeño académico de su párvulo.

-LA REMISERÍA: Yo no sé cuál es el encanto oculto que tienen los remiseros, pero hay muchas señoras que los encuentran interesantes para cursar junto a ellos un feliz amantazgo. Supongo que esto se debe a que el remisero tipo es un espécimen que le huye al trabajo, lo que lo convierte en un señor con mucho, muchísimo tiempo libre para perder dorándole la píldora a una casada insatisfecha.

Si bien todos los cuernos son cuernos, no todos los cuernos son iguales. Lean y aprendan.

TIPOS DE CORNADAS

Parece, señores, que hay dos tipos muy distintos de infidelidad: la infidelidad accidental y la infidelidad con compromiso. La primera versa exclusivamente sobre sexo; es un toco y me voy inofensivo y fácil de ocultar. La segunda pone en juego los sentimientos, nos abrocha un amante estable y, literalmente, nos caga la vida.

La infidelidad accidental puede ser provocada por diferentes motivos:

1) UNA NOCHE DE BORRACHERA: En una noche de borrachera puede pasar cualquier cosa. Con unas cuantas copas de más encima, revolcarse con un señor que no es el nuestro resulta lo más natural del mundo. A mí es muy difícil encontrarme borracha. Mucho más difícil aún es encontrarme borracha fuera de casa. Así que desconozco los ribetes de este tipo de infidelidad etílica, por lo cual no estoy capacitada para dar demasiados detalles.

2) LA OPORTUNIDAD CON NUESTRO AMOR PLATÓNICO: Sucede que una está felizmente emparejada y, por obra y gracia de Mandinga, se cruza con aquel compañero de secundaria por el cual vertió litros de baba. Antaño, el muchacho nos ignoraba. Hoy nos mira con cariño. ¿Qué hacer, Dios mío, qué hacer? ¿Mantenerse fiel e impoluta o concretar un encuentro carnal que nos resarza por tanta lágrima adolescente?

3) UNA OCASIÓN ÚNICA: Una alineación planetaria extravagante hace que te tropieces en el supermercado con un émulo criollo de Jared Padalecki. Y que el susodicho tenga interés carnal en tu vulgar cuerpecito. Esta es, por supuesto, una ocasión única, que amerita revolear algo más que una lata de tomates.

4) NO SABER DECIR QUE NO: De repente te encontraste con un tipo. El tipo avanzó, avanzó, avanzó, y vos, por no ser maleducada, lo dejaste avanzar. No vaya a ser que hirieras sus sentimientos o mellaras su autoestima.

5) VENGANZA: Ojo por ojo, diente por diente. Si tu partenaire adornó tu preciosa cabecita es hora de que le pagues con la misma trágica moneda.

La infidelidad con compromiso es cualquiera de las infidelidades accidentales que no se pudo/supo erradicar a tiempo. Conlleva penas, lágrimas, malas caras, peleas, reconciliaciones, rupturas, promesas, divergencias, etc., etc., etc. No la recomiendan ni los médicos ni los farmacéuticos porque es sumamente estresante. Una comienza teniendo un marido y un amante y termina teniendo dos maridos. Dos tipos que la controlan, dos tipos que la celan, dos tipos que la asfixian y dos tipos que no la comprenden. Un horror.
De todo lo antedicho se desprende que la infidelidad, lejos de ser la panacea universal es, las más de las veces, un espejismo ramplón. Se puede guardar un feliz recuerdo de una infidelidad accidental (sobre todo de la concretada entre las góndolas del supermercado con el Jared Padalecki vernáculo). Pero las infidelidades con compromiso, tarde o temprano, nos joden la vida. Si están dudando acerca de meter o no meter un cuerno que pinta para algo más que un toco y me voy, tengan siempre presente que un amante no es nada más ni nada menos que un marido en sus primeras etapas de evolución. Esta verdad irrefutable es suficiente para disuadir a cualquiera.
Me despido de ustedes con una frase del desengañado Oscar Wilde: Mentir a otros. A eso llama el mundo romance.”

Buenos días.

jueves, 15 de septiembre de 2016

MIS AMADOS MONSTRUOS III


MIS AMADOS MONSTRUOS III

1, 2, cierra la puerta
3, 4, no duermas aún
5, 6, toma el crucifijo
7, 8, él viene por ti
9, 10, no dormirás

Buenas noches, mis queridos. Aterida y con sueño, aquí estoy, firme al pie del cañón, para regalarles la tercera y última parte de mi lista de monstruos amados. No se duerman, por favor. Pasen y vean.


JASON VORHEES (KANE HOODER)

Si bien Kane Hooder no fue el único actor que interpretó a Jason, sí es el que lo hizo la mayor cantidad de veces. Hooder nació en 1955 en California, EEUU.
La primera de las películas de la saga, “Friday the 13th” (traducida en los países de habla hispana como “Martes 13”, porque a nosotros nos jode el martes, no el viernes) data de 1980 y fue dirigida por Sean S. Cunningham. Jason es un de 12 años que se ahoga en un campamento, en Crystal Lake. Veinte años más tarde comienzan a sucederse una serie de asesinatos (muy bizarros algunos) entre los acampantes del lugar.
El asesino no es Jason, sino su madre, que al final de la película es decapitada. Pero aquí no termina todo. Jason, caracterizado con una máscara de hockey y un machete con el que despedaza a sus víctimas, vuelve a cobrar venganza. Y vuelve, vuelve, vuelve. Para regocijo de todos nosotros.
No se sabe por qué un chico que murió ahogado a los 12 años vuelve midiendo casi 2 metros y pesando alrededor de 100 kilos. Pero tampoco importa demasiado.



JACK TORRANCE (JACK NICHOLSON)

No hace falta abundar en detalles sobre la biografía de Jack Nicholson. Este actor estadounidense nació en Nueva York, en 1937, y tiene una carrera brillante. De todos los personajes que interpretó mi favorito es el de Jack Torrance, en la película “The Shining”, de 1980, dirigida por Stanley Kubrick, que versionó, de una manera muy personal, la novela de Stephen King del mismo nombre.
Jack Torrance es un ex alcohólico y escritor frustrado contratado para mantener el hotel “Overlook” durante los meses de invierno en los que permanece vacío. Junto a su hijo Danny, que tiene un extraño poder de premonición llamado "resplandor", y su mujer Wendy, se trasladan al hotel, situado en medio de las montañas Rocallosas. Una vez allí, en medio del aislamiento más desesperante (la carretera que los comunica con la ciudad más cercana es cortada a causa de la nieve) y de la atmósfera claustrofóbica del hotel, comienzan a suceder hechos extraños, relacionados con antiguos huéspedes que murieron en forma violenta, y la cordura de Jack comienza a deteriorarse, hasta que se convierte en un verdadero psicópata, obsesionado con asesinar a su familia.
La película de Kubrick, al revés que la novela de King, es ambigua. Los hechos sobrenaturales que se suceden en el “Overlook” pueden estar dentro o fuera de la mente de Torrance. Stephen King no quedó muy conforme con esta versión de su historia, pero Jack Nicholson está soberbio. Mete miedo en serio.

FREDDY KRUEGER (ROBERT ENGLUND)

Robert Englund nació en 1947 en California, EEUU. Interpretó varias películas, pero es reconocido mundialmente por el personaje de Freddy Krueger, que apareció por primera vez en el film “A Nightmare on Elm Street”, de 1984, dirigido por Wes Craven.
Freddy, que fue asesinado por una serie de vecinos indignados, ya que se trataba de un psicópata asesino de niños que había escapado de su condena por un tecnicismo legal, emerge en las pesadillas de los niños y adolescentes de Elm Street. Su apariencia física es muy característica: rostro desfigurado por el fuego, sombrero ajado, pullover de rayas verdes y rojas y  guante de cuchillas que él mismo ha elaborado.
Mientras la víctima duerme, Krueger invade sus sueños y toma el control de los mismos, llevándola hasta la muerte. Cualquier daño que sea realizado en el onírico mundo de Freddy persistirá en el mundo real.
Englund está fabuloso en el papel. El papel es fabuloso. Vi todas las películas de Freddy Krueger cientos de veces. Amo a ese asesino. 


PINHEAD (DOUG BRADLEY)

“Hellraiser” es una alucinante película de 1987, basada en la obra de Clive Barker “The Hellbound Heart”. Barker mismo (escritor imperdible para los amantes del terror) dirigió la película. La historia aborda temas como la moralidad enfrentada a la tentación, la relación entre dolor y el placer y el sadomasoquismo. Toda la película gira alrededor de una pequeña caja negra, una especie de rompecabezas que, al ser resuelto, abre las puertas a otra dimensión. Una dimensión donde una serie de seres extraños (los cenobitas) ofrecen a quien llegó hasta allí todo el dolor y todo el placer imaginables. Pinhead es el líder de los cenobitas.
Su aspecto físico es aterrador. Su cabeza está atravesada por una intrincada red de cicatrices,  con clavos atravesando cada uno de los cruces de estas cicatrices. Viste una sotana de cuero negro y su piel, absolutamente pálida, está lacerada por ganchos y cadenas, los mismos objetos de tortura que serán utilizados con los desprevenidos que manipulen la caja-puzzle.
Doug Bradley nació en Liverpool, Inglaterra (al igual que Clive Barker), en 1954.



PENNYWISE ( TIM CURY)

“It”
 (también referida como “Stephen King's It”) es una película para televisión de terror, estrenada en 1990 y basada en la novela homónima de Stephen King.  Fue dirigida por Tommy Lee Wallace.
Magistralmente interpretado por Tim Curry, actor, cantante y compositor inglés nacido el 19 de abril de 1946, Pennywise, un sucedáneo bastante horripilante de Ronald McDonald, es el responsable de la coulrofobia de unos cuantos.
Pennywise es una antigua entidad cuya verdadera forma nunca fue vista: posiblemente, no tenga una apariencia física definida, pero la imagen del payaso es la que adopta con más frecuencia. Esta razón hace que se lo denomine  It (Eso).  El monstruo llegó a este mundo en forma de meteorito durante la prehistoria, en el sitio donde posteriormente se construiría el pueblo de Derry. Cuando los humanos comenzaron a colonizar el lugar despertó, se alimentó y adoptó un ciclo de hibernación, que se repite casi cada tres décadas. Tanto en la película como en la novela es vencido por el Club de los Perdedores.

Me encanta el cine de terror. Me encanta el terror. Adoro “Tales from the Crypt” y, cada vez que el  Crypt Keeper aparece en pantalla, exclamo convencida: “¡Qué lindo, qué lindo!”, como si se tratara del mismísimo Ratón Mickey. Lo que más me gusta de Iron Maiden es Eddie. Y soy devota de Stephen King. Y precisamente es con una de sus frases que me retiro hoy: "A nadie le gusta un payaso a medianoche."

Buenas noches.